Iglesia y Sociedad

De silencios y lenguajes

8 Jun , 2009  

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Mi profesor de Sagradas Escrituras en los tiempos en que estudié en el seminario se llamaba Vicente P. Mallon y era misionero de Maryknoll. Él es el directamente responsable de que yo, como él, también me haya dedicado al estudio de la Biblia. Tuve la oportunidad de acompañarlo de cerca cuando, aquejado por una grave enfermedad renal, tuvo que dejar la cátedra y pasar sus últimos años en la residencia para enfermos de su instituto religioso, allá en su país natal, los Estados Unidos.

Una de las últimas lecciones, dado que con él aprendí mucho más fuera de las aulas que dentro de ellas, la recibí en su lecho de enfermo. Frecuentemente nos enfrascábamos en largas discusiones. Nuestras posiciones políticas solían ser radicalmente opuestas. Votante orgulloso del Partido Republicano era casi un milagro que fuera tan paciente con un imberbe discípulo imbuido hasta las cachas en la fascinación de los socialismos y la teología de la liberación.

Pues bien, ya enfermo el Padre Mallon conversamos un día sobre teología y exégesis. Después de recitarle una larga perorata en la que cité a muchos de los teólogos de moda, el Padre Mallon, mirándome a los ojos, me dijo: “¿Sabes qué no me gusta de muchos de esos teólogos modernos? Que se montan en la teología como si fuera un ‘buldózer’ y pasan como aplanadora arrasando con el Misterio…”

Hoy que paso los cincuenta años alcanzo a entender mejor la imagen usada por el Padre Mallon. La teología es, bien lo sabemos, un lenguaje sobre Dios. Como todos los lenguajes el lenguaje teológico es parcial, finito, caduco, sujeto al tiempo y al espacio, a la historia y al contexto de quien lo emite y de quien lo recibe. Hablar de Dios es hablar del Misterio. Hacer teología es, por tanto, pensar y reflexionar sobre el Misterio, sobre algo que nos sobrepasa. Esto es lo que hizo que Tomás de Aquino afirmara en la Summa Teologica I,9.3: “De Deo scire non possumus quid sit, sed quid non sit” (De Dios no podemos saber lo que es, sino sólo lo que no es).

Reconocer esta realidad implica una actitud de respeto que, como bien señala Gustavo Gutiérrez, “no se compagina con ciertos discursos que pretenden con seguridad, y a veces con arrogancia, saber todo a propósito de Dios”. Esta es quizá la más patética cara de los fundamentalismos de todo tipo, hoy tan en boga en todas las religiones.

Hay un texto en el evangelio que ilustra lo que ahora digo. Se trata de la oración de Jesús que nos trae Mateo en 11,25-26: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y se las has revelado ala gente sencilla. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito’. No hay duda alguna que la expresión ‘sabios e inteligentes’ apunta a las autoridades religiosas de Israel: los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas, gente social y económicamente relevante. Jesús afirma que la revelación de Dios le es ocultada a este tipo de gente. Desafía así la autoridad religiosa de los expertos en las Escrituras y subraya la capacidad de los ignorantes (la palabra ‘sencillos’, usada en el texto, proviene del peyorativo griego ‘népioi’, con clara connotación de ignorancia) para comprender la revelación. El agradecimiento de Jesús no se refiere sólo a la contraposición de estos dos grupos, los sabios y los ignorantes, sino a lo que se esconde detrás de esta contradicción: el amor libre y gratuito de Dios, su bondad sin condiciones, que hace que los simples, los insignificantes, sean los preferidos. Todo un orden social y religioso es puesto en crisis.

Es siguiendo esta intuición que la teología de la liberación, en su formulación más clásica, afirmaba que hacer teología era un acto segundo, mientras que contemplar a Dios y poner en práctica su voluntad, es decir, su Reino, son el acto primero. Yo creo que, a pesar de todos los intentos por desestimarla o desprestigiarla –algunos de ellos marcados por una ignorancia que podríamos llamar ‘de mala leche’– la teología de la liberación hizo con esta observación metodológica una aportación fundamental al quehacer teológico en general.

