Iglesia y Sociedad

Tres años de resistencia

28 Ago , 2017  

El domingo 27 de agosto, compañeras y compañeros de la Unión de Pobladores de Chablekal celebraron tres años de resistencia y lucha jurídica. La celebración se realizó en el polígono MisneBalam, tierras de las que tomaron posesión hace tres años y que, por orden judicial, no se pueden vender hasta que se resuelva el juicio que iniciaron. Esta lucha ha sido compartida y comentada en varias ocasiones en esta columna.

Con mucho gusto, comparto hoy, que se cumplen los tres años de resistencia, el comunicado que emitió la Unión de Pobladores, después de la celebración y convivencia que tuvo lugar ayer domingo en el polígono MisneBalam, que incluyó actividades con los niños y niñas para reconocer los diversos árboles del monte

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Tres años de resistencia y lucha jurídica para defender la tierra y territorio de Chablekal

Comunicado de la Unión de Pobladores y Pobladoras de Chablekal por el Derecho a la Tierra, al Territorio y los Recursos Naturales

El próximo lunes 28 de agosto se cumplen tres años de habernos constituido y conformado en la Unión de pobladoras y pobladores de Chablekal por el Derecho a la Tenencia de la tierra, el Territorio y los Recursos Naturales para defender al pueblo del despojo y de la venta indiscriminada de nuestras tierras, de la ambición y de la corrupción.

Quienes conformamos la Unión nos mantenemos firmes y en posesión del polígono ejidal denominado Misnebalam.

Por lo tanto, ante los rumores insistentes que circulan en Chablekal acerca de una posible venta del polígono denominado MISNE BALAM, ante el silencio y terquedad del ejido y la de todo su equipo y la continua amenaza de que Carlos Abraham Mafud va a comprar el polígono antes referido, la Unión de Pobladores de Chablekal por el derecho a la Tierra, al Territorio y a los Recursos Naturales damos a conocer una vez más, que dichas tierras NO PUEDEN VENDERSE, pues desde el pasado quince de noviembre del año 2016, el Tribunal Unitario Agrario, con sede en esta ciudad de Mérida, fue obligado por un Juez Federal a otorgar la suspensión y medidas precautorias para evitar que se sigan vendiendo las tierras de uso común del Ejido de Chablekal, las cuales se encuentran en posesión de las y los pobladores.

El acuerdo dictado establece “Que al advertirse la demanda principal solicitada (por la Unión de pobladoras y pobladores) que medularmente exige el reconocimiento de avecindados del ejido demandado y consecuentemente, los posibles derechos de posesión en caso de obtener una sentencia favorable, a efectos de salvaguardar la materia de la demanda (…) SE CONCEDE LA MEDIDA PRECAUTORIA, a efectos de que las cosas se mantengan en el estado que actualmente guardan hasta en tanto se dicte sentencia en el presente asunto, esto es, que la parte demandada, es decir el ejido de Chablekal, RESPETE LA SUPERFICIE DE TIERRAS QUE TENGAN EN POSESIÓN LOS INTEGRANTES DE LA UNIÓN DE POBLADORAS Y POBLADORES, QUE SON LA PARTE ACTORA DEL PRESENTE JUICIO AGRARIO.

Así lo acordó y firmó el Licenciado Juan Rodolfo Lara Orozco, Magistrado del Tribunal Unitario Agrario del distrito 34, quien actúa ante el Licenciado Carlos Luna Ruiz, secretario de acuerdos.”

Dicha suspensión es una medida precautoria que ordena al ejido de Chablekal dejar las cosas en el estado en que se encuentran, en este caso, que se respete la superficie de tierras que tenemos en posesión, en tanto se resuelve el juicio agrario que mantenemos.

La Unión de Pobladoras y Pobladores de Chablekal hacemos del conocimiento público esta medida precautoria, para efectos del conocimiento de la asamblea general de ejidatarios, mismos que, a decir de muchos de sus integrantes, hasta ahora no han sido informados debidamente por las autoridades en turno que integran el comisariado ejidal y el consejo de vigilancia.

Tiempos nuevos, leyes nuevas, un nuevo orden.

Los tiempos están cambiando, los ejidatarios de ahora piensan que la tierra es solamente de aquel que tenga un papel o certificado agrario; esa es la razón por la que los viejos ejidatarios se creen dueños de toda la tierra. Ya no es así. Hoy en día existen leyes que protegen los derechos de los pueblos. En México estas leyes son más grandes que la ley agraria. Los pueblos conscientes de estas leyes las están exigiendo para proteger sus territorios, Chablekal es uno de esos pueblos que ahora defiende su territorio ante las ventas indiscriminadas, la ambición y la corrupción.

Finalmente es preciso señalar que, en caso de que el comisariado ejidal y la Asamblea general de Ejidatarios vendan dichos terrenos, cometerán el delito de desobediencia a una orden judicial, mismo que puede recibir una sanción penal o en su caso administrativa.

¡Un pueblo que NO lucha por sus derechos, es un pueblo que renuncia a su Libertad!

¡En el pueblo, manda el Pueblo!

La tierra es del pueblo, no del ejido.

En Chablekal queremos seguir siendo un pueblo maya

Atentamente,

Unión de Pobladores y Pobladoras de Chablekal por el Derecho a la Tierra, al Territorio y los Recursos Naturales

Polígono de Misnebalam, Chablekal, 27 de agosto de 2017

Iglesia y Sociedad

Inventario

8 Ago , 2017  

Eduardo del Río, in memóriam

Hace más de tres años que falleció José Emilio Pacheco. Extraordinario poeta, narrador e investigador de la cultura, su ausencia se hace cada vez mayor. Una faceta de su quehacer cultural ha quedado desperdigada en las páginas de la revista Proceso. Me refiero a la legendaria columna Inventario, con la que semana a semana José Emilio iluminaba las páginas del semanario. Habíamos quienes comprábamos la revista principalmente para gozar de las páginas de Inventario.

Inventario comenzó a publicarse en agosto de 1973 en el Diorama de la Cultura, del periódico Excélsior de tiempos de Julio Scherer y, después del golpe echeverrista siguió publicándose en la revista Proceso, hasta que José Emilio envió su última entrega el 24 de enero de 2014, unas horas antes de que se fuera a dormir para no volver a despertar.

Durante más de cuarenta años José Emilio Pacheco escribió y escribió de historia y de literatura. Por las páginas de esta columna semanal desfilaron historias y comentarios sobre Rimbaud y Rosario Castellanos, Martín Luis Guzmán y Sacco y Vanzetti, Mussolini y Rubén Darío. Recuerdo con delicia un comentario sobre una de las leyendas de Día de Muertos, que yo pensaba mexicanísima, y que él demostró que tenía similitudes con literatura de algunas zonas de la Gran Bretaña. Este artículo confirmaba una de sus principales convicciones, que le llevaba a descubrir conexiones entre los elementos más disímbolos: que todo tiene que ver con todo

Humor, imaginación, información histórica, deleite cultural, uno podría encontrar cualquier cosa en el Inventario de la semana. Recuerdo haber leído en alguna parte que José Emilio se había negado terminantemente a que los artículos de esta columna se publicaran como libro. Alguna reflexión hacía en aquella nota sobre la naturaleza del periodismo cultural y su día a día, que hacía de este tipo de publicaciones algo efímero, para fundamentar su negativa. Cuando supe de la muerte del escritor, lamenté que toda esa información y la genial visión que sobre ella arrojaba, fuera a perderse.

