Iglesia y Sociedad

El Sínodo 2008, en preguntas y respuestas

13 Oct , 2008  

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En la ciudad de Roma, del 5 al 26 de octubre, se está llevando al cabo el Sínodo de obispos de la iglesia católica. Para ponderar bien la importancia de esta reunión, les comparto mis respuestas a algunas de las inquietudes más frecuentes:

1. ¿Qué es un sínodo y por qué se llama así?

La palabra sínodo es una palabra que proviene del griego syn-odos, que quiere decir algo así como camino conjunto, rumbo tomado de común acuerdo. En 1965, una vez terminado el Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI estableció reuniones periódicas (cada tres años) en las que los obispos discutieran algunos temas de importancia y, con su opinión, colaboraran con el Papa en el gobierno de la iglesia. El Sínodo es una expresión de la colegialidad que existe entre todos los obispos del mundo que, junto con sus comunidades, llevan adelante la obra de la evangelización. A través de una compleja organización, se garantiza la representación de obispos de todos los continentes que se reúnen por un tiempo largo, aproximadamente un mes, y después de deliberar entregan al Papa un documento conclusivo en el que expresan su pensamiento.

2. ¿Cuál es el tema del sínodo 2008 y cómo se escogió?

El tema es “La Palabra de Dios en la vida y la misión de la iglesia”. Al final del sínodo anterior, dedicado a la Eucaristía, los obispos manifestaron su deseo de que la Biblia, y la pastoral que en torno a su proclamación y difusión se organiza en cada diócesis del mundo, fuera motivo de reflexión por parte de los obispos. Se tratarán en este sínodo, por tanto, todos los problemas que la lectura de la Biblia conlleva en nuestro tiempo: los nuevos enfoques hermenéuticos, qué es lo que debe caracterizar a una lectura católica de la Escritura, el peligro de las lecturas fundamentalistas, etc.

3. ¿Tiene algo qué ver el tema del sínodo con la vida de los cristianos de a pie?

La Biblia se ha convertido, después del Vaticano II, en un libro al alcance de todos los católicos. En muchas iglesias particulares ha habido un trabajo lento y constante para que el pueblo tome en sus manos la Biblia y la convierta en su libro de crecimiento espiritual. La Biblia ha llegado a ser en muchos países un libro subversivo, porque ha estado en la raíz del compromiso social y político de muchos cristianos y cristianas. Recordemos, si no, lo que ocurría hasta hace poco tiempo en países como Guatemala, en el que llevar una Biblia consigo era sinónimo de subversión. Y es que el mensaje de la Biblia, cuando se lee desde las necesidades y sufrimientos del pueblo, puede convertirse en una fuerza irrefrenable de liberación.

4. ¿Qué tiene América Latina para aportarle al Sínodo?

Hay presentes en el sínodo más de cincuenta representantes de los países latinoamericanos, entre padres sinodales, auditores/as y expertos/as invitados/as. América Latina ha desarrollado una hermenéutica particular en el abordaje de los textos bíblicos, es decir, ha surgido en nuestro continente una manera de leer la Biblia y de interpretarla que tiene mucho qué ofrecer a otros continentes. Hay muchos lugares en América Latina (desafortunadamente la arquidiócesis de Yucatán no es uno de ellos) en que se ha insistido en un fuerte trabajo de pastoral bíblica que promueve y alienta lo que solemos llamar “lectura popular de la Biblia”. Este método de lectura comunitaria consiste, entre otras cosas, en tomar en cuenta, para la interpretación de los textos, tres elementos fundamentales:

a) el texto: leer informadamente, saber lo más posible acerca de lo que rodea al texto bíblico (historia, situación social, condicionamientos antropológicos, cuestiones literarias). Se trata, pues, de establecer, con la ayuda de la ciencia, el sentido que el texto tiene en sí mismo.

b) El pre-texto: se trata de ser conciente de la realidad desde la cual se hace la lectura. Establecer una cierta connaturalidad entre las necesidades del lector y las que tenía el pueblo de la Biblia. En Chiapas, por ejemplo, este tipo de lectura permitió que la realidad de de exclusión de que son víctima los pueblos indígenas generara una lectura actualizada el libro del éxodo que desató una toma de conciencia cuyos frutos palpamos en las experiencias comunitarias que ahí acontecen, quizá las más prometedoras de todo el continente.

