Iglesia y Sociedad

James Lovelock y su teoría de Gaia

5 Sep , 2010  

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Nacido el 26 de julio de 1919, James Lovelock cumplió hace poco más de un mes 91 años. Su brillante inteligencia, su espíritu curioso, su talante polémico, parecen gozar de muy buena salud a pesar del paso de los años. Hace dos años (07 de marzo de 2007), Gala Carrero publicó en el periódico español “El País”, un artículo-entrevista en que se basan, en gran parte, las siguientes líneas.

En casa de Lovelock hay una estatua de tamaño natural de Gaia, la diosa griega de la Tierra, en cuyo honor Lovelock nombró su revolucionaria teoría. La mayoría de los científicos trabajan en los márgenes del conocimiento humano, incrementando nuestro entendimiento del mundo. Lovelock es uno de los pocos científicos vivos cuyas ideas han desatado, no solo una revolución científica, sino que también una espiritual. “Los futuros historiadores de ciencia verán a Lovelock como un hombre que inspiró un giro copernicano en cómo nos vemos a nosotros mismos en el mundo”, dice Tim Lenton, un investigador inglés. Y es que antes que llegara Lovelock, la Tierra era vista por la comunidad científica mundial como una acogedora roca a la deriva alrededor del sol. Según la sabiduría aceptada, la vida habría evolucionado aquí porque las condiciones eran las correctas – no tan caliente, no tan fría, mucha agua. De alguna forma, las bacterias crecieron a organismos multicelulares, los peces gatearon fuera del mar, y algún tiempo después habrían surgido los seres humanos y, con ellos/ellas, las culturas y civilizaciones.

En los años setenta, Lovelock terminó con todo esto con una simple pregunta: ¿Por qué la tierra es diferente de Marte y Venus, en donde la atmósfera es tóxica para la vida? En un instante de clarividencia, Lovelock entendió que nuestra atmósfera no fue creada al azar por fenómenos geológicos, sino por el derrame acumulado de todo lo que ha respirado alguna vez, crecido y se ha degradado. Nuestro aire “no es meramente un producto biológico”, escribió Lovelock, “sino que más probablemente es una construcción biológica: no viviente, sino como la piel de un gato, las plumas de un pájaro o el papel de un nido de avispas, una extensión de un sistema vivo diseñado a mantener un ambiente escogido.” Así elaboró su teoría de Gaia, que sostiene que la vida no es solo un pasajero en la Tierra, sino un participante activo, que ayuda a crear las condiciones que la sostienen.

Lovelock se ha vuelto famoso en tiempos recientes por sus advertencias a propósito de las consecuencias desastrosas e irreversibles del calentamiento global. En estos tiempos apocalípticos, es uno de los científicos más citados, sea para aceptar su teoría o para rebatirla. Pero Lovelock no es un alarmista por naturaleza. El mayor error en su carrera, de hecho, fue justamente haber fallado en no ser lo suficientemente alarmista. En 1973, después de haber sido el primero en descubrir que los químicos industriales llamados clorofluorocarbones (CFCs) habían contaminado la atmósfera, Lovelock declaró que la construcción de los CFCs “no planteaban amenaza alguna”. Finalmente resultó, en efecto, que los CFcs no eran tóxicos de respirar, pero se estaban comiendo un agujero en la capa de ozono. Lovelock rápidamente revisó su opinión, llamándola “uno de mis mayores errores”. Este error parece haberle costado el Premio Nóbel.

Al principio, Lovelock no vio el calentamiento global como una amenaza urgente para el planeta. “Gaia es una perra dura”, decía con frecuencia. Pero hace unos pocos años, alarmado por el rápido derretimiento del hielo en el Ártico y otros cambios relacionados con el clima, Lovelock se convenció que el sistema del piloto automático de Gaia –la gigantesca red de retroalimentación positiva y negativa que mantiene en equilibrio el clima de la Tierra– está seriamente fuera de servicio, descarrillada por la contaminación y la deforestación. Lovelock cree que el planeta mismo eventualmente recobrará su equilibrio, incluso si le toma millones de años. Lo que está en juego, dice él, es la civilización. “Usted podría seriamente ver el cambio climático como respuesta del sistema destinado a deshacerse de una especie irritante: nosotros, los humanos… o por lo menos reducir de nuevo su tamaño”.