No fue así. El mes de mayo recibí una sorpresa. Entré a la librería de CONACULTA en la terminal 1 del aeropuerto de la Ciudad de México. Salí con los tres tomos de Inventario. Así, como un milagro que se encuentra a la vuelta de la esquina. Fue mi mejor regalo de cumpleaños. No son, desde luego, todos los Inventarios, hubiera hecho falta muchos tomos más para poder reunirlos todos. Por eso, con honestidad, los editores subtitularon la titánica tarea de los responsables de la selección con la palabra ‘Antología’.

Perece que no era yo el único que lamentaba, desde mucho antes de la muerte de José Emilio, que la columna Inventario no se transformara en libro. En contra de lo que siempre pensé, o de lo que aquella vieja nota a la que me referí más arriba me hizo pensar, la contraportada nos informa que “Pacheco siempre quiso que sus ‘Inventarios’ se recogieran en libro, pero nunca todos. La presente selección sigue sus instrucciones y recorre las variadísimas facetas de esta columna.” Algunos de los criterios quedan mencionados en la presentación de la edición: sería una selección  cronológica (aprobó para ello una propuesta del excelente cuentista Eduardo Antonio Parra), no incluir poemas suyos, en cualquier estado de redacción que se encontraran (era un corrector incorregible), ni publicar ninguna traducción o versión de poemas de otros, etc.

La edición es en tres volúmenes, cada uno de ellos de cerca de 800 páginas. El primer tomo reúne artículos de los años 1973-1983; el segundo recoge colaboraciones correspondientes a los años 1984-1992; y el tercero los de 1993-2011. No sé si habrá volúmenes posteriores. Me gusta cómo termina la presentación del primer volumen: “Para José Emilio Pacheco, hombre de libros si los hay, Inventario fue una forma de vida, una forma de leer, un espacio donde un libro era el pretexto para llegar a otros y a otros y a otros, para tejer historias y relaciones iluminadoras. La abundancia de libros era para él la única riqueza concebible. Esa pasión por saberlo todo y compartirlo todo lo llevó desde muy joven a intentar este nuevo género, a modificarlo y darle vida en el camino. Esta edición quiere poner en las manos de los lectores el momento más alto del periodismo cultural mexicano que Pacheco llevó a una cumbre que parece inalcanzable”.

Cuando el pasado 19 de mayo salí de la librería del aeropuerto con mis tres tomos bajo el brazo conocí, así sea fugazmente, ese sentimiento que llaman felicidad. Lo revivo ahora que, después de tres meses de agobios por otros menesteres, puedo tomarlos en mis manos e iniciar su lectura. Lo reconozco con rubor: soy un lector feliz.

Iglesia y Sociedad

Una nueva Relación de Yucatán

13 Jul , 2017  

Al fin lo tengo en mis manos. La edición está muy bien cuidada. Se trata del primer volumen de la nueva colección Mayab: urdimbre de identidades y lleva por título “Yucatán: antiguas y nuevas Relaciones. Lo esperaba con ansias y me siento muy feliz de tenerlo. Las razones son varias, pero destaca entre ellas el hecho de que es el fruto de cerca de dos años de trabajo de dos entrañables amigos míos, Julián Dzul Nah y Abrahán Collí Tun, ambos Licenciados en Gestión Intercultural por el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fui testigo en muchas ocasiones del empeño profesional con que llevaron adelante este trabajo que hoy ve la luz en una espléndida edición.

Más allá, sin embargo, de que los autores sean mis amigos, la novedad editorial –cuya ficha bibliográfica pongo completa al final– es verdaderamente una buena noticia para los estudios sobre la cultura maya actual y una muy atractiva propuesta metodológica para recoger los datos de la reproducción cultural del pueblo maya, en este caso, a partir de más de 400 niños y niñas de sexto año de primaria que fueron entrevistados en una decena de poblados.

El libro es genial por los cuatro costados. El Dr. Mario Humberto Ruz, autor del utilísimo prólogo, describe el origen del libro de esta manera: “El origen de los escritos es sencillo: tras reparar en que los pequeños a quienes se encuestó acerca de la imagen que ofrecía el libro de texto gratuito Yucatán: la entidad donde vivo, insistieron en que lo allí descrito aludía primordialmente a Mérida y algunas localidades mayores del estado, y rara vez se hablaba de sus pueblos, Abrahán Collí Tun y Julián Dzul Nah tuvieron la espléndida idea de trabajar con los niños para que describiesen sus poblados”.

Ya haber optado por los niños y niñas, crisol como pocos de la continua reconstrucción de las identidades, había sido, en efecto, una espléndida idea, como la califica el prologuista. Pero la genialidad mayor, a mi juicio, fue haber decidido, para recoger los datos y descripciones de los niños y niñas de hoy, utilizar el formulario elaborado en 1577, bajo el reinado de Felipe II, para que la Corona española tuviera acceso a la información que necesitaba sobre sus ‘posesiones’ en la otra parte del Atlántico. Ese antiguo cuestionario de 50 preguntas venía encabezado por la siguiente leyenda: “Instrucción y memoria de las Relaciones que se han de hacer para la descripción de Las Indias, que su Majestad manda hacer para el buen gobierno y ennoblecimiento de ellas” y fue enviado a virreyes, gobernantes y alcaldes de las entonces llamadas ‘Indias Occidentales’. A Yucatán el cuestionario llegó cuando la provincia estaba bajo el mando del gobernador y capitán general Guillén de las Casas. Muchos encomenderos, a través de hombres mayas que sabían leer y escribir en castellano, se dieron a la tarea de responder el cuestionario, lo que dio como resultado las Relaciones que fueron enviadas después a la capital del reino.

En la introducción del libro, Julián y Abrahán nos informan que existen hoy en Sevilla, en el Archivo General de Indias, 51 Relaciones con la descripción de más de 90 localidades, algunas de ellas muy detalladas y otras muy escuetas, reunidas en la colección conocida como Relaciones Histórico-Geográficas de la Gobernación de Yucatán. Ahora, para este trabajo, ellos escogieron diez poblaciones: Chocholá, Dzidzantún, Hocabá, Mama, Mérida, Pixoy, Sitilpech, Sotuta, Sudzal y Uayma. Y comenzó la aventura. Los niños y niñas de estos diez poblados (una escuela de cada población) hicieron lo mismo que hacen los historiadores y antropólogos: leyeron la información que se recogió sobre sus pueblos entre los años de 1579 a 1581, y la analizaron, la comentaron, la interpretaron desde su actual perspectiva de niños y niñas mayas del siglo XXI, entablando así una especie de conversación con 400 años de historia continuada del pueblo maya, a partir de las antiguas Relaciones enviadas a Felipe II, y dejando un testimonio valiosísimo de la identidad maya, entendida ésta como una construcción inacabada.

La lectura de la respuesta al cuestionario por parte de los infantes de los poblados seleccionados, es deliciosa. Entretejidas sus respuestas con aquéllas del siglo XVI, los temas que se abordan son variados: el topónimo de la población, los recursos vegetales y animales, la naturaleza de las construcciones, las lenguas habladas, las fiestas religiosas, las historias que circulan en el pueblo, etc. Es conservada en el libro la ortografía (que no es tan ‘orto’, desde luego) original de los niños y niñas participantes y, hacia el final, el libro cuenta con un glosario y un anexo de regionalismos. La cuidada traducción al maya de Fidencio Briceño Chel, hace de este libro bilingüe un tesoro singular y una estupenda herramienta para el conocimiento del pueblo maya y su cultura.

