Iglesia y Sociedad

Los lefebvrianos y la mano tendida del Papa

30 Ene , 2013  

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Recientemente, la periodista Anita Bourdin escribió una nota, difundida por la agencia Zenit, que da cuenta de un nuevo intento del Vaticano para reactivar el diálogo entre la iglesia católica y la Fraternidad san Pio X, formada por los discípulos de Monseñor Marcel Lefebvre, el obispo cismático tradicionalista.

Informa la nota que Monseñor Agustín Di Noia, dominico estadounidense nombrado en junio de 2012 vicepresidente de la Comisión Ecclesia Dei, instituida justamente como vínculo de relación entre Roma y los lefebvrianos, envió una carta a Monseñor Bernard Fellay, superior de la Fraternidad san Pio X, y a cada sacerdote de la Fraternidad. El objetivo de la carta, resguardada por el Vaticano en la más absoluta discreción, sería el de recordar a Monseñor Fellay que la Fraternidad debe dar una respuesta pronta a la mano tendida por el Vaticano el 21 de enero de 2009 cuando, en una unilateral y graciosa acción de Roma, fueron levantadas por Benedicto XVI las excomuniones que pesaban desde julio de 1988 sobre los cuatro obispos ilícitamente ordenados por Lefebvre.

Este gesto de buena voluntad de Roma había sido precedido de la restauración del rito preconciliar de la celebración de la Misa en latín y le han seguido muchos otros: la constitución de la comisión Ecclesia Dei, intercambios escritos entre la Fraternidad y la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe en 2011, el encuentro entre el Cardenal Levada y Monseñor Fellay el 13 de junio de 2012, el reciente cambio de la formula de la consagración en la Misa que pasó de “todos” a “muchos”, etc.

La respuesta, sin embargo, de parte de los cismáticos no se ha correspondido con la magnanimidad romana. Llevan ya muchos meses sin responder a un documento que les fuera entregado por la Congregación para la Doctrina de la Fe desde el 14 de septiembre de 2011. La reciente carta de Di Noia tendría el objetivo de recordar, según la periodista Bourdin, que la mano tendida del Vaticano no debería reducirse “un día a una ocasión perdida, dado que las negociaciones no pueden ser eternas”.

La benevolencia de la Santa Sede hacia los tradicionalistas ha sido criticada en muchos sectores eclesiales. A muchos les parece que el Papa ha ofrecido ya demasiado a cambio de nada. La insistencia machacona en lo que el Concilio Vaticano II tiene de “continuidad” con la Tradición de la iglesia por encima de los rasgos de ruptura con la vieja concepción de la iglesia como “estado perfecto” amenaza, opinan algunos, con quitarle al Vaticano II su raíz renovadora.

Aunque el Vaticano ha sido exquisito en su discreción, algunas fuentes lefebvrianas, mencionadas por la periodista, sugieren que la carta de Di Noia propone a la Fraternidad san Pio X “reencontrar el ‘carisma positivo’ de sus inicios –en Friburgo y Écône–: un intento de reforma por medio de la formación de los sacerdotes y la misión”. La expresión es cuando menos paradójica, dado que los propósitos del Vaticano II, que la Fraternidad se empeña de manera contumaz en desconocer, fue justamente la renovación de la iglesia. Resultaría ahora que los ‘reformadores’ serían, aunque usted no lo crea, los discípulos de Lefebvre.

En fin, que estas negociaciones seguirán dando de qué hablar. Sectores progresistas de la iglesia, que no cismáticos ni heréticos, ya quisieran disfrutar de la misma benevolencia por parte de la Sede Apostólica. Hay que reconocer, aunque no se esté de acuerdo con todas las formas, el espíritu de unidad que mueve a las más altas instancias de la iglesia católica respecto de los cismáticos tradicionalistas. Con la misma delicadeza, y fieles al irrenunciable espíritu del Vaticano II cuyo quincuagésimo aniversario estamos celebrando en el actual ‘Año de la Fe’, este espíritu negociador en la caridad tendría que extenderse también a sectores de la iglesia que manifiestan disensos mucho menores que el cisma lefebvriano y que también merecen un clima de diálogo sereno.

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One Response

  1. Julián Dzul Nah dice:

    Sería el colmo, como usted dice, que resulte que ahora los revolucionarios sean precisamente los tradicionalistas que tanto se han opuesto a las reformas Conciliares. Encontré un blog en el internet; no estárá de más darle una visita breve para darnos una idea de algunas ideas del catolicismo tradicionalista.
    http://www.resistenciacristiana.blogspot.com.es/

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