Iglesia y Sociedad

La justificación religiosa de la discriminación

19 Ene , 2009  

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Le llaman el ‘aerolito lucano’ dentro del evangelio de Juan. Se trata de un texto evangélico harto conocido. Me refiero al relato que ocupa los primeros once versículos del capítulo ocho. La nota de la Biblia de nuestro pueblo señala que “esta narración se ubicaría muy bien después de Lucas 21,37. En su actual contexto literario rompe el discurso que el evangelista está realizando. El tema y el vocabulario son mucho más cercanos a Lucas que a Juan…”. Pero lo que a mí me interesa ahora es mostrar cómo este relato ofrece, en su deliciosa simplicidad, la confirmación de que los cuatro evangelios, incluido el de Juan, están de acuerdo en que si algo enojaba al Maestro de Nazaret era la utilización de la Biblia y del discurso religioso para mantener situaciones de opresión y/o discriminación.

La historia relata el encuentro de Jesús con una turba furiosa. Dicha turba es encabezada por escribas y fariseos. Camino a la ejecución, la turba se detiene delante de Jesús y los escribas y fariseos se adelantan para presentarle a una mujer sorprendida en adulterio. El planteamiento de los estudiosos de la Biblia parece taxativo: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés ordena que mujeres como éstas sean apedreadas; tú ¿qué dices?”. La trampa está perfectamente preparada. Se trata de una deducción simple: ahí hay una mujer declarada adúltera, hay también un texto bíblico de condena, falta solamente aplicar el castigo previsto. No parece haber ningún espacio de maniobra.

Y no obstante este implacable apego a la palabra revelada por Dios a Moisés, Jesús no parece estar de acuerdo con la medida propuesta por los intérpretes más autorizados de la Biblia. Algo huele mal en esta propuesta. No en balde el mismo evangelista se cuida bien de anotar que los escribas y fariseos le habían propuesto a Jesús este cuestionamiento “para ponerlo a prueba y para tener de qué acusarlo”. Con una estrategia que no puede sino ser calificada de astuta, Jesús logra que la ejecución de la pena sea evitada y que toda aquella turba, incluyendo a los escribas y fariseos, terminen “retirándose uno a uno, empezando por los más ancianos hasta el último de ellos”.

Entre la presentación inicial de la mujer ante el maestro nazareno y el final abandono avergonzado de quienes la acusaban, el texto nos cuenta que Jesús “se agachó y con el dedo se puso a escribir en el suelo”. Este gesto de Jesús ha tenido a través de los siglos interpretaciones diversas. La más extendida sostiene que Jesús se habría inclinado a escribir en el suelo las culpas de aquellos cruentos acusadores. Es esta interpretación la que parece subyacer a comentarios como el que trae la Biblia de nuestro pueblo, aquí citada de nuevo, cuando dice: “La narración nos recuerda que todos tenemos techo de cristal, por lo que no debemos tirar piedras al del vecino”.

Sin embargo, a pesar de la seducción que ejerce esta interpretación, yo prefiero aquella que me compartiera alguna vez mi padrino de ordenación, el difunto padre Regino Sánchez, meditador acucioso de los textos bíblicos. Sostenía Regino, en una lectura que puede parecer psicologista, pero que no repugna en absoluto al conjunto del relato, que el gesto de Jesús habría sido la manifestación de un estado de shock. Desconectado por un momento de la realidad, Jesús se habría inclinado hacia el suelo, no para escribir nada inteligible, sino como producto del estado de perplejidad en el que quedó después de la pregunta de los escribas y fariseos.

Me gusta la interpretación de Regino porque apunta a algunos elementos no inmediatamente visibles en el texto, pero que su aguda sintonía con el espíritu del conjunto del relato le hicieron adivinar. “¿Te imaginas –me dijo emocionado– qué impactado debió haber quedado Jesús ante la dureza del corazón de quienes se supone eran las personas más religiosas?… ¡Querer matar a una pobre mujer y, para colmo, usar la Biblia como pretexto!”.

Regino casi saltó de alegría cuando sintió que su intuición fue confirmada por un dato que él no conocía y que yo le compartí en una de las conversaciones sobre la Biblia que algunos presbíteros del decanato sosteníamos en la parroquia de Dzemul: que el texto argumentado por los escribas y fariseos para justificar la condena y ejecución de aquella mujer adúltera (Deuteronomio 22,22; Levítico 20,10) condenaba a muerte no solamente a la mujer, como los escribas y fariseos hacen suponer en su breve intercambio de palabras con Jesús, sino que mandaba castigar con la muerte a ambos, hombre y mujer… ¿Dónde estaba, pues, el varón que fue sorprendido en flagrante adulterio? ¿Por qué no está siendo también él llevado a la lapidación? Si es imposible atribuir ignorancia a los escribas, conocedores profundos de la ley mosaica, ¿cómo explicaresta interpretación del texto, perversa y discriminatoria?

Esta interpretación dolosa de la Ley responde a un esquema de pensamiento que actualmente denominamos machista o patriarcal. No es un error de interpretación que los escribas y fariseos no hubieran detenido al adúltero para aplicarle el precepto mosaico. Era la manera habitual de actuar, la ley del embudo: todas las ventajas para los varones, todas las cargas y desventajas para la mujer. La religión puesta al servicio de una inicua manera de ver la vida.