Hoy creo que sólo la mística (contemplación orante) y la práctica (militancia por el Reino) autentifican el discurso teológico y religioso y hacen de él un lenguaje respetuoso del Misterio. Sólo entonces la teología podrá aspirar a ser un hablar pertinente sobre Dios. Contemplación y práctica son el primer paso, y ambas son experiencias de silencio. En efecto, contemplar es permanecer mudo, como insomne vigía, ante el Señor. La práctica es también otra forma de silencio, porque cuando amamos, cuando construimos la justicia, cuando experimentamos a fondo la fraternidad universal, cuando luchamos por el respeto a los derechos humanos, cuando nos ejercitamos en el perdón y la tolerancia, no estamos, estrictamente hablando, discurriendo sobre Dios.

Quizá por eso, porque las palabras se alimentan y enriquecen de silencio, es que siempre he considerado como señal de auténtico amor y amistad el poder estar tranquilamente callado con la persona a la que se ama. Con el lenguaje sobre Dios pasa lo mismo: cuando usamos los símbolos –en la liturgia, por ejemplo– es porque somos conscientes de que las palabras no son capaces de expresar lo experimentado. Si nuestras teologías son solamente repetición de fórmulas pasadas, viejas; si ofrecen al mundo discursos, pero no alimentan su esperanza; entonces nos merecemos recibir de los pobres de este mundo aquel reproche que Job dirige a sus muy ortodoxos amigos: “todos ustedes no son más que consoladores inoportunos” (Job 16,2).

Colofón: Me alegra vivir y trabajar en una comisaría de Mérida. Eso me da la oportunidad de no olvidarme nunca de lo inequitativa que es la sociedad en que vivimos. Por el rumbo del Parque del Centenario hicieron una operación de mantenimiento que requirió romper el pavimento. En menos de tres días, las incómodas zanjas estaban ya cerradas y petrolizadas de nuevo. En Chablekal llevamos ya más de tres meses con las calles abiertas y así, estoy seguro, seguirán por varios meses más. Y luego dicen que no hay dos Méridas…

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8 Responses

  1. Miguel Arias dice:

    Sus señorías, perdonen a este siervo de Dios y de la Iglesia, que últimamente está más perdido que un Jesuita en Semana Santa.
    Pues bien, como las feas, «me dejé ir con todo» y leí las columnas pendientes de Raúl Lugo. Me parece que son una cátedra de teología, no sólo por la verdad que este hombre enseña, sino por la autoridad con la que enseña, por los libros que lee (en calidad y cantidad) y por su calidad humana y compromiso con ese sueño llamado Reino de Dios.

    Tengo un sueño guajiro y es este: formar un club de admiradores, ser su Presidente (con mayúscula)vitalicio, ahora que está tan de moda mantener el poder a toda costa.

    Un abrazo a quienes gozan del miserio de Dios hecho palabra.

    Miguel Arias

  2. Marcelo Euan dice:

    Heridos no

    Pero si airados.

    Como Jesucristo se airo cuando vio a los cambistas en el templo. espero que sigan con su contemplación, por que la biblia dice que el dia del Señor vendra y el sol no dara su luz pero esta no se necesitara y para los que guardan su PALABRA será grandioso, pero para los que NO, comenzara el crujir de dientes. El apostol pablo dijo para todos aquellos que no han leido EL TORA, les queda ver lo grandioso de la creacion para conocer del DIOS VERDADERO, pero al hacer esta aclaración, esta diciendo que la mejor manera de conocer de Dios es a travéz de su Santa Palabra. Jesucristo dijo TODA POTESTAD ME HA SIDO DADA EN EL CIELO Y EN LA TIERRA POR TANTO ID HACED DICIPULOS A TODAS LAS NACIONES BAUTIZANDOLES EN EL NOMBRE DEL PADRE DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO, ENSEÑANDOLES QUE GUARDEN TODAS LAS COSAS QUE OS HE MANDADO HE AQUI YO ESTOY CON USTEDES HASTA EL FIN DEL MUNDO.
    Para obedecer a Dios hay que cumplir las cosas que nos ha mandado y eso esta en la biblia, JESUS NUNCA NEGO EL TORA, nunca dijo que no era verdad, es mas El dijo en venido a cumplir LA TORA.

