Iglesia y Sociedad

Verdad y disenso

9 Feb , 2009  

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Hacia fines del año 2003, por iniciativa del Dr. Luis A. Várguez Pasos, profesor de la facultad de antropología de la Universidad Autónoma de Yucatán, nos reunimos en las antiguas aulas de la facultad Elizabeth Juárez, Renée de la Torre, Rubén Ruiz y un servidor. El objetivo era poner en común trabajos que cada uno hubiera elaborado y que tuvieran como denominador común la relación entre religión y derechos humanos.

Durante varias jornadas conversamos animadamente con otros profesores y estudiantes avanzados de antropología social sobre el tema que nos reunía. Cada uno asumió las críticas vertidas en la discusión y reformó el documento inicial con el que había llegado al debate. El Dr. Várguez Pasos, en un minucioso trabajo de edición en el que fue auxiliado por el entonces estudiante Pedro Chalé, ha reunido los cuatro documentos, precedidos por una introducción de su propia pluma, en el volumen titulado “Religión y Derechos Humanos. Perspectivas y realidades múltiples” (Ediciones UADY, Mérida 2008) que ha visto la luz recientemente y que puede adquirirse en las librerías de la UADY.

Ya en aquel artículo de 2003, que ahora es publicado en esta obra, había yo esbozado un tema que me preocupa particularmente porque representa un reto –y a veces un punto de quiebre– en la relación entre las iglesias y la cultura de los derechos humanos: el derecho a la verdad y al disenso.

Como sabemos, la historia de las iglesias cristianas ha estado siempre llena de conflictos. Conforme se fue definiendo el conjunto de verdades que formarían el contenido básico de la religión, fueron surgiendo también personas que opinaban diferente. Así surgieron en la iglesia las primeras herejías. El diccionario define así la herejía: “error en materia de fe, sostenido con pertinacia”. Y define hereje diciendo: “cristiano que en materia de fe se opone con pertinacia a lo que cree y propone la Iglesia Católica”.

Las herejías no fueron otra cosa sino disputas internas mientras el cristianismo fue una religión entre otras. Pero cuando la religión católica se convirtió en religión oficial las cosas cambiaron. La situación se volvió particularmente grave en los siglos XVI y XVII porque las personas acusadas de herejía se convertían, por ese mismo hecho, en delincuentes que eran entregados a las autoridades civiles. En España se modeló la institución eclesiástica conocida como Tribunal de la Santa Inquisición, que no solamente juzgaba y sentenciaba a quienes se apartaban de la recta doctrina, sino que entregaba a los sentenciados al poder civil, para que recibieran el castigo a su falta. De esa manera, muchos disidentes fueron condenados a cárcel y no pocos fueron ejecutados públicamente. Algunos de los casos más famosos son los de Galileo Galilei, obligado a abjurar de sus conquistas científicas, y Giordano Bruno, quemado vivo en un mercado de Roma por no haber querido retractarse de sus pensamientos.

Me ha parecido pertinente analizar en el libro al que hoy hago referencia, cuáles son los presupuestos de acciones de este tipo. Sostengo en dicha publicación que cualquier acción que pretenda la defensa de la verdad se basa en algunos presupuestos:
1. La verdad es un don recibido, no una conquista comunitaria. No buscamos juntos la verdad; lo único que podemos hacer es aceptarla tal como nos fue entregada.
2. Esto implica que la comprensión de la verdad, para que sea recta y no desviada, debe estar de acuerdo con quienes tienen la autoridad en la iglesia. La comunidad de los creyentes se divide así, inevitablemente, en un grupo que enseña con autoridad y otro grupo que recibe la enseñanza. Así lo expresaba el Papa Pío X cuando decía: “Dice la Escritura, y lo confirma la doctrina entregada por los Padres, que la Iglesia es el Cuerpo místico de Cristo, administrado por la autoridad de los pastores y doctores, es decir, una sociedad de hombres en la que algunos presiden a los demás con plena y perfecta potestad de regir, enseñar y juzgar. Es, por consiguiente, esta sociedad, por la fuerza misma de su naturaleza, desigual. Comprende un doble orden de personas, los pastores y el rebaño… y estas órdenes hasta tal punto son distintos entre sí, que sólo en la jerarquía residen el derecho y la autoridad necesarios para promover y dirigir a todos los miembros hacia el fin de la sociedad; en cuanto a la multitud, no tiene otro derecho que el de dejarse conducir y seguir dócilmente a sus pastores”. (Encíclica Vehementer Nos, del 11 de febrero de 1906)
3. Esta iglesia de desiguales, que se entiende a sí misma sólo a partir de la jerarquía y no del Pueblo de Dios en su conjunto, no es comprensible sino leída desde la categoría del poder. La iglesia es concebida como una pirámide en cuya cumbre está el Papa. A esta concepción del Papado como poder sin límites le debemos, por ejemplo, que el Papa se haya considerado con derecho a conceder todos los bienes de América a los reyes españoles, como si le pertenecieran (Alejandro VI, Bula Inter Caetera)