Las palabras de Jesús dirigidas a la mujer, “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿nadie te ha condenado?… tampoco yo te condeno. Ve y en adelante no peques más”, constituyen un reproche adolorido contra quienes, entonces y en todos los tiempos, usan el mensaje de Dios, mensaje de compasión y perdón, para asestar condenas contra los más débiles. Pero ya lo decía el obispo poeta: ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo. Como si no aprendiéramos la lección de Jn 8,1-11, mutatis mutandi, muchas veces seguimos haciéndonos ciegos ante leyes que producen desigualdad y justificamos con interpretaciones religiosas la permanencia de situaciones que producen sufrimiento a las personas. Y fue por eso por lo que Jesús predicó y entregó su vida: para que ya nadie más, nunca, usara el nombre de Dios para justificar injusticias.

Colofón: Afuera es una tortura que no se soporta por más de cinco minutos. Pero desde adentro, desde la ventana de una tibia habitación, la nevada que de manera interrumpida cae sobre Chicago en estos días es un espectáculo de espectacular hermosura. Uno no puede sino pensar en Dios.

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7 Responses

  1. Regina Carrillo dice:

    Todavía falta quitar de muchos ojos viejos vendas de fundamentalismo y poca fe en Jesús-Hombre…
    gracias por seguir intentando, Raúl. Algunas y algunos ya vemos mejor.

  2. Marcelo Euan dice:

    Creo que la teoria del Shock son patrañas, si Jesus sabia que el mismo Pedro que decia que hasta la muerte lo iba seguir, apenas lo aprendieran iba negarlo y hasta hablar improperios sabia que uno de los que el habia enseñado de cerca por tres años lo iba a traicionar y entregar a la muerte, sabia que aun es sus propios discipulos con los que habia pasado tres años 24/7 no creian en El, eso es mucho mas shokeande que esos sepulcros blanqueados hiciesen una jugareta, algo muy importante Jesús nunca dijo que la mujer era inocente, no es mas le dijo No Peques mas, es decir le dijo NO HAGAS MAS LO QUE ESTABAS HACIENDO, creo que es el mismo mensaje para los homosexuales hoy en dia, YO TAMPOCO TE CONDENO PERO YA NO SEAS MAS HOMOSEXUAL, YA NO SEAS MAS ADULTERA, y Jesus lo dijo no como una sugerencia, lo dijo como una orden.

  3. Patricia Rufino dice:

    POR PRIMERA VEZ NO ME PUSE EN EL LUGAR DE LA MUJER SINO EN EL DE LOS HOMBRE ACUSADORES, ES UNA LECCION DE VIDA DE NO SER TAN DURA CON LA HUMANIDAD SI YO TAMBIEN SOY TAN PECADORA, PERO SOBRETODO RECORDAR QUE CUANDO APUNTO A ALGUIEN ME ESTOY APUNTADO A MI MISMA…
    Y ME ENCANTO QUE ME MOSTRARAN A JESUS TAN HUMANO ¡GRACIAS P. REGINO! ESE ES EL JESUS DEL QUE ME ENAMORE… Y CREO QUE TODOS LOS DIAS EL ENTRA EN SHOCK POR LO DURA QUE SOY HACIA LOS DEMAS. GRACIAS PADRE RAUL

  4. María dice:

    Cuando escuchamos de la «Pasión de Cristo» la ubicamos en un momento de su vida, siempre me ha llamado la atención esa pasión para enfrentar tan humanamente apasionado todas los momentos de su vida. actos tan cobardes como la discriminación cualquiera que fuera el tipo, indignan abofetean la humanidad hasta dejarla al menos un rato sin palabras, como a este Jesús tan hombre, gracias por este recordatorio de la pasión por vivir.

  5. Ma. Eugenia Noguez dice:

    Me parece muy atinada la teoria del P Regino del shock.. creo que todavía le hemos de causar shock a Jesús cuando tantas veces vemos primero la falta y se nos olvida la misericordia. ¡hasta cuando Lo entenderemos ! Le agradezco mucho su escrito.
    TODOS por allá, en países de nieve, deberían tener un techo en un cuarto tibio y una ventana para disfrutar esa bendición de Dios. Ojalá que sí.
    Feliz estancia y feliz regreso.

  6. Carlos Escoffié (Kalycho) dice:

    Hace poco un amigo y yo comentábamos que ninguno de los dos entendía eso que escribió Jesús sobre el suelo con el dedo y otros elementos de esa lectura en particular. Hace falta que conozcamos más este tipo de profundidades del Evangelio para poder llegar La Palabra entre las palabras, como usted alguna vez dijo en otro texto. Gracias por compartirlo.

  7. ROSA ANGELICA ARANDA dice:

    GRACIAS POR ABUNDAR. HACE 2 SEMANAS TE ESCRIBIA QUE ESTE PASAJE ERA UNA MUESTRA FEHACIENTE DE LO JC ENTENDIA POR NO DISCRIMINACION.
    SIGUE ILUMINANDO NUESTROS INICIOS DE SEMANA

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