Iglesia y Sociedad

Las indignadas

8 Mar , 2011  

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Para Carlita: niña renacida, mujer de corazón nuevo

Las mujeres de Indignación son rebeldes y tienen Causa. Parecen incansables, pero no es así: se cansan, se cansan mucho, pero su cansancio es siempre fecundo. Cuando no están frente a su computadora haciendo un comunicado, están encaramadas en la estatua de los Montejo dando clases de historia, o desplegando una manta ante el palacio de gobierno o el congreso del estado, o haciendo el servicio de traducción y de defensa en alguna comisaría de Mérida o en los separos de la Procuraduría hablando con algún torturado (en un estado en el que, ya se imaginarán ustedes, no existe oficialmente la tortura, ni para la Procuraduría ni para la CODHEY),.

Las mujeres de Indignación trabajan también cuando son vacaciones: ¿quién les manda a los zapatistas comenzar la sublevación en pleno asueto navideño? Arropan a la familia de los campesinos ecologistas; manejan hasta Ebulá para conversar con las familias desplazadas por Escalante, el empresario impune; animan a las pintoras que quieren pronunciar su ¡Ya basta! hacia la violencia contra la mujer; siembran igualdad en las cocinas y en las asambleas, en las iglesias y los juzgados.

Las mujeres de Indignación se multiplican. Sin que nadie las canonice por ello, llevan a cabo todos los días el milagro de la ubicuidad: parecen estar en todas partes y hacen muchas cosas al mismo tiempo. Son hermanas y tías, comadres y madrinas, teólogas y feministas. Nada puede contenerlas: ni la familia ni el sindicato, ni la iglesia ni los partidos. Tercas, no se resignan a que las cosas sigan siendo siempre como han sido hasta ahora. Contumaces, insisten en la esperanza, conjuran la barbarie, atisban nuevos tiempos.

Las mujeres de Indignación se meten con todos. No dejan, como se dice por ahí, títere con cabeza. Bajo su lupa inmisericorde pasan jueces y funcionarios públicos, curas y terratenientes. Su mirada, rabiosamente tierna, se detiene también en MAR, la joven violada por su propio padre, y en Rosa, la mujer que soportó violencia de su marido hasta que dijo basta. Han denunciado tanto, y de manera tan consistente, que muchos funcionarios y funcionarias se cohíben con su presencia, porque saben que detrás de sus ojos siempre luminosos se guardan fechas y datos, registro de vejaciones y de chanchullos, memoria de mezquindades sin cuenta.

Las mujeres de Indignación han parido de nuevo. Se trata ahora, en el Día de la Mujer del año 2011, del segundo Cuaderno para Comadrear. Lo han escrito acicateadas por la memoria de las obispas Rufina y María, una maya de Yucatán y la otra de Guatemala. Desde que hace dos años publicaron el primer tomo de estos cuadernos, llevaban una espinita clavada en la carne: querían escribir –dicen ellas mismas en su prólogo– “para las mujeres más libres que hay: las que luchan contra el patriarcado en la política, en la escuela, en la familia, en las asambleas ejidales, en la fiesta, en los ritos antiguos… pero que en las iglesias claudicamos de nuestro corazón feminista porque ‘así lo quiere Dios’. El dios del patriarcado, macho, varón y violento, con minúscula, que ha estado tapándonos la boca a tantas mujeres”.

Las mujeres de Indignación han tomado la Biblia en sus manos desde hace muchos años. Junto con otras compañeras y compañeros, la han leído con ojos y corazón de mujer. En este Cuaderno para Comadrear 2, ofrecen a quien quiera mirar los textos bíblicos con la perspectiva con que ellas los miran, cuatro capítulos que constituyen el cuaderno:
1. ¿Santa Palabra?: analiza los textos que reflejan de manera más determinante la mentalidad patriarcal, aquella herencia que aceptamos sin cuestionar, las figuras femeninas que reproducen el sistema de dominación masculina: Eva la culpable, Agar la Otra, Rebeca la Mamich, Tamar o la insoportable idea de no ser madre…
2. Mujeres diferentes antes de Jesús: lee desde la perspectiva feminista algunas figuras del Primer o Antiguo Testamento: Rut la refugiada, la comandanta Judit, las parteras desobedientes, Doña Macabea la madre coraje…
3. Las discípulas invisibles en el movimiento de Jesús: retoma a mujeres del Nuevo Testamento, visitando la fecunda presencia de mujeres libres e iguales en el inicio del movimiento cristiano: Marta, María y los platos, Susana, de las primeras 72, María la de Magdala, Lidia y su casa de seguridad, Priscila la matriarca del reino…
4. Las mujeres de la tierra nueva: en continuidad hermenéutica con el primer tomo de los cuadernos, este capítulo retoma a algunas mujeres de nuestro tiempo que siguen mostrando el camino de la solidaridad y la ternura.

Las mujeres de Indignación son desafiantes. Quien se atreve a entrar por las páginas de este segundo Cuaderno para Comadrear penetra un campo minado. Aquí y allá se esconden bombas que reducen a cenizas ideas largamente sostenidas y apuntaladas por siglos de patriarcado. El Cuaderno para Comadrear 2 es solamente un umbral, un pretexto para preguntarnos cosas, una oportunidad de mirar la Biblia y la vida desde otro ángulo, el de la igualdad de género. Es solamente un umbral, sí, pero yo les aseguro que quien lo atraviese difícilmente podrá seguir siendo el mismo o la misma.

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4 Responses

  1. […] Aquí puedes leer el artículo de Raúl, el partero de este cuaderno: http://www.raulugo.indignacion.org.mx […]

  2. […] Aquí puedes leer el artículo de Raúl, el partero de este cuaderno: http://www.raulugo.indignacion.org.mx […]

  3. Margarita Robleda dice:

    ¡Felicidades por el parto de la ninia! Veo a la Xtup, vigorosa,alegre, indignamente tierna.¿Dónde lo puedo comprar para comadrear con uds.?
    Me lleno de esperanza.
    Con cariño solidario
    Margarita Robleda

  4. Sergio Montero dice:

    Hola Padre, disculpe la ignorancia, me da pena preguntar, pero no quiero quedarme con la duda. El Cuaderno al que hace referencia… es una publicación impresa? donde puede leerse? Disculpe la molestia. Le mando un abrazo.

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