La nueva cultura de los derechos humanos, construida a partir de la ancestral sabiduría de la humanidad y de la dolorosa experiencia de tantos abusos y sufrimientos infligidos por quienes han detentado el poder en todos los ámbitos, plantea algunas interrogantes a esta manera de concebir el derecho a la verdad. Elenco ahora algunas de ellas:
a) ¿Tiene derecho la jerarquía eclesiástica a imponer, aun cuando lo fundamentase en la verdad revelada, un solo modelo de seguimiento de Jesús?
b) ¿Puede la iglesia extender su magisterio a campos que son ajenos al contenido religioso propiamente dicho, como apoyar un determinado sistema político o social en detrimento de otros, como de hecho lo hizo en tiempos pasados al defender la monarquía frente a la república? ¿Qué limitaciones tiene este tipo de intervención?
c) ¿Cómo puede armonizarse la defensa de la verdad revelada con el principio ético del respeto a la conciencia individual, reconocida por la misma iglesia como el tribunal último de las acciones humanas? ¿Es lícito el disenso en la iglesia? ¿Hasta qué punto?
d) La ética de los derechos humanos que se ha ido construyendo a lo largo de los últimos años, ¿podría llegar a ser el punto de referencia para enjuiciar la conveniencia o inconveniencia de una determinada práctica religiosa?
e) El reconocimiento público que hizo en 1995 el Papa Juan Pablo II de los errores de la iglesia en el juicio celebrado contra Galileo Galilei ¿abona algo a favor de una nueva visión de conceptos tales como “naturaleza”, “ciencia”, etc., que pueda ser utilizado en otros campos discutidos como el de la clonación, la manipulación genética o el control de la natalidad?

Son muchas preguntas abiertas a las que solamente una paciente reflexión de la comunidad cristiana en su conjunto encontrará cabal respuesta. Yo considero que la búsqueda de la verdad es una tarea comunitaria en la que todos y todas podemos y debemos participar. Buscar un sano equilibrio entre la verdad revelada y el servicio al mundo puede ser una clave válida. Por otro lado, pienso que las iglesias cristianas aprenderemos de nuestra propia historia y terminaremos aceptando que la acción de Dios se escribe también con las imperfectas letras de la historia, de los acontecimientos, de los cambios de mentalidad, de la evolución de la conciencia colectiva.

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5 Responses

  1. Marcelo Euan dice:

    Yo creo que la verdad, no es algo es alguien, la verdad es Jesucristo y no vamos nosotros a el si no el viene a nosotros.
    Tambien creo que el orden social jerarquico no necesariamente es desigual, eso es un error humano, Dios creo a los seres humanos de igual valor varon y hembra los creo, sin embargo cada uno tiene su rol, y ningun rol es mas valioso o importante que el otro son iguales, el hombre en su pecado, a hecho pensar que algunas tareas trabajos son honrosos y otros no tanto, y eso es una mentira, el apostol pablo dijo que la iglesia es el cuerpo de Cristo cada organo tiene diferentes funciones, pero ninguna es menos valiosa, la igualdad en Cristo esta en no darle mayor o menor valor a las diferencias, el hombre solo ve lo exterior ese es su problema.

  2. NELIA MARIA dice:

    SUPER INTERESANTE ESTE ESCRITO PADRE, COMO SIEMPRE LO FELICITO, LE MANDO UN ABRAZO Y TODAS MIS ORACIONES PARA QUE JESÚS LO SIGA GUIANDO Y LLENANDOLO DE AMOR, DE ESE AMOR QUE LO EMPUJA A SER VALIENTE. UN ABRAZO FUERTE

  3. Ma. Eugenia Noguez dice:

    Qué lástima que los demás no vean esa búsqueda de la verdad a la que nos lleva nuestra Fe. Que láastima que nos clasifiquen a los creyentes con las faltas de nuestra iglesia católica : el poder, el dogmatismo y la cerrazón ( entre otras). Que bueno que esté con nosotros todavia Carlo M Martini y también usted y tantos otros que nos van iluminando el camino. Gracias

  4. Mariana Cervantes dice:

    Al leerte no puedo evitar pensar en la fragilidad humana, en la facilidad en que una serie de lineamientos con la finalidad de guiar, se convierten en un absoluto inflexible e incuestionable. Pero al darme cuenta que un hombre dentro de la Iglesia es quien escribe, pienso y siento con mucha alegría que también es de hombres y mujeres, de cristianos y cristianas, construir a pesar de las fuertes adversidades.
    Te mando un fuerte abrazo!

  5. ITO dice:

    HOLA HERMANO: LEO CON INTERES CADA SEMANA TUS ESCRITOS Y ME AYUDAN COMO SIEMPRE A ENRIQUECER Y A FORTALECES MI FE. HOY EN QUE EN ESTOS TIEMPOS LOS DEMONIOS ANDAN SUELTOS Y PRETENDEN HACERNOS CREER QUE SON LOS DUEÑOS DE LA VERDAD Y DE LA LIBERTAD DE LOS DEMAS, TE MANDO UN CARIÑOSO SALUDO REITERANDO MI CERCANIA A TU CORAZON, MI APOYO INCONDICIONAL Y MIS ORACIONES DE TODOS LOS DIAS. UN ABRAZOTE HERMANO.

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