Iglesia y Sociedad

La obscenidad de las televisoras

16 Mar , 2009  

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El domingo pasado leímos en todas las iglesias católicas el texto en el que Jesús expulsa a los mercaderes del templo de Jerusalén, según la versión del cuarto evangelio. A diferencia de los otros tres evangelistas, es solamente el evangelio del discípulo amado el que, con una honda mirada de fe, nos revela un significado de tal gesto simbólico de Jesús que no nos explicitan los otros tres evangelios.

Después que Jesús anuncia la destrucción del templo y su reconstitución en tres días, el evangelista se ve en la necesidad de aclarar que tal declaración no fue comprendida, ni siquiera por los mismos discípulos, sino hasta que pudieron leerla a la luz de la muerte y resurrección de Jesús. A partir de tal declaración los cristianos y cristianas hemos llegado a la conclusión de que no existe para nosotros más templo que Jesús, muerto y resucitado. Es en él, en su proyecto de hermandad, en la comunidad reunida en torno a su seguimiento, que encontramos la presencia de Dios.

Desde hace muchos años no puedo leer este texto sin acordarme del hermoso poema del nicaragüense Ernesto Cardenal. En su texto “Oración por Marylin Monroe”, el sacerdote poeta hace una aplicación del pasaje bíblico refiriéndolo al cuerpo de la legendaria actriz norteamericana. Bajo riesgo de que este segmento no sea comprendido del todo, porque se halla fuera del contexto total del poema, cito ahora las palabras de Cardenal:

“…Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times) / ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo / y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas. / Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras. / Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno / pero también algo más que eso…

Las cabezas son los admiradores, es claro / (la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz). / Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox. / El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo / en el que está el Hijo de Hombre con un látigo en la mano / expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox / que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones…”

Lo anteriormente apuntado puede ser útil como marco de referencia para una reflexión sobre lo ocurrido en Izamal la semana pasada. Como han informado con profusión algunos medios de comunicación social, Televisa filmó su programa matutino de entretenimiento en diversos puntos de la geografía estatal. Uno de ellos fue el monumental atrio del convento izamaleño.

Se han elevado voces, entre ellas la de los frailes que viven y sirven en el convento, señalando que dicho programa habría tenido expresiones obscenas y escenas procaces, indignas del recinto católico usado como escenografía. Yo pienso que Televisa (y su empresa compañera TVAzteca, curiosa mezcla de servil imitación y competencia comercial) es, en efecto, una empresa obscena e impúdica. Y creo que lo es, no sólo ni principalmente debido a la falda corta de Mariana Seoane o al torso desnudo de un profesor de yoga o a los chistes malos de sus remedos de cómicos, sino a asuntos de mucha mayor gravedad.

No les basta a los dos monstruos de la comunicación electrónica (Televisa y TVAzteca) inundarnos de programación de escaso contenido cultural –de esa que en Europa se conoce como “telebasura”– sino que han pretendido mantener un férreo dominio sobre la política de concesiones del espectro radio eléctrico por parte del Estado mexicano, que les permita seguir siendo las únicas empresas autorizadas en este campo de la comunicación. Sus intenciones quedaron expuestas a la luz pública cuando, a través de sus operadores políticos dentro de las cámaras legislativas federales, aprobaron una ley de radio y televisión tan restrictiva (¡por unanimidad en la cámara de diputados! para baldón eterno de todos los partidos políticos en ella representados), que cerraba el espacio a cualquier tipo de competencia y negaba a los pueblos indígenas su derecho a poseer y administrar medios de comunicación.

Tuvo que ser la Suprema Corte de Justicia la que, al final de un largo proceso de impugnación de dicha ley, terminara declarándola inconstitucional. No obstante, con toda impudicia, las televisoras han hecho todo lo posible para que los partidos políticos no aprueben una nueva ley. Y se rumora que, en este perverso cabildeo, siguen distribuyéndose muchos millones de pesos junto con amenazas.

La obscenidad de las televisoras puede constatarse en cualquier vertiente de su programación, aunque –he de reconocerlo– pueda ser más evidente en los programas llamados de “entretenimiento”. La frivolidad de sus contenidos llega a extremos insospechados. La pobreza (y manipulación) informativa de sus noticieros es proverbial. Hay un deplorable manejo de la figura de la mujer en cuanto objeto. Sus barras de opinión –salvo excepciones que confirman la regla– carecen de rigor crítico y presentan solamente la cara de la medalla que favorece la preservación del actual sistema económico y político.