En su introducción, Abrahán y Julián ofrecen diversas sugerencias para el uso didáctico del libro en las aulas escolares. Cualquier lector, sin embargo, sale enriquecido con esta lectura. El libro es también una excelente oportunidad, ahora que cada vez se posiciona más en la discusión pública el tema del derecho a la autodeterminación del pueblo maya y al ejercicio de su autonomía frente al Estado nacional, para contemplar de cerca la vitalidad de la cultura maya de nuestros días. Como bien señalan los coordinadores de este trabajo en su comentario conclusivo: “Los niños que plasman aquí sus voces se esmeraron en redactar lo que conocen y conciben de sus ambientes naturales y culturales, para difundir lo que hoy es tenido por inestimable en sus comunidades. Sus palabras son, por tanto, valiosas incluso a nivel etnográfico. No son ya los encomenderos quienes responden a la Corona, evidenciando las riquezas y potencialidades de los dominios del rey; son los pequeños pobladores quienes descubren y describen la riqueza de prácticas y conocimientos que consideran valiosos y dignos de ser recordados y compartidos con infantes y adultos de otros lugares”.

Difícilmente encontraremos otra compilación de datos que, como ésta, haga realidad las palabras con las que se presenta esta colección: “Yucatán es, hoy como ayer, espacio privilegiado de convivencia intercultural, entreverado de concepciones, saberes, técnicas y prácticas que día con día se renuevan para mantener viva y renovada una ampplia gama de identidades tan multifacéticas como peculiares y sugerentes que, al conjuntarse, siguen haciendo del antiguo Mayab un universo cultural en continua recreación, nunca idéntico, pero invariablemente original y sorprendente”.

 

Nota bibliográfica:

Título: Yucatán: antiguas y nuevas Relaciones

Coordinadores: Abrahán Collí Tun y Julián Dzul Nah

Traducción al maya: Fidencio Briceño Chel

Colección Mayab, urdimbre de identidades

Edición de la Universidad Nacional Autónoma de México (Instituto de Investigaciones Filológicas) y del Gobierno del Estado de Yucatán (Secretaría de Investigación, Innovación y Educación Superior). 301 páginas

El libro tendrá una próxima presentación en el local de la Biblioteca Yucatanense (calle 60 entre 67 y 65) el 21 de julio de 2017.

 

Iglesia y Sociedad

Mis últimas palabras

27 Jun , 2017  

Para Josefina Chan Cimé, in memóriam

  1. Pron en Letras Libres

Patricio Pron es un joven escritor y crítico literario (bueno, es 17 años menor que yo, lo que me autoriza para referirme a él como joven, aunque este año cumpla –él, no yo, que más quisiera– 42 años) originario de Argentina, rosarino para ser más preciso. Con cierta asiduidad colabora con la revista Letras Libres, mi revista de cabecera, y tiene una forma de desarrollar sus ideas en los ensayos que en dicha revista le he leído, que me subyuga.

 

En noviembre de 2016 escribió un ensayo breve relacionado con la exposición Unfinished, una muestra de obras de arte que regularmente se clasifican como inacabadas o incompletas –haya sido esto deliberado o accidental– que se exhibió para inaugurar el Met Breuer, espacio para el arte moderno y contemporáneo del Museo Metropolitano de Nueva York.

 

En una de las secciones del ensayo, que recomiendo vivamente (Letras Libres 215, noviembre de 2016; www.letraslibres.com), Pron habla de la “fijación contemporánea por la figura del zombi… y un interés continuado por las últimas palabras de los artistas de cierto renombre”. Mi interés por los zombis es, debo confesarlo, escaso. Pero las últimas palabras de quienes mueren son, en cambio, algo que me llena de interés. A partir de la afirmación de Pron que he citado literalmente, desfilan por las líneas del ensayo algunas de las palabras finales de artistas y personajes de diversa índole, algunas sombrías, otras airadas, algunas más jocosas. Karl Marx, nos cuenta Pron, interrogado por su devoto amigo, Friedrich Engels, en su cama de enfermo (Marx murió de una prolongada gripe que se desplegó en bronquitis y pleuresía, en marzo de 1883) para que dejara algún mensaje a la posteridad, recibió un regaño monumental: “¡Vete! ¡Desaparece de mi vista! Las últimas palabras son para tontos que no han dicho lo suficiente en vida”. No obstante el reparo de Marx, la fascinación por las últimas palabras no ha dejado de ejercer su influjo a lo largo de los siglos. Dice Pron que Michel de Montaigne tuvo la pretensión, incluso, de confeccionar algo así como un Diccionario de Últimas Palabras, que nunca llegó a realizar.

 

Algunos ejemplos narrados por Patricio Pron tienen un aura de genial simplicidad. Cuenta Pron, en una de las notas de su ensayo, que Bob Hope fue interrogado también en su lecho de muerte, pero acerca de qué es lo que deseaba que se hiciera con sus restos mortales, es decir, si prefería ser enterrado o incinerado, a lo que el actor contestó: “¡Sorpréndeme!”, y murió. O aquellas últimas palabras geniales pronunciadas por Franz Kafka que, dirigiéndose a su médico inmediatamente antes de morir, le pidió: “Máteme, o será usted un asesino”.

 

El ensayo de Pron no se limita, desde luego, a reseñar últimas palabras. Es solo un elemento en un intento mayor: plantearse las preguntas adecuadas acerca de la naturaleza de las obras de arte (pictórico, literario, escultórico, etc.) que son clasificadas como inconclusas, incluyendo desde luego aquellas que no lo fueron de manera accidental, por muerte del autor o abandono circunstancial de la obra, sino de aquellas que fueron concebidas de esa manera, es decir, que fueron dejadas voluntariamente inconclusas. Pero eso lo podrá constatar el/la lector/a de esta columna si el interés lo lleva a visitar y disfrutar el ensayo multicitado.

 

  1. El blog de un cura jubilado

El mes de noviembre está dedicado a los difuntos. Curiosamente, es el mismo mes de la publicación del ensayo de Pron en Letras Libres. Pues bien, en ese mismo mes, noviembre de 2016, un cura jubilado de Sevilla, Carlos Ros, que, como signo de una muy vital madurez etárea (o etaria, que de cómo se expresa el asunto de la edad también se discute harto) mantiene un interesante blog titulado “Mi parroquia de papel”, publicó en su sitio un puñado de últimas palabras de santos canonizados por la iglesia católica. Curiosa conincidencia. El objetivo del cura sevillano era que estas palabras “nos ayuden para el tránsito, cercano o lejano, de nuestro paso de esta vida al cielo, que por la misericordia de Dios esperamos”.

 

Hay algunas últimas palabras, de las enlistadas por Ros en su artículo, que llenan de asombro. Santo Tomás Moro, por ejemplo, condenado como traidor por no reconocer al monarca al que servía, Enrique VIII, como jefe de la iglesia en Inglaterra, fue decapitado en julio de 1535. Se cuenta que, ya con la cabeza puesta para recibir el tajo del hacha, desvió su barba a un lado, diciéndole al verdugo: “Esta barba no ha cometido ninguna alta traición”. Esas fueron sus últimas palabras.

