Iglesia y Sociedad

Una visa para transmigrantes

21 Mar , 2011  

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Hace unos días tuve la bendición de acompañar a los compañeros y compañeras que forman el Proyecto Integral de Pastoral de Migrantes de la ciudad de Tenosique, Tabasco, punto de arranque del llamado “tren de la muerte” por el que centenares de migrantes centroamericanos intentan cruzar el país en busca de la frontera norte.

La situación de los migrantes en esta frontera olvidada es grave. Tan solo en los meses de febrero y marzo, este equipo de trabajo ha recibido en la Casa del Migrante a más de 300 personas. La siguiente descripción que me envía mi amigo Fray Tomás González describe el ambiente que rodea su trabajo pastoral:

“En el mes de febrero y lo que llevamos de marzo hemos recibido en el albergue una gran cantidad de personas migrantes, más de 300, de las cuales 40 son mujeres, 15 menores de edad y de estos, lo que más duele, la inocencia de niños entre 4 y 8 años de edad, que sin saber por qué exactamente han tenido que salir de su país, corren por los pasillos, entran al templo, juegan, rompen las lámparas del salón e interrumpen a los frailes cuando dan temas cuaresmales.

De cada diez que llegan a la casa, un gran porcentaje de ellos son asaltados en el puerto fronterizo de El Ceibo, otros tantos son extorsionados por miembros del ejército mexicano y los que no les pasa nada, más adelante son asaltados por otras bandas o perseguidos salvajemente por los agentes federales del Instituto Nacional de Migración…

A principios de marzo recibimos a tres personas de origen salvadoreño, dos hombres y una mujer, ella venía totalmente deshecha de los pies. Según su testimonio el Grupo Beta, quien se supone que ayuda a los migrantes, pasó junto a ellos en una de sus unidades, les hicieron la parada pero la corporación “ni siquiera los volteó a ver”, en menos de media hora llegó la banda que se encargó de despojarlos de todo. ¿Qué nos dice esto? El Grupo Beta abandona a las y los migrantes, sabiendo que el tramo carretero es extremadamente peligroso y los deja a merced de los grupos delincuenciales o a merced de los agentes de migración, que seguramente los detendrán porque ya no pueden caminar… Providencialmente la Cónsul de El Salvador estaba de visita y también el Delegado Regional del INM en Tabasco, este se comprometió a atender el caso personalmente y poner “orden” en el Grupo Beta, acompañamos a los migrantes a poner su denuncia ante el Ministerio público y esta semana empezarán su proceso de regularización.

El viernes 18 recibimos a dos personas migrantes hombres que reportaron que los agentes del INM en un operativo alrededor de las 5 de la mañana los persiguieron con un arma «grande». Cuando pudimos, dos miembros del Centro de Derechos Humanos del Usumacinta, nos trasladamos a la Estación migratoria donde el Delegado nos dijo que era imposible, pero que iba a investigar, el domingo me mandó decir que ya había investigado y que era mentira lo que decían los migrantes. Por supuesto, aquí alguien está mintiendo: ¿los Agentes del INM, los migrantes, nosotros? Los migrantes están dispuestos incluso a carearse con los agentes e identificar al que traía el arma. Y por supuesto que vamos a exigir que los identifiquen.

El sábado pasado, tres personas migrantes (Un adulto, su hijo de 4 años de edad y su sobrino de 17 años) salieron del albergue por la mañana, lograron evadir el retén del INM a la salida de Tenosique, empezaron a caminar, en la noche quisieron descansar en el monte pero aparecieron los delincuentes que les quitaron el poco dinero que llevaban, sin violencia física, “sólo” verbal; dándose cuenta que llevaban un niño, quisieron quitárselo al papá para llevárselo, él no lo permitió pero esto le costó a él y a su sobrino una golpiza brutal, que con todo y eso lograron escapar. El doctor de la comunidad los trasladó a Tenosique a la Cruz Roja, de allí los llevaron al hospital de la comunidad donde ni siquiera les hicieron un diagnóstico y de donde los sacaron después de “vendar” los golpes, el sobrino pidió que me hablaran por teléfono, ya era media noche, el doctor de manera muy grosera le contestó que para qué, que le diera “gracias a Dios” que no le había pasado nada, que por qué había salido de su país sin documentos. Se atravesó el puente y hasta mañana los acompañaremos al Ministerio público a denunciar. Ahora el niño no se separa para nada de su papá y van dos noches que no duerme…”