Pero el grado mayor de impunidad e impudicia de las televisoras lo hemos constatado en relación con la reforma electoral. Las rabietas de las televisoras, debidas a la ingente cantidad de dinero que dejaron de percibir dada a la prohibición de la compra venta de espacios televisivos para las campañas políticas, nos darían risa si no fuera un asunto de tanta relevancia. Con impar cinismo se quejan ahora de la disposición legal de los tiempos públicos en la televisión como si “inundaran” de aburridos contenidos políticos la programación, fingiendo olvidar (no se crean que hemos perdido la memoria) que la cantidad de spots era mayor antes de la reforma electoral, sólo que entonces eran spots pagados, lo cual los convertía por arte de magia en «expresión democrática».

Y por si fuera poco –y esto tiene mucho qué ver con la verdadera obscenidad que representa la presencia del programa “Hoy” en Yucatán– las televisoras se jactan de violar la legislación vigente haciendo aparecer a políticos interesados en cultivar su imagen a costa del erario público, metiéndolos en noticieros y programas de espectáculos, como si fuera una acción casual o inocente. ¿O es que acaso creen las televisoras que el ciudadano y ciudadana de a pie no cae en la cuenta de que esos programas son idóneos escaparates de propaganda política, esa propaganda prohibida hoy por nuestras leyes? ¿Sabremos algún día cuánto invierte el gobierno del estado de México, de Veracruz o de Yucatán (y cómo justifican tales egresos) en ese rubro, para que se privilegien las “noticias” de las acciones gubernamentales de sus estados o se trasladen los programas de espectáculos a sus territorios geográficos? Junto a esta impudicia de las televisoras, la procacidad de sus cómicos y conductores es peccata minuta.

Colofón: ¡Ya viene Galeano! ¡Ya viene Galeano! Escucharlo será, sin duda, una experiencia enriquecedora.

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5 Responses

  1. lupita palomo dice:

    para lo unico que sirvio este programa fue para que nuestra dichosa gobernadora que dice estar cerca de los ciudadanos y estar orgullosa de ser yucateca demostrar, que ni esta orgullosa ni se preocupa por los ciudadanos , porque si no, no hubiese dejado que se insulte de tal manera el sagrado recinto franciscano orgullo de los que si nos sentimos verdaderos y orgullosos yucatecos

  2. Enrique Baas dice:

    Y aunque no fuese hoy un recinto eclesiastico, el convento de Izamal ha sido desde hace siglos un referente y una seña de nuestra historia y nuestra identidad como yucatecos.Como todo monumento que se precie de representar la sensibilidad de un pueblo, de una nacion o fe, es digno de respetarse y reverenciarse.Y los gobernantes que administran los territorios donde se encuentran estas joyas de la humanidad, estan obligados a procurar su cuidado y prestigio.De alli que no solo Televisa haya incurrido en una obscenidad, sino que nuestro gobierno tambien la compartio.

  3. ANGELICA ARANDA dice:

    LO QUE ME OARECE MAS INTERESANTE, ES QUE LA OPINION DE NUESTRAS AUTORIDADES ECLESIASTICAS, NBO SE ESCUCHO, NO SE ESCUCHA.
    APARTE DE LA MISA DE DESAGRAVIO, ME ENCANTARIA LEER ALGUN COMENTARIO DEL ARZOBISPO DE YUCATAN. ¿ POR QUE SERA?
    PARA OTROS TEMAS, SON MUY PRESTOS EN HACER SABER SU POSTURA.
    GRAN INTERROGANTE

  4. Juan Lugo dice:

    ¡¡¡¡¡cablevisión gratis para todos pues!!!

  5. Marcelo Euan dice:

    NO HAY MUCHO QUE COMENTAR,

    DEFINITIVAMENTE EL PADRE RAUL TIENE LA RAZON, HACE CASI 5 AÑOS QUE YA NO PUEDO VER TV AZTECA NI TELEVISA Y COMO NO TENGO CABLE PUES YA CASI NO VEO TELE, MEJOR DEDICO TIEMPO A MIS HIJOS, BASURA ES LA TELEVISIÓN MEXICANA, y la falta de respeto al atrio Izamal que el Papa JPII bendijo, es solo un sintoma mas de su descomposición, NO MAS TELEVISA NO MAS TV AZTECA en nuestras casas. AMEN

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