 

Más conocida es la frase de la santa de Ávila y doctora de la iglesia, Teresa de Jesús, quien en Alba de Tormes, en octubre de 1582, repitió varias veces después de recibir la postrer comunión eucarística: “Muero al fin, Señor, hija de la iglesia” que, desde mi perspectiva, es mucho más que una frase piadosa, dicha para celebrar su pertenencia a la iglesia católica, porque hace una oblicua referencia a los intentos, contumaces, de combatir su reforma de la Orden del Carmelo, acusándola de practicar “una doctrina nueva y supersticiosa”, al investigar la Santa Inquisición su “Libro de la Vida” en enero de 1576, desde seis años antes de su muerte. Es inevitable no escuchar, en sus últimas palabras, el sereno triunfo interior de una santa que nunca se doblegó ante sus acusadores y que, a pesar de los intentos de descalificación, amó a su iglesia sin dejarse vencer por la estulticia de muchas de sus autoridades.

 

O santa Ángela de la Cruz, sevillana como el cura jubilado del blog, muerta en 1935 y canonizada en 2003, que murió diciendo: “No ser, no querer ser, pisotear el yo, enterrarlo si posible fuera… no ser, no querer ser…”, a contracorriente de quienes en nuestros días han sobrevalorado la autoestima y colocándose muy cerca de cierto pensamiento zen y budista que coloca en la eliminación del ego el camino de la iluminación…

 

  1. Renunciando a mis últimas palabras

He participado, en varias ocasiones, en algunas dinámicas concebidas para enfrentar la propia muerte. Incluso los Ejercicios Espirituales de san Ignacio, tienen una meditación que coloca al ejercitante en dicha situación. Uno de los talleres en que he participado y que recuerdo con más nitidez es cuando se me pidió que escribiera el epitafio que quería que quedara consignado en mi tumba. “Aquí yace un discípulo de Jesús”, fue el epitafio que escogí. Tiempo después, erosionada mi esperanza por la situación mundial y por los años invertidos en la lucha por el respeto a los derechos humanos, pensé que si la vida me ofreciera la oportunidad de tener la posibilidad de expresar algo en el momento de mi muerte, escogería la misma expresión con la que concluye el insuperable cuento de García Márquez, “El Coronel no tiene quien le escriba”.

 

Años más tarde, un accidente de tránsito sufrido hace algunos años me colocó, de repente, ante la muerte posible, ya no la de los talleres tanatológicos, sino la de huesos rotos y sangre derramada. Durante cerca de veinte minutos experimenté la certeza de que estaba a punto de morir. La experiencia fue sobrecogedora. Renuncié entonces a los epitafios; renuncié a unas últimas palabras. Renuncié también a unas Obras Completas, otra versión, bastante engreída, de las últimas palabras.

 

Visité hace algunos años, en los Estados Unidos, a un amigo que me fue muy querido. Estaba consumido por el cáncer. Como trabajaba en una editorial religiosa, salí del cuarto del enfermo terminal lleno de libros que él había decidido regalarme, todos ellos nuevos o en excelente estado y todos versaban sobre las materias a las que he dedicado muchos años de mi vida. Al salir del cuarto, en secreto, la esposa me pidió que yo no me llevara los libros, porque ella pensaba patrocinar con todos los libros de su esposo, varios cientos, una biblioteca que llevara el nombre del esposo, de suerte que su hija pequeña tuviera, ya de mayor, algún recuerdo de su padre. Respetando el deseo de la esposa, dejé los libros. Unos días después, cuando regresé para despedirme ya de manera definitiva del enfermo, los libros me fueron devueltos por mi amigo. El moribundo me dio una última lección, cuando me comentó que se había enterado de la intención de su esposa de erigirle una biblioteca en su honor. “Llévate los libros, me dijo, mi esposa ya entendió. No aspiro a ser recordado, ni albergo el deseo de que nadie se acuerde de mi nombre. He llegado al final. Es hora de desaparecer.”

 

Yo también, como dijera Osho, quisiera ser solamente nube.

Iglesia y Sociedad

San Antonio de Padua y la usura de los banqueros

13 Jun , 2017  

Los enemigos del Papa Francisco proceden de diversos ámbitos. Dentro de la iglesia, como era de esperarse, los vientos de la Reforma y el regreso a la centralidad del Evangelio de la Misericordia han descolocado a muchos de los altos jerarcas y grupos conservadores, acostumbrados al modus operandi de los cerca de cuarenta años de restauración. Lo único novedoso en esta oposición es su virulencia y su desfachatez, que se difunde a través de los variados portales electrónicos católicos, que se distancian abiertamente del magisterio papal y bombardean las líneas fundamentales de la reforma de Francisco.

 

Fuera de la iglesia llama la atención, aunque tampoco sorprende del todo, la oposición de los grandes del dinero y el poder. Quizá uno de los signos más patentes sea la visita al Vaticano, en busca de la foto, del energúmeno que habita la Casa Blanca, a quien el Papa regala su Encíclica sobre el Cuidado de la Casa Común (Laudato Sii) y que, pocas semanas después, decide la salida de su país del Acuerdo de París contra el cambio climático. La foto oficial de la visita que ha dado la vuelta al mundo, con el ceño adusto de Francisco, quizá sea la mejor editorial de esa visita.

 

Pero la oposición de Francisco a la dictadura del dinero, elevado a la categoría de divinidad en el sistema del capitalismo mundial imperante no es un fenómeno nuevo en la iglesia. Francisco camina tras las huellas de grandes santos y santas que, enfrentando los desafíos de su época, supieron confrontarse, a veces hasta el martirio, con el sistema socio económico imperante: tendríamos que mencionar, en nuestra región y época, por ejemplo, la excelsa figura de Monseñor Romero.

 

Hoy quiere hacer alusión a la predicación de san Antonio de Padua, también conocido como Antonio de Lisboa. Lo hago por dos razones: porque hoy es la fiesta que lo celebra en la liturgia católica y en nuestra península es uno de los santos patronos más populares, contándose en decenas las iglesias dedicadas a su nombre, pero también porque en su predicación, el santo franciscano enfrentó uno de los males que siguen aquejando a muchas familias en estos tiempos que corren: me refiero al ejercicio de la usura, sea la privada, realizada por personas privadas, como la pública, llevada a niveles de escándalo, en las instituciones bancarias.

 

Por eso comparto con ustedes algunos de los motivos de la predicación de san Antonio, según nos lo transmite en un sesudo estudio titulado El Otro San Antonio de Padua, escrito por Fray Lázaro Iriarte OFMcap, que puede encontrarse en Selecciones de Franciscanismo, vol. XXIV, n. 70 (1995) 71-85. Les ofrezco unos fragmentos:

 

En Antonio nació el predicador aquel día en que, por obediencia, dejó que la lengua hablara de la abundancia del corazón (Mt 12,34). Recibida de su provincial la misión de evangelizar, escribe el primer biógrafo, «comenzó a recorrer ciudades y castillos, aldeas y campiñas, diseminando por doquier la simiente de vida con generosa abundancia y con ferviente pasión».

Los biógrafos no se han planteado la cuestión de la lengua en que predicaba el santo. Portugués, llegado a Italia a la ventura, hizo oír su voz en regiones lingüísticas tan diversas como la Romagna, el Véneto, Lombardía, el Mediodía de Francia: no tuvo tiempo para aprender los varios idiomas. ¿Cómo hacía para hacerse entender del pueblo? Con toda probabilidad él hablaba en latín; en efecto, el biógrafo hace constar el domino que poseía de la lengua eclesiástica. Pero el latín sólo lo entendían los letrados y aun estos hallarían dificultad en captar la diferente pronunciación latina por la que, en la Edad Media, eran ya conocidos los clérigos hispánicos. El autor de las Florecillas, al referir el sermón predicado por Antonio ante la corte romana, recurre al milagro de Pentecostés para dar una respuesta (Florecillas cap. 39). Quizá lo que enardecía a la gente sencilla no era tanto lo que decía el predicador, sino quién lo decía y cómo lo decía. En Antonio, como en Francisco, predicaba la persona y la vis profética de su mensaje.

