Iglesia y Sociedad

Buena noticia para los derechos humanos

30 Mar , 2009  

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La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que, para que las personas y los pueblos puedan vivir dignamente, se necesita el reconocimiento y respeto de las dos clasificaciones de derechos: los civiles y políticos (DCyP), y también los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESC).

Louise Arbour, antigua Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, explicó en qué consisten estas dos clases de derechos: los DCyP hacen que se respete la libertad a vivir sin miedo. Con esta formulación, la entonces Alta Comisionada expresó que la libertad de expresión, la libertad de reunión, la libertad de movimiento, el derecho a juicios justos, el derecho a elegir a nuestras autoridades, y todos los demás DCyP, nos permiten vivir sin miedo de que los gobiernos nos obliguen a hacer algo que no queremos, que se metan en nuestras vidas. Mucha gente ha sido perseguida por el gobierno debido a su manera de pensar, o a las cosas que ha dicho o publicado. Los DCyP nos garantizan que los gobiernos tienen límites muy precisos y que, siendo ellos nuestros servidores, no tenemos porqué vivir teniéndoles miedo.

Para hablar de los DESC, en cambio, Louise Arbour los nombra como la libertad de vivir sin miseria. Se refiere así a que el derecho a la educación, a la salud, a un nivel de vida digno, al trabajo, a la identidad cultural, a un medio ambiente sano, y todos los demás DESC, son derechos que el estado debe garantizarnos: escuelas, hospitales, empleos, carreteras, lo que hará que no vivamos en la miseria.

Desde que la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue firmada por los países de la ONU, se reconoció que estas dos clases de derechos están íntimamente relacionadas. De nada serviría, por ejemplo, tener libertad de entrar y salir del país (que es un derecho civil) si las personas no tienen trabajo digno para ganarse el dinero suficiente y así poder pagarse un pasaje de autobús o de avión para poder hacerlo (que es un derecho social). Se entendió, ya desde aquellos años, que la pobreza y las condiciones inhumanas de vida eran un obstáculo para el goce de los otros derechos, por lo que no puede llamarse “respetuosa de los derechos humanos” a una sociedad donde la desigualdad se manifiesta en situaciones de miseria.

La influencia de los países capitalistas hizo que durante mucho tiempo se diera mucha más atención a los derechos individuales. Así que muy pronto, en 1976, se inventó un mecanismo llamado “Protocolo Facultativo” para vigilar que todos los países respetaran esos derechos. Como resultado de esto, cualquier ciudadano que sintiera que sus DCyP eran violados tenía instrumentos en su país y fuera de su país, para reclamar que se le respetaran.

Los DESCA, en cambio, han tenido que recorrer un camino mucho más largo para ser reconocidos como verdaderos derechos por los gobiernos de los países. Se creó una categoría de derechos ‘alfa’ –los civiles y políticos—que eran prioritarios en las agendas de política interna e internacional de los países ricos e influyentes. En contraste, los derechos económicos, sociales y culturales a menudo quedaron al final de las listas de ‘pendientes’ nacionales e internacionales”.

El año pasado, 2008, terminó con un evento histórico para el mundo de los derechos humanos: la adopción por la Asamblea General de la ONU del Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PF-DESC). Por “protocolo facultativo” entendemos el establecimiento de medios jurídicos concretos, universalmente aceptados, por medio de los cuales un ciudadano puede enfrentar una violación de los derechos humanos en su país y, una vez que se hayan agotado todas las instancias internas, puede también recurrir a tribunales internacionales expresamente creados para ello.

Ya desde hace más de treinta años, si una persona ve violados sus DCyP y agota los canales existentes en su país, entonces puede recurrir a instancias internacionales a las que México está sometido. Eso es lo que hizo, por poner un ejemplo, el ex candidato independiente a presidente de la república, Jorge Castañeda. Él quiso ser candidato a la presidencia, pero quiso hacerlo fuera de la estructura de los partidos. La ley electoral se lo impidió, porque en México no existía la figura de candidatos independientes. Todo el que quisiera ser elegido debería ser presentado por algún partido político. La candidatura de Jorge Castañeda fue desechada por los tribunales mexicanos. Pero Jorge Castañeda, que sabe que existen tribunales internacionales donde podía llevar su caso, apeló la decisión de las autoridades mexicanas, argumentando que el derecho de todo ciudadano a votar y ser votado no implica necesariamente que deba serlo a través del registro de algún partido político. Y ganó el caso.

Pero en el caso de los DESC, como ya hemos mencionado, el camino ha sido más lento. Los países miembros de la ONU firmaron el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, pero habían retrasado la creación de un “protocolo facultativo” que estableciera tribunales internacionales donde casos de violación a los DESC pudieran ser dirimidos. Este retraso es explicable. Los DESC implican la participación decisiva del Estado para respetarlos, protegerlos y garantizarlos. Esto implica que los Estados deben, por ejemplo si hablamos del derecho a la educación, destinar un determinado tanto por ciento de su presupuesto para cubrir gratuitamente las necesidades de educación básica de sus poblaciones. Y lo mismo puede decirse del derecho a la salud o del derecho al trabajo. A los Estados no les conviene que los ciudadanos puedan exigir en tribunales internacionales estos derechos. Por eso argumentan que para cumplir los DESC se necesita dinero y el Estado no siempre puede contar con el presupuesto que necesita para que los DESC sean una realidad para todos y todas.

Pues bien, la lucha de años por conseguir que la asamblea general de la ONU aprobara el Protocolo Facultativo para los DESC, ha culminado. Esto es un éxito importante para los grupos que trabajan en este tema y sobre todo abre valiosos caminos para que víctimas de violaciones a DESC obtengan justicia.

La aprobación del Protocolo Facultativo para los DESC, en diciembre de 2008, es sólo un paso más en un camino todavía largo. Dicho protocolo no entrará en vigor sino hasta que al menos 10 Estados lo ratifiquen. Habrá que garantizar que su inminente entrada en vigor se dé con un alto número y diversidad regional de ratificaciones (mucho más de las diez indispensables). Habrá también que asegurar después su funcionamiento adecuado, trabajando para garantizar la adopción de reglas de procedimiento efectivas y la elección de miembros con fuerte trayectoria en el comité DESC, para facilitar la participación de organizaciones a nivel nacional para la presentación de casos y la implementación de decisiones. Falta mucho, pero la aprobación es el primer paso y merece celebrarse.

En base a las noticias más recientes, el PF-DESC estará disponible para firma (que es el primer paso para una ratificación) en septiembre del 2009. Ojalá que un número considerable de países participe en la ceremonia con su firma. Muchas organizaciones, a lo largo y ancho del planeta, están solicitando a las autoridades de sus países que definan sus planes con respecto a la firma y ratificación del PF-DESC. Esperemos que México se ponga a la vanguardia y sea de los primeros en firmarlo y ratificarlo.

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One Response

  1. marcelo Euan dice:

    Es buena noticia, sin embargo aunque escribamos en papel muchos derechos, mientras el hombre sigua siendo igual moralmente, no van a servir de mucho, por a veces intelectualmente nos convencemos de es es bueno, pero no lo hacemos, algo asi se puede ver en mexico, creo que Mexico es un pais que firma todos los tratados de la ONU, pero de muy poco sirven, aunque no desvaloro el esfuerzo de años de las organizaciones en pro de los derechos del ser humano, creo que tambien debemos trabajar asi adentro, no es posible que muchos del los que leen esto, tienen servicio domestico y pagan sueldo que le impide disfrutar de libertad y de posibilidad de desarrollo. cuidado con las hipocrecias

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