Hasta aquí el testimonio de Fray Tomás. La situación de los migrantes en tránsito por nuestro país es realmente grave. De manera cotidiana y socialmente aceptada, se violan sus derechos humanos. A esto confluyen la acción de la delincuencia organizada, la complicidad en la que, sea por acción o por omisión, incurre la policía y otro tipo de autoridades, el insuficiente marco legal para proveer protección a los migrantes, la indiferencia de quienes prefieren ver el problema “de lejitos” para no meterse en líos…

Está actualmente en discusión en el Poder Legislativo Federal una iniciativa de Ley de Migración. La iniciativa contiene grandes deficiencias, que han sido oportunamente señaladas por el Grupo de Trabajo sobre Legislación y Política Migratoria, formado por ciudadanos/as y organizaciones civiles que trabajan el tema migratorio. Algunas de las deficiencias señaladas son que la iniciativa no disminuye los riesgos ni la violencia que sufren las y los migrantes a diario y a que su condición de migrantes en tránsito sigue siendo criminalizada. La perspectiva desde la cual está planteado este proyecto de Ley es de seguridad (nacional, pública y fronteriza) y no desde una óptica multidimensional que entienda el tema como un fenómeno social entre cuyas aristas está la de seguridad y la gestión de los flujos, pero no se limita sólo a éstas dos.

Lo que es más grave: persiste en esta Ley una alta discrecionalidad en las acciones de la autoridad encargada de poner en práctica la ley, se continúa vinculando el tema de migración con el de seguridad nacional, la SSP seguirá participando en las acciones de verificación migratoria, no se ordena la desaparición de operativos y verificaciones domiciliarias sin orden judicial y se amplían los tiempos de detención de personas migrantes.

Ante esta lamentable situación, y como parte de una campaña para terminar con los vergonzosos secuestros de migrantes en México, un grupo de activistas, entre los que se cuentan organizaciones con el prestigio del Centro Miguel Agustín Pro, de la Diócesis de Saltillo, de diversas Casas del Migrante, Fundaciones noruegas y norteamericanas y otras organizaciones de derechos humanos, han propuesto la creación de una visa temporal de protección para transmigrantes.

Reconociendo que en México se desarrolla hoy uno de los patrones más brutales de violaciones a los derechos humanos de los migrantes en el mundo moderno (22 mil transmigrantes secuestrados y sometidos a extorsiones, abusos sexuales y/o asesinados por grupos de la delincuencia organizada) y que esto constituye una tragedia humanitaria, el grupo sugiere que, más que un enfoque reactivo con respecto a los secuestros de migrantes, se utilice un enfoque preventivo. Esto se concretaría al otorgar una visa temporal que permita a este sector de población, mayoritariamente centroamericana, atravesar el territorio mexicano por un período determinado, dos meses por ejemplo, de manera que los migrantes pudieran usar legalmente los medios de transporte y viajar al norte en condiciones dignas. Una reforma legal de este tipo podría constituir un golpe mayor a la delincuencia organizada y una efectiva protección a los derechos de los migrantes. Sería una forma sencilla y poco costosa para reducir esta catástrofe humanitaria que sucede todos los días frente a las narices de un país que es conocido en el ámbito internacional como un defensor de los derechos humanos de las y los migrantes y que ha impulsado y firmado todos los compromisos internacionales en la materia.

Una acción de este tipo puede ser la última oportunidad que nuestro país tenga para ganar autoridad en la defensa de los derechos humanos de nuestros propios migrantes en el país del norte. Con todo derecho México solicita a los Estados Unidos que respete las vidas, la seguridad y los derechos de los mexicanos que emigran hacia ese país para sostener a sus familias, incluyendo aquéllos que lo hacen sin contar con la documentación necesaria. Sin embargo, mientras la población centroamericana que viaja por México en búsqueda del mismo sueño siga siendo secuestrada, abusada e incluso asesinada, será más difícil para México abogar por su población emigrante. En la medida en que México detenga estas atrocidades, que dañan las vidas de los transmigrantes que cruzan su territorio, ganará autoridad moral y más aliados en la reivindicación de los derechos de los mexicanos en el extranjero.

Para una mayor comprensión de los alcances de esta iniciativa, los grupos que promueven han publicado un resumen ejecutivo de la acción que han presentado ya al Poder Legislativo Federal titulado “La necesidad de una visa temporal de protección para transmigrantes” en el que explica mucho más claramente el alcance y precisa sus contornos legales. Está disponible en el portal electrónico del Centro Miguel Agustín Pro colocando en el buscador “visa para transmigrantes”. Recomiendo vivamente su lectura.

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One Response

  1. Malena m dice:

    ¿Cómo podemos ayudar al albergue Padre?

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