A través de sus sermones, escritos mucho tiempo después de haberlos predicado y para destinatarios cultos, es difícil hacernos una idea de lo que fue la predicación de Antonio. Ha sido proclamado Doctor Evangelicus por Pío XII. «Heraldo del Evangelio» es el apelativo que le da muchas veces el primer biógrafo. Un heraldo evangélico es, ante todo, un testigo y un enviado, un profeta. En esos mismos sermones, Antonio traza repetidas veces los rasgos del auténtico predicador: es un enviado, un simple portavoz, ministro de la Palabra, la cual posee eficacia en sí misma; ha de basarse siempre en la Palabra de Dios, estudiada, meditada, asimilada; el predicador ha de predicarla primero a sí mismo y después a los demás, nunca en nombre propio, sino siempre en nombre de Dios. Se puede ser predicador eficacísimo también callando… Como Jesús, el hombre del Evangelio ha de ser testigo de la VERDAD, mártir de su propio mensaje. Dejó escrito en uno de sus sermones:

«La verdad engendra odio; por esto algunos, para no incurrir en el odio de los demás, echan sobre su boca el manto del silencio. Si predicaran la verdad tal como es y la misma verdad lo exige y la divina Escritura abiertamente lo impone, ellos incurrirían en el odio de las personas mundanas… Jamás se debe dejar de decir la verdad, aun a costa de provocar escándalo» (Sermones, I, 332).

Así lo hizo él. En el texto latino de sus sermones se percibe, bien que lejanamente, la vehemencia profética con que arremetía contra la prepotencia, la opresión y la violencia, contra todos los delitos sociales del tiempo. Nadie escapa a la libertad evangélica con que denuncia a príncipes, señores feudales, prelados de la Iglesia, dueños burgueses, usureros sin entrañas, magistrados, leguleyos… Todos son citados ante el tribunal del Dios justo y recto, el cual «no hace discriminación de personas», como repite muchas veces. Ante una sociedad estructurada según la desigualdad de la pirámide feudal —príncipes, nobles, plebeyos, siervos de la gleba— él proclama la igualdad entre los hombres:

«Todos los fieles son reyes, por ser miembros del Rey supremo… Cualquier hombre es príncipe, teniendo por palacio la propia conciencia.»

Alza la voz contra los nobles que «despojan a los pobres de sus bienes insignificantes y necesarios, a título de que son sus vasallos». Y contra los prelados y grandes del mundo, los cuales, «después de haber hecho esperar a los necesitados a la puerta de sus palacios, implorando una limosna, una vez que ellos se han saciado opíparamente, les hacen distribuir algunos residuos de su mesa y el agua de fregar».

Se muestra particularmente duro con los ricos avaros y con los usureros, «pajarracos rapaces», «las siete plagas de Egipto», «reptiles al acecho», «árboles infructuosos, que chupan la tierra», «posesión del demonio», «sordos que tienen los oídos taponados por el dinero», «gentuza maldita que infesta la tierra», «raza de hombres cuyos dientes son armas; roban y despojan a los pobres indefensos que no pueden resistirles con la violencia».

La emprende con leguleyos y abogados: «idumeos, sanguijuelas que chupan la sangre de los pobres». «Como los que trabajan en la lana, cardan y tejen sutilezas y argucias» para engarbullar a sus clientes.

No calla los vicios de los pobres, pero trata de excusarlos. Denuncia la marginación a que se hallan relegados, «alejados por medio de estacadas de palos afilados y de espinos, que significan los aguijones, los dolores y las enfermedades que tienen que soportar». Y hace oír su grito de profeta:

«¡Ay de los que poseen depósitos llenos de vino y de grano y dos o tres pares de vestidos, mientras los pobres de Cristo imploran a sus puertas con el estómago vacío y con los miembros desnudos, a los cuales si se les da alguna cosa, es muy poco y no de las cosas mejores, sino todo de desecho!»

«¡Llegará, llegará la hora en que ellos implorarán de pie, fuera de la puerta: Señor, señor, ábrenos!, y oirán lo que no quisieran oír: ¡En verdad, en verdad os digo, no os conozco!»

Defiende el principio cristiano de la función social de la propiedad, en virtud del cual los bienes que no son necesarios al rico para las exigencias fundamentales de la vida, pertenecen al pobre que se halla en necesidad (6).

Un buen conocedor de los escritos del santo ha hecho notar que, mientras son constantes las invectivas contra los delitos de orden social, no se halla mención del pecado sexual. Pero se sabe que, como efecto de su predicación, muchos libertinos de ese desorden se convertían.

 

¡Ah! Cuánta falta nos hacen predicadores como san Antonio, especialmente en estos días en que hay familias que pierden su patrimonio por no poder pagar la usura de quienes, protegidos por una firma de renombre, cargan de intereses a los deudores pobres y terminan despojándolos de sus bienes. Quiero terminar con una oración tradicional que nos comparte Luis Ángel Rodríguez Patiño:

“¡Oh glorioso san Antonio!, a quien Dios ha elegido como intercesor nuestro en los apuros y pérdidas de la vida material y como protector de los pobres ante los ricos; protégenos con tu favor en todas las necesidades y enredos de nuestra vida, danos sincero amor le los pobres, mucha confianza en Dios y alto aprecio de la vida eterna, a la cual se ordena toda la vida temporal. Amén.”

Iglesia y Sociedad

La Ascensión y el Concejo Indígena de Gobierno

29 May , 2017  

Al CNI Jo’, con afecto y esperanza

En el marco de las celebraciones pascuales, cincuenta días de gozo litúrgico por la resurrección de Jesús, en todas las iglesias católicas del mundo se festejó el pasado domingo la fiesta de la Ascensión del Señor.

 

Una antigua tradición, cuya conservación le debemos al evangelista Lucas, señala que después de cuarenta días de manifestaciones a sus discípulos para fortalecerlos, Jesús de Nazaret, resucitado de entre los muertos, subió al cielo. Todos los años, en este domingo, leemos el pasaje con el que inicia el libro de los Hechos de los Apóstoles, segundo tomo de la obra lucana, en el que se narra la subida de Jesús al cielo.

 

Hay en el texto un momento de tensión. Jesús está reunido con sus discípulos y ha comido con ellos. Una vez que el Maestro les ha recomendado no retirarse de Jerusalén sino hasta que la promesa de la venida del Espíritu Santo se cumpliese, una pregunta dirigida a Jesús por algunos de los discípulos parece desentonar de conjunto: Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar la soberanía de Israel?

 

La pregunta suena extraña porque el Maestro ha empeñado al menos tres años en su tarea de predicación y promoviendo un cambio de mentalidad. Entre los discípulos reunidos con Jesús hay seguramente testigos del momento en que Jesús, refiriéndose al uso del poder, lo desmitificó y le dio otro sentido: el servicio de los más necesitados (Mc 10,35-45). Ha llovido mucho desde entonces, y Jesús, de nuevo, se encuentra con la tentación del poder arraigada en el corazón de quienes habrían de continuar su obra en el mundo.

