Iglesia y Sociedad

¡Moratoria Ya!

22 Feb , 2010  

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El Diario francés Le Monde publicó en diciembre pasado una noticia que no ha tenido suficiente eco en nuestro país, sobre todo ahora que se discute el levantamiento de la moratoria para la siembra de maíz transgénico en campos mexicanos. Francia, Austria, Luxemburgo, Grecia, Hungría, Polonia, Alemania, Italia y Suiza son algunos de los países que han tomado medidas restrictivas de control o claramente prohibitivas frente a los organismos genéticamente modificados en sus territorios.

El gobierno mexicano mantuvo, de 1993 a 1999, experimentaciones con maíz transgénico a campo abierto en algunas zonas del territorio nacional. Treinta y dos experimentos de este tipo fueron realizados en los estados de Guanajuato, Morelos, Sinaloa, Nayarit, Sonora, Jalisco, Baja California Sur y Estado de México. Cuando en 1998 el Comité Nacional de Bioseguridad Agrícola (CNBA), organismo encargado hasta 1999 de opinar sobre las solicitudes de siembra de maíz transgénico, expuso el consenso científico derivado de la preocupación científica sobre el flujo genético del maíz y la posible contaminación transgénica de los maíces mexicanos y de sus parientes silvestres, y sobre los maíces que se importaban de Estados Unidos -donde para 1998 la cuarta parte ya eran cultivos transgénicos-, debido al riesgo de que algunas cantidades no fueran consumidas sino sembradas en México, el gobierno mexicano dejó de recibir solicitudes para la siembra de maíz transgénico, con lo que estableció en los hechos una moratoria indefinida.

Las preocupaciones científicas expuestas por el CNBA hace doce años, que dieron lugar a la moratoria de facto a la siembra de maíz transgénico, hoy son certezas ampliamente documentadas por diversos estudios y reportes científicos, civiles y oficiales que, en algunos casos, persisten en condiciones incluso acentuadas o agravadas. A eso se refiere el artículo de Le Monde publicado el 11 de diciembre. Un estudio, publicado en el International Journal of Biological Sciences, ha venido a demostrar la toxicidad de tres variedades de maíz genéticamente modificado de la empresa semillero estadounidense, Monsanto. Así lo anunció el Comité Independiente para la Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (CRIIGEN) basado en Caen, Francia, una de las organizaciones que participó en el estudio.

Algunos de los efectos negativos del uso y consumo del maíz transgénico recaen sobre la agrobiodiversidad (pérdida progresiva de las semillas criollas o nativas y de sus parientes silvestres; la pérdida de insectos “no blanco”; la creación de resistencias de plagas y malezas) y otros sobre la salud humana y animal. Estos datos, de los que ya se tenía noticia en México, quedan confirmados con este nuevo estudio sobre tres variedades de organismos genéticamente modificados: MON810, MON863 y NK603, todas ellas propiedad de la empresa semillero estadounidense, Monsanto.

“Por primera vez en el mundo, hemos comprobado que los OGMs no son suficientemente saludables para comercializarse (…) En cada ocasión, para estos tres OGMs, los riñones y el hígado experimentaron problemas, pues son los principales órganos que reaccionan a la intoxicación química alimentaria”, indicó Gilles-Eric Séralini, un miembro experto de la Comisión para la Re-evaluación de la Biotecnología, que fue creada por la Unión Europea en 2008.

Hay cuando menos cuatro derechos que resultan violados por la presencia de cultivos de maíz transgénico en nuestro país:
1. Derecho a gozar de un ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar, por los efectos de la diseminación y acumulación de los transgenes en la agrobiodiversidad.
2. Derecho a la salud y a la alimentación y nutrición adecuadas, por los riesgos de contaminarse los cultivos de maíz que en las diversas regiones de México se destinan a la alimentación rural y urbana.
3. Derecho a contar con información clara y objetiva sobre los transgénicos y sus efectos.
4. Derecho de acceso a la justicia para quienes decidieran, ya contando con la información oportuna, ejercer acciones en contra de las siembras o de la entrada de maíz transgénico, por privarles del ejercicio de otros derechos.

Si a estos derechos violados aumentamos aquellos que tienen que ver con la naturaleza del trabajo del campo y de sus principales actores, que son los pueblos indígenas, aparece claro el daño que ocasiona el fin de la moratoria en marzo de 2009 y la necesidad de reestablecerla para todo el país. Para lograrlo se están uniendo decenas de organizaciones y personas en una denuncia popular que se presentará el próximo 25 de febrero de 2010 ante la PROFEPA para desenmascarar la simulación oficial que renuncia a la protección del maíz criollo o nativo frente a los maíces transgénicos, los cuales ponen en riesgo a la diversidad de los maíces mexicanos, a la salud humana y animal, a la agricultura campesina y a la soberanía alimentaria de México.

El contenido de esta demanda popular puede sintetizarse así, en voz de sus propios impulsores: “Es urgente que el Estado Mexicano, en base al Principio de Precaución, determine las bases mínimas para crear un verdadero Régimen de Protección Especial para el Maíz que reconozca al territorio nacional como centro de origen y diversificación continua con el fin de ser protegido de manera integral, como unidad territorial, donde existen infinidad de registros y procesos vivos de creación y diversificación continua del maíz, así como de flujos tradicionales de semillas. Asimismo, urge que determine la reinstalación de la moratoria a la siembra de maíz transgénico, así como su entrada al territorio nacional y contribuir así a garantizar la integridad del maíz criollo o nativo y sus parientes silvestres; de los ecosistemas, agroecosistemas y su biodiversidad asociados; y de la salud humana y ambiental. Es obligación del Estado Mexicano asegurar la aplicación de la normatividad bajo principios como unidad territorial y soberanía nacional y garantizar condiciones jurídicas para el ejercicio pleno de derechos, incluso para su función misma como Estado-Nación”.

Colofón: Hace mucho tiempo que un movimiento social no concitaba tantas adhesiones. La lucha de los estudiantes llama la atención sobre la pésima situación del transporte público y el sometimiento del gobierno a los dictados de las empresas transportistas, las razones de los estudiantes convencen, la integridad de su lucha es una buena noticia que echa abajo el prejuicio de que todos los jóvenes de hoy viven enajenados.

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One Response

  1. Jorge Rubio dice:

    Desgraciadamente a los que manejan los negocios solo les importan sus negocios y su dinero y no las personas más necesitadas

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