c) El con-texto: el ambiente comunitario es indispensable para cerrar este círculo de comprensión de los textos bíblicos. Nadie lee la Biblia solo. No es la Biblia un libro de piedad individual, sino el libro de cabecera del Pueblo de Dios. En esta tarea todos, los lectores del pasado y los que vendrán más tarde, cada uno con el don que del Espíritu Santo ha recibido, van construyendo la interpretación fiel de la Biblia. El Magisterio, encarnado en los concilios ecuménicos, recoge este sentido de fe que se convierte en el marco de referencia en que dicha lectura debe hacerse para permanecer fiel.

4. ¿Cambiará algo en la iglesia después de este sínodo?

Es un poco difícil responder a esta pregunta, porque su respuesta depende de todos. El Concilio Vaticano II ha dejado abierta una puerta amplia para que la Biblia llegue a manos del pueblo, de las comunidades cristianas. Todos estamos rezando porque no haya en este sínodo ningún paso para atrás y la insistencia del trabajo bíblico vuelva a centrarse en las acciones de los clérigos en lugar de animar la lectura popular de la Biblia. Por otro lado, el compartir de las experiencias entre pastores de tantas regiones del mundo permite ver con más claridad cuáles son los verdaderos obstáculos para una lectura fiel de la Biblia y cómo desactivar el peligro, hoy más presente que nunca en muchos movimientos católicos, de la lectura fundamentalista de la Biblia, que ahoga el verdadero sentido espiritual de las Escrituras y manifiesta una ignorancia que a veces llena de vergüenza.

Hay mucha gente que tiene miedo de lo que la Biblia puede despertar en los corazones del pueblo pobre y de la fuerza transformadora que sus páginas encierran. Un documento claro, firme, abierto, de parte de los obispos de los cinco continentes acaso logre deshacer la dureza de corazón de tantas personas que quisieran ver reducido el trabajo bíblico a la simple (y redituable) tarea de vender Biblias. Lo que la apropiación de la Palabra de Dios ha generado en muchas comunidades cristianas en la segunda mitad del siglo XX ha sido una bendición. Que los obispos del mundo reconozcan este acontecimiento y lo alienten con su palabra autorizada impulsaría, sin duda, muchas nuevas iniciativas y ayudaría a suavizar y deshacer contumaces resistencias.

Raúl Lugo Rodríguez

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3 Responses

  1. Kalycho Escoffié dice:

    Un poco tarde mi comentario, aunque por suerte el tema es perenne. Definitivamente los sínodos pueden ser el inicio de recuperar un sentido fundamental de nuestra Iglesia que es el sentido de comunidad. Lo digo porque es definitivamente del sentir comunitario, de lo que se vive en cada una de las regiones del mundo lo que permite que nos demos cuenta de ciertas necesidades que, con sus respectivas diferencias en cada uno de los pueblos, se comparten en todos los que buscamos alcanzar a Dios por medio de La Palabra de Cristo. Es primordial aprender a leer los signos de los tiempos y permitirle al Espíritu Santo formar parte del sínodo como lo ha hecho a lo largo de la historia del pueblo de Dios, como un agente de conciencia social, un protector de la salud mental de nuestra sociedad mundial que, a pesar de la globalización y las telecomunicaciones, sigue dispersa, dividida y con sed de formar parte de un sólo cuerpo.

    Esperemos que sea iluminados los puntos que exigen ser reafirmados y los que piden a gritos ser cambiados para poder madurar espiritualmente, para abandonar de una vez por todas esta Babilonia del Siglo XXI.

  2. Ma. Eugenia Noguez dice:

    Muy conciso y muy enriquecedor para ilustrarnos a todos. Gracias. Me encantaria reproducirlo en Qol.

  3. Josefina I. Cervera Arce dice:

    Hola Padre, los incisos a,b, y c, están repetidos después de su firma y no puede leerse bien el inicio de cada apartado, se lee (al menos mi computadora así los lee)
    b)

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