 

La respuesta de Jesús en el texto al que hacemos referencia (Hch 1,1-11) es ambigua. No contesta a la pretensión de los discípulos sino les advierte que para algunas cosas hay que esperar los tiempos establecidos por el Padre. En cambio, es suficientemente claro en anunciarles que el llamado fundamental que Él les hace, la tarea que les encomienda, es, después de haber recibido la fuerza del Espíritu Santo, ser testigos en medio del mundo de la manera distinta de vivir que de Él han aprendido.

 

El gusanillo del poder, bajo diferentes representaciones, ha seguido enquistado en el corazón humano. Pensar que las cosas se cambiarán desde arriba y que la imposición del pensamiento de unos sobre otros, aún con las mejores intenciones, será lo que produzca el cambio que necesitamos. Es lo que llamamos la trampa del poder. La han estudiado famosos pensadores, Foucault entre ellos, que han diseccionado sus modos operativos y sus triquiñuelas y han  mostrado cómo se termina por crear dos clases de personas: las que tienen el poder y las que lo padecen.

 

México, en su malograda transición a la democracia, es vivo ejemplo de ello. Tenemos un entramado institucional construido para poner diques al uso autoritario del poder, instituciones ciudadanizadas (lo que quiera que esto signifique) y nomás no: la corrupción es moneda corriente, al clientelismo se apodera de las instituciones y los partidos políticos hacen y deshacen a su antojo, carcomiendo el tejido social y prostituyendo el ejercicio de la política hasta convertir los gobiernos en grandes agencias de empleo temporal y de saqueo.

 

Por eso me llena de esperanza la reunión que este pasado fin de semana hubo en San Cristóbal de Las Casas. 1,252 delegados/as de los distintos pueblos originarios de México, más 230 delegados/as del EZLN, haciendo un total de 1,482 participantes venidos de los cuatro puntos cardinales se han reunido desde el pasado viernes 26 para poner en común las decisiones de cada uno de los pueblos, conversadas y discutidas previamente, con respecto a la conformación de un Concejo Indígena de Gobierno (CIG), que pueda aprovechar la actual coyuntura política del país para hacer oír, a través de una vocera, mujer e indígena, la manera como los pueblos originarios reunidos en el Consejo Nacional Indígena piensan que debería gobernarse este país.

 

No se trata de un asunto menor. Han estado presentes en la gran asamblea representaciones de 49 de los 62 pueblos originarios reconocidos por el INEGI. Pero no es solamente un asunto numérico y/o territorial. Se trata de abrir la posibilidad de que el país entero aprenda, aprendamos, de la manera como los pueblos originarios han resistido los embates de odio y discriminación, de opresión y marginación, sin perder el alma, manteniendo modos de vida y de organización que han florecido sin estorbo, en los últimos tiempos, en las comunidades zapatistas.

 

Los partidos políticos, todos, están cosechando los frutos de sus errores históricos: el descrédito absoluto y el desprecio popular. Parecen manchar todo lo que tocan. La construcción de la democracia tendrá que recorrer otras sendas. Nunca habíamos tenido terreno más fértil para que los pueblos originarios nos compartan sus formas de convivencia política y social. El Concejo Indígena de Gobierno, a través de su vocera, podrá plantearnos su fórmula para el enfrentamiento de las trampas del poder y sus consecuencias, que han sumido a este país (y al mundo entero) en un estado deplorable de desigualdad, violencia y muerte.

Iglesia y Sociedad

Tortura en el Estado más seguro

11 May , 2017  

Muchas veces, en este mismo sitio, he tratado sobre la persistencia de la tortura en el Estado de Yucatán. Nos jactamos de ser el Estado más seguro del país y no hay institución que tome cartas en el asunto respecto a los casos públicos, con las redes sociales, cada vez más evidentes, de tortura.

En el caso de Roberth Tzab, explicado más de una vez en este portal, la Fiscalía del Estado de Yucatán acaba de recibir, por enésima ocasión, la orden de un Tribunal de concluir con la investigación que ha tratado, en más de una ocasión, de cerrar a la mala, esto es, sin castigo a los culpables, resarcimiento de daños a los familiares de la víctima y garantías de no repetición del hecho.

Porque esta orden judicial desnuda, una vez más, la reiterada y dolosa omisión de la dependencia del Poder Ejecutivo encargado de la procuración de justicia, sobre todo en estos tiempos en que cada tienda departamental y cada escuela proclama a voz en cuello el funcionamiento del llamado Escudo Yucatán, hago público en este espacio el más reciente comunicado del equipo de derechos humanos Indignación AC al respecto. Lo hago con dolor y rabia por la familia de Roberth y con vergüenza e indignación por la ineficiencia e ineficacia de las autoridades que deberían procurar justicia en este Estado.

Tortura en Yucatán, negada y perpetuada

 

Ordenan de nuevo a Fiscalía de Yucatán

concluir investigación en caso de tortura

 Comunicado del Equipo Indignación A.C.

Al mismo tiempo que una nueva denuncia pública de tortura, de nuevo en Tekax, alertó la semana pasada la persistencia de este ominoso crimen en el Estado, la Justicia Federal concedió un nuevo amparo en el caso de Roberth Tzab, quien murió, hace ya casi siete años, en una celda de Tekax en condiciones que obligan a sospechar tortura pero que la fiscalía reiteradamente y negligentemente ha omitido investigar.

El Tribunal Colegiado en materias Penal y Administrativa del Décimo Cuarto Circuito ordenó a la Fiscalía del Estado concluir la investigación y le dio un lapso de tres meses para hacerlo.

Desde hace siete años que la Fiscalía cierra reiteradamente la investigación y hace siete años que el equipo Indignación, junto con los familiares de Roberth Tzab, a través de recursos jurídicos, amparos y revisiones exige continuar la investigación y hacerlo de acuerdo con los protocolos para investigar tortura. Ni una cosa ni otra hace el Estado, que ante el crimen se niega a determinar responsabilidades.

El año pasado policías de Tekax fueron filmados cuando torturaban a una persona y el video circuló en redes sociales. El Congreso del Estado formó una comisión para el caso pero se negó a entrevistar al alcalde de Tekax.

La Comisión de Derechos Humanos, por su parte, emitió una recomendación pero omitió referirse a la tortura perpetrada en contra del policía que difundió el video.

En mayo del año pasado la tortura perpetrada por policías municipales también arrebató la vida a un joven de Temax. Por esos días falleció otra persona en los separos de la policía, en Mérida.

El Gobernador del Estado y el titular de la Secretaría de Seguridad Pública presumen la tranquilidad del Estado sin inmutarse ante el flagelo de la tortura que persiste en el Estado, sin enfrentar uno de los crímenes más ominosos, sin rendir cuentas, sin investigar, sin sancionar y sin establecer las medidas para erradicar la tortura.

El Gobernador del Estado y el titular de la Secretaría de Seguridad Pública se muestran leales a los policías que torturan, los respaldan, los defienden y defraudan a la sociedad, ante la cual tienen que responder por vulnerar reiteradamente los derechos humanos a través de crímenes tan graves que van en contra de la vida de las personas.

La tibieza de la Comisión de Derechos Humanos, que tendría que emitir sus recomendaciones con la determinación y el fundamento que el caso requiere, publicitarlas, señalar a los responsables y convertirlas en instrumento para generar conciencia y erradicar este crimen.

 

Iglesia y Sociedad

Pregón pascual 2017

18 Abr , 2017  

Les anuncio esta noche a voz en cuello: ¡Ha resucitado!