  3. alfonso dice:

    Los fundamentalistas quedan heridos por tus escritos, Raúl… y parece que algunos de ellos ni siquiera hacen el esfuerzo de entenderlos. De veras que en todos los tiempos hay sanedrines. Ya solo les falta decir «Yo te bendigo padre… a los sabios e inteligentes (sacerdote Lugo)y se las has revelado a la gente sencilla (¡yo y mi iglesia protestante!)

  4. Marcelo Euan dice:

    Hoy si voy a ser un poco agresivo

    Creo sacerdote Lugo, que haya se encuentra el principio de todos sus males, Jesucristo enseño Teologia, quien mejor que el para enseñarla, el al igual que los niños judios de su tiempo, desde muy pequeño se le enseño el Tora (antiguo testamento) y es por eso que durantes sus sermones y discuros y en las enseñansas a sus disicupulos contantemente citaba textualmente la escritura, los judios de ese entonces sin importar cuan ricos o cuan pobres eran estudiaban la Tora de niños, la diferencia es que los ricos la seguian estudiando ya de grandes y los pobres tenian que trabajar y ya no podian tanto, bueno a esos pobres fue a los que dio les dio entendimiento y a todo los que el quizo para que entiendan los que les enseñaba TEOLOGIA, a pero nosotros somos tan finitos y limitados y Dios es tan basto e infinito que muchas cosas son para nosotros misterio, por que no lo podemos entender simplemente no cabe somos pequeños, y eso debemos dejarlo a que Dios nos lo declare a su tiempo pero para todo lo demas tenemos la biblia.
    No hay cultivo mas bueno para las herejias que la falta de Biblia.
    Ahora entiendo por que piensa que la homosexualidad no es pecado, sin biblia hasta el violador asesino puede ser justificado.
    Sacerdote Lugo ahora entiendo la mas las palabras de Jesus Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes(sacerdote lugo) y se las has revelado ala gente sencilla.

  5. Anónimo dice:

    Casi estoy seguro que estaria mucho mas de acuerdo con el Padre Vicente P Mallon que con las conclusiones que el Padre Raul Lugo llegó, creo es falso separar la teologia de la vida cristina es herejia, pues Jesucristo lo que aprendió en su niñez fue la Tora como todo niño judio, pues era tradiciòn judia que todos los niños varones estudiaran lo tora desde niños hasta adultos y aun la siguieran estudiando, es por eso que Jesus en todos sus sermones citaba textualmente la Tora, es decir les estaba enseñando Teologia a sus seguidores se la estaba explicando a su pueblo.
    Dios explicando su palabra que Maravilloso debio ser, Por eso como dijeron los reformadores SOLO CRISTO, SOLO GRACIA, SOLO ESCRITURA SOLO DIOS LA GLORIA

  6. Ricardo Pech George dice:

    Yo no se mucho de Biblia. Pero me parece claro que hay religiones que usan textos biblicos para fundamentar su doctrina. Sí creo que la Biblia sobrepasa cualquier intento de entendimiento, lo cual resulta muy desafortunado para las religiones, sobre todo cuando se les confronta y no encuentran forma de hacer una defensa humana. Pero bueno, debe haber alguna forma de acercarse a la voluntad de Dios. «Contemplación y práctica», me parece una formula usada por la gente que ha estado más cerca de Dios, más que algun otro tipo de teologia. Saludos desde Mty.

  7. Mirza Rodríguez dice:

    Raúl, la palabra es maravillosa pero no deja de ser una herramienta más, y limitada, para acercarnos a lo que realmente somos, seres espirituales en comunión con la materia. Tendemos a identificarnos con la forma, con nuestro cuerpo, nuestros sentimientos y nuestra mente. Ese es el velo que traemos todos y un camino para vernos es escuchar y escucharnos, no hacer daño y vivir la vida en función de todos. Gracias por caminar ese camino, gracias.
    Mirza.

  8. Jose Ic dice:

    El padre Mallon. Sé que es un sabio. Apenas lo conocí. Lo recuerdo sin embargo burlándose de la hermana Rosita sobre la imposibilidad del sacerdocio femenino. Luego en algún lugar vi sus libros donados: todos con muchas líneas subrayadas…

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