 

En pocos años, Yucatán ha logrado colocarse a la cabeza de la batalla contra la eliminación de la violencia contra las mujeres. Las modificaciones legislativas han comenzado a hacerse operativas: hay lugares donde las víctimas pueden ir a exponer sus agravios y son escuchadas sin ser prejuzgadas o criminalizadas. Los ministerios públicos cuentan ahora con un adiestrado equipo de mujeres que realiza la investigación con perspectiva de género y han dejado de utilizar el distractor del “crimen pasional” para hacer un trabajo científico y apegado a los más altos estándares del derecho internacional. Las juezas, y cada vez más también los jueces, son sensibles al drama que ocasiona la violencia e imponen sanciones y buscan el resarcimiento del daño ocasionado contra las víctimas. Junto a esto, una campaña concientizadora por parte del Poder Ejecutivo, presidido por una feminista, ha ayudado a identificar los distintos tipos de violencia de género para prevenirlos y, tanto en maya como en castellano, motiva los cambios de conducta personal y social que irán abatiendo, más temprano que tarde, las raíces del sistema patriarcal. Un logro impresionante es que, después de que 2017 estuviera marcado por el asesinato de muchas mujeres, Yucatán no haya registrado en este año ningún feminicidio. Parece que la sangre derramada de tantas mujeres comienza a dar frutos.

 

¡Exulten por fin los coros de los ángeles! ¡El Señor resucitó!

 

Don Anastasio puede ya respirar tranquilo: no tendrá que vender su tierra. A fuerza de decir su palabra en asambleas y reuniones ejidales, ha contribuido a conjuntar las voluntades para que el ejido ya no venda más el territorio que le pertenece a todo el pueblo. Cuando las compañías transnacionales de energía decidieron retirarse del negocio en tierras mayas, hartos de la resistencia que les impedía engrosar sus billeteras, los tres poderes de gobierno y la iniciativa privada se involucraron en un magno proyecto de producción de energía limpia, no atado ya al capital que despoja y deshumaniza, sino a las comunidades que, organizadas, han encontrado lugar para un abanico en cada municipio. La inversión que se ha hecho de nuestros impuestos ha logrado la autonomía energética de las comunidades mayas: nuestros pueblos ya no pagan electricidad ni gas: los producen respetando a la Madre Tierra. El modelo ha sido ya tan exitoso, que comienza a extenderse por todos los estados de la república. Algún día, la CFE será transformada en una confederación de pueblos que ofrecerán electricidad a bajo precio a las grandes ciudades.

 

¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? ¡Ha resucitado!

 

Que se haya logrado una reforma electoral que garantizara la segunda vuelta en la elección presidencial es una hazaña. Pero que la vida nos permitiera presenciar el espectáculo de que dos representaciones de izquierda quedaran en la vuelta final es inaudito. Está dada la posibilidad de que una festiva asamblea igualitaria de grietas, termine por derrumbar el muro de la hidra capitalista. Si algo hemos aprendido de este proceso es que, cuando los partidos se baten en retirada, es porque la ciudadanía ha llegado a los puestos de mando y de servicio. Nada de esto, desde luego, hubiera sido posible sin el grito organizado de los pueblos originarios, que en uso de su autonomía, se arriesgaron a entrarle a la recuperación de las instituciones del país. Hay aún muchas rémoras en ambos bandos de la contienda, pero sin duda veremos cambios significativos en el sexenio que pronto comenzará. Y eso que no sabemos todavía qué nos depara el empuje de los pueblos y comunidades, de los grupos organizados y de los ciudadanos y ciudadanas de a pie. Quizá la visión de Estado de uno de los candidatos y/o la honestidad y generosidad de la otra, pinten un nuevo panorama que haga innecesaria la segunda vuelta. Parece que al final sí, este país tenía salvación.

 

Ha renacido la esperanza. ¡El Señor resucitó!

 

Y claro: la pascua nos asegura otras posibilidades de vida plena en proceso. María y María han llevado a su hijo a bautizar y han recibido una acogida gozosa en su comunidad cristiana. En las celdas policíacas se ha desterrado para siempre la tortura. Son ya muchas las parroquias católicas en donde la diversidad es bien recibida e integrada en la marcha comunitaria. Hemos aprendido de los pueblos originarios y el cambio climático comienza su marcha regresiva. Siria y Corea del Norte viven en paz y en armonía con el resto del mundo. Las religiones del mundo se han puesto de acuerdo en la importancia de la promoción de la paz… también entre las religiones… y muchos etcéteras que nos llenan de esperanza.

 

Si hemos muerto con Él, también viviremos con Él

 

Iglesia y Sociedad

La página en blanco

29 Mar , 2017  

¡Alto a los feminicidios!

Ema Gabriela, in memoriam

 

Hay quienes dicen que eso del miedo de los escritores ante la hoja en blanco es un mito. Supongo que esta afirmación utiliza la acepción de ‘mito’ de uso corriente (como el libro “Diez mitos sobre la mariguana”), es decir, que identifica mito con algo falso. Hay programas titulados “Tal cosa: ¿mito o realidad?”, identificando al mito con la mentira. La acepción antropológica del término, en cambio, es bastante más compleja y se refiere, para utilizar la definición de José Manuel Losada, a “un relato explicativo, simbólico y dinámico, de uno o varios acontecimientos extraordinarios personales con referente trascendente, que carece en principio de testimonio histórico, se compone de una serie de elementos invariantes reducibles a temas y sometidos a crisis, presenta un carácter conflictivo, emotivo, funcional, ritual y remite siempre a una cosmogonía o a una escatología absolutas, particulares o universales” (Tomado de Wikipedia). Mitos serían, pues, los relatos del Popol Vuh, los once primeros capítulos del Génesis, o los arquetípicos relatos de la antigüedad griega. La identificación de mito con falsedad, tan en boga en los medios de comunicación y las redes sociales es, cuando menos, simplista.

 

De cualquier manera, el miedo, o nerviosismo, o trauma ante la página en blanco es una experiencia muchas veces citada por los autores, sobre todo de narrativa de ficción. Hay un libro que me gusta mucho. Lo compré en la FILEY 2016 (que en la más reciente no tuve ni siquiera chance de husmear por entre los estantes). Está publicado en la Ediciones Cal y Arena y tiene por compiladora a Delia Juárez y como ilustrador a Daniel Camacho. El libro se llama “Así escribo” y es la reunión de los testimonios de 53 escritores mexicanos que cuentan la forma en que escriben, cómo entienden el misterio de la creación literaria, cuáles son sus filias y fobias, cuáles los lugares y horarios en que escriben. Un libro delicioso que recomiendo ampliamente.

 

En varias ocasiones, en el libro que he mencionado, los escritores y escritoras se refieren a la página en blanco. Enrique Serna, por ejemplo, afirma que “aunque solo beba tres whiskies cada quince días, el síndrome abstinencia que todo ex borracho arrastra consigo me quita el sueño, y cuando amanezco atarantado después de una noche en blanco, la frase más inocua me cuesta sangre”. En cambio, dice Ana Clavel, “poco a poco la tentación de sentarse a escribir comienza a ser insoportable. Pero no cedo. No puedo empezar si no doy con la primera frase. Para escribir, por ejemplo, una primera línea como ‘La violación comienza con la mirada’, tuve que esperar más de veinte años a que Las Hortensias que había leído en la Facultad de Filosofía y Letras florecieran con una extraña intensidad violeta; así como tuve que recordarme mirando mirar a los hombres: lecciones silenciosas del deseo y sus anatomías que contemplé en la mirada de hermanos y primos mayores desde que era niña”.

 

Hugo Hiriart, por su parte, ofrece todo un manual “con un consejo que doy siempre a mis alumnos para casos de bloqueo de escritor o tortura de la página en blanco: el procedimiento, es un verdadero algoritmo, consiste en (1) escribir como sea, a lo loco, como salga… (2) no se debe volver al texto escrito hasta el día siguiente… (3) al regresar al día siguiente nuestro dominio sobre el texto seguro que ha crecido… (4) la voluntad juega escaso papel, nadie escribe como quiere, escribe como buenamente puede…” Y cada uno de los pasos de este algoritmo se desmenuza en un texto que tendría que leerse (y disfrutarse) en el libro.

 

Todo esto es para decirles que el pánico ante la hoja en blanco no es una experiencia que afecte solamente a quien escribe en este espacio, sino que es un fenómeno extendido. Nadie me envíe a un hospital psiquiátrico por ello. Hace algunos años escribí algunas líneas para expresar este sentimiento. Se las comparto ahora que, después de varias semanas, perdí (momentáneamente) el horror ante la página en blanco.

 

ANTES DE ESCRIBIR

 

Luminosa distancia que apabulla

como un desierto enorme, como sangre

contagiada de sida

 

Horror teatral a la Darío Argento

con locos degollando a la portera

en dos rápidas tomas

 

Vergüenza triste del recuerdo sucio

y un tocamiento oscuro, sudoroso,

en un clóset de infancia

 

Miedo fatal, terror casi dantesco,

al grandulón que espera a la salida

de una tarde de escuela

 

Odios acumulados, rebeldía

que no se olvida nunca, que despierta

puntual el dos de octubre

 

Pasión, estrés, nostalgia, vanidades,

destellos de crueldad y de impotencia

…cansancio del cansancio

 

Todo esto es hoy, ayer, cada mañana

una página en blanco y esperando

las líneas del poema

 

Iglesia y Sociedad

Eólicos: entre la extinción y el despojo

5 Mar , 2017  

(Artículo publicado también en El Varejón 150, revista de derechos humanos del Equipo Indignación AC)

Leonardo Boff, estudioso y profeta del deterioro del ecosistema, ha señalado que nunca antes el mundo había enfrentado, al mismo tiempo, tres posibilidades de destrucción masiva: el sobrepasamiento de los límites del planeta, el armamento nuclear de las grandes potencias y el cambio climático.

 

La primera posibilidad describe el momento, alcanzado en abril de 2016, en que el planeta, con todos sus recursos disponibles, ya no es suficiente para satisfacer las necesidades de la humanidad, entendidas bajo el esquema de producción del capitalismo extractivista y el modelo de consumo dominante.

 

La segunda posibilidad hace referencia a la cantidad de armamento nuclear que alberga las entrañas de la tierra: armas que, de ponerse en acción, serían capaces –con solo activar la tercera parte de ellas– de destruir totalmente a la humanidad dejando atrás solamente los escombros de nuestras civilizaciones.

 

Finalmente, la tercera posibilidad, es el cambio climático, producido por la altísima cantidad de emisiones de gas invernadero producto de la quema de combustibles fósiles, principalmente el petróleo.

 

Contra cada una de estas amenazas se yergue una posibilidad de solución. Para el sobrepasamiento, la promoción de la cultura de la austeridad, del consumo responsable, del cuidado del medio ambiente. Para el armamento nuclear, los acuerdos multilaterales de paz y la promoción del diálogo entre las naciones. Para el calentamiento global, el abandono de las energías fósiles y la opción por las energías limpias, renovables. Las tres amenazas en su conjunto, sin embargo, solamente serán conjuradas con la derrota del sistema capitalista que, no contento con la explotación de las personas y los pueblos, dirige su ambición y ansia de lucro a los recursos naturales, los bienes de la naturaleza, para convertirlos en mercancías, privatizarlos y no parar sino hasta dejar tras de sí un gigantesco desierto árido.

 

La energía eólica es, pues, una de las respuestas al problema del cambio climático, junto con la energía solar y otras energías limpias. Quedan muy pocas personas (aunque algunas de ellas con mucho poder) que nieguen el cambio climático y nos sonaría estúpido a estas alturas que alguien se opusiera a las energías limpias. ¿Por qué entonces hay resistencia en las comunidades mayas y en muchas organizaciones civiles que las acompañan, a los proyectos de producción de energía eólica recientemente aprobados en nuestro país?

 

El problema estriba, me parece, en el modelo de producción que se presenta como el único posible: compañías internacionales, sin rostro ni nombre, que tomarán rentados los territorios mayas para sembrarlos de abanicos grandotes. La producción dejará para las compañías pingües ganancias y una pocas migajas serán repartidas entre los dueños de los territorios, que no podrán usarlos más en un arco de 50 o 100 años. Producción de energías limpias, pues, pero por un método de explotación bastante sucio. Lo malo es que de historias de explotación y despojo los pueblos indígenas tienen para llenar muchas enciclopedias. No es que no quieran la producción de energías limpias: solamente se preguntan si la única manera de hacerlo es a través de políticas de despojo.

 

Así que las grandes compañías transnacionales, acostumbradas a manejarse como dueñas de vidas y territorios y frotándose ya las manos por las ganancias que obtendrán, chocan ahora con la resistencia de las comunidades indígenas que no quieren verse sometidas a nuevos actos de despojo. Y acusan a los pueblos de retrógradas, de ignorantes, de opuestos al progreso y a la salvación del ecosistema.

 

Pero los grandes capitales, como siempre, mienten. Su afán de lucro silencia la verdad. Son las mismas compañías las que construyen abanicos gigantes, pero siguen produciendo agrotóxicos; hacen y venden paneles solares, pero siguen practicando el fracking. El medio ambiente para ellos sólo tiene importancia en cuanto les reporta nuevas ganancias. Sólo les interesa el dinero, y por él están dispuestos a arrasar con pueblos y recursos naturales.

 

Pero su mentira mayor no es solamente su doble discurso. Su mentira mayor es presentar ESTE esquema de producción de energía limpia como el único posible. La alternativa planteada por el título de este artículo es falsa, engañosa, perversa. Hay otra posibilidad: el manejo comunitario de las energías limpias.

 

¿Por qué no puede una comunidad maya recibir el apoyo necesario para colocar en su territorio un abanicote, que provea de corriente a toda la región, cuidar esa producción y administrarla autónomamente? ¿Por qué tienen que ser parques gigantescos, con cientos de abanicos? ¿No es ese un modelo que lo único que persigue es el lucro? ¿No ocurre lo mismo con los monocultivos de producción masiva, interesados, no en mitigar el hambre de los pueblos, sino en aumentar la cuenta bancaria de los productores?

 

Pero la producción autónoma comunitaria de energías limpias requeriría que empresas y gobiernos renunciasen a ver dicha producción como negocio, y al aire como mercancía. Y no están dispuestos, desde luego, a hacerlo. Ellos solo viven para despojar y acumular. Pero los pueblos han aprendido ya a no creer en sus cantos de sirenas. Por eso se preparan para resistir a este nuevo despojo. Quieren, sí, energías limpias, pero manejadas de manera autónoma por las comunidades, para que los beneficios lleguen a todos y no solamente a los poderosos de este mundo.

(Puede verse los otros artículos de El Varejón 150, dedicados a los proyectos de energía eólicas en territorios mayas, en www.indignacion.org.mx)