Lovelock no tiene interés en las religiones organizadas, especialmente las que fomentan el antropocentrismo, poniendo la existencia humana sobre todo lo demás. Cuenta Gala Carrero que, estando Oxford, Lovelock amonestó en una ocasión a la Madre Teresa de Calcuta por instar a una audiencia a cuidar de los pobres y “dejar a Dios que cuidara de la Tierra”. Como Lovelock le explicó a ella, “Si nosotros, las personas, no respetamos y cuidamos la Tierra, podemos estar seguros de que la Tierra, en el rol de Gaia, se ocupará de nosotros y, de ser necesario, nos eliminará.”

¿Qué es lo que modula la temperatura de la superficie de la tierra, manteniéndola habitable? La vida misma, concluyó Lovelock. Cuando la tierra se calienta, las plantas jalan hacia abajo los niveles de dióxido de carbono y otros gases que atrapan el calor; al enfriarse, los niveles de esos gases suben, calentando el planeta. Justamente de allí nació la idea de la Tierra como un súper-organismo. La idea no era enteramente nueva: Leonardo da Vinci creía lo mismo ya desde el siglo XVI. Pero Lovelock fue el primero en ensamblar todos los pensamientos existentes hacia una nueva visión del planeta. Nombró su teoría en honor a Gaia, para capturar la imaginación popular. Cuando las revistas científicas se rehusaron a publicar sus ideas, Lovelock sacó un libro llamado “Gaia: Una Nueva Visión De La Vida En La Tierra”, en el cual ofrecía, en sus propias palabras, “una alternativa al deprimente cuadro de nuestro planeta como una nave espacial demente, viajando eternamente sin conductor y sin propósito alrededor de un círculo interno del sol”.

Gaia ofrece una visión esperanzadora de cómo funciona el mundo. Recientemente, en 2006, Lovelock presentó en los Estados Unidos su más reciente trabajo: “La venganza de Gaia”. A juicio de Lovelock, las fallas en el ordenador de los modelos climáticos son dolorosamente evidentes. “Todo el sistema, afirma, está en el modo del fracaso”. No es gratuito que Lovelock se haya vuelto tan pesimista ante sus últimos descubrimientos. Para él el uso de las energías renovables, aunque ayude, no hará mucha mella. Toda la idea del desarrollo sostenible está encabezada, a su juicio, equivocadamente: “Deberíamos estar pensando acerca de un retiro sostenible”. Retiro, en su opinión, significa que es hora de empezar a hablar acerca de cambiar nuestra manera de vivir, dónde vivimos y cómo conseguimos nuestro alimento.

A pesar de todo su pesimismo y fatalidad, su noción del planeta como un solo sistema dinámico sigue siendo una idea esperanzadora. Sugiere que hay normas que operan el sistema y mecanismos que la impulsan. Estas normas y mecanismos pueden ser estudiados y, posiblemente ajustados. De muchas maneras, la visión holística de Lovelock es un antídoto al caos de la ciencia del siglo veinte, que fragmentó el mundo de manera excesiva. En la Escuela de Agricultura Ecológicas “U Yits Ka’an” nos sentimos atraídos por la visión de Lovelok. Junto con él, creemos que a pesar de nuestros teléfonos móviles (iPhones) y transbordadores espaciales, somos todavía animales tribales, bastante incapaces de actuar por el mayor bien, o de tomar decisiones para nuestro propio bienestar. “Nuestro progreso moral, dice Lovelock, no se ha mantenido a la altura de nuestro progreso tecnológico.”

Frecuentemente, Lovelock cuenta la historia de un accidente de avión hace años en el aeropuerto de Manchester. “Un tanque de combustible se incendió durante el despegue”, dice Lovelock. “Hubo tiempo de sobra para que todo el mundo saliera, pero muchos de los pasajeros no se movieron. Solamente se quedaron en sus asientos como les dijeron los sobrecargos en las instrucciones iniciales. La gente que escapó tuvo que trepar sobre ellos para salir. Era perfectamente obvio cómo salir, pero muchos no se movieron y murieron intoxicados por el humo o se quemaron hasta la muerte. Muchísima gente, me entristece decirlo, es así. Y esto es lo que pasará con el calentamiento global, solamente que a una escala mucho mayor”. Lovelock saca la moraleja de la anécdota: ante el calentamiento global y el acelerado deterioro ecológico, muchas personas permanecen sentadas en sus asientos y no harán nada, paralizados por el pánico. Otras se moverán. Verán lo que está a punto de suceder y tomarán acción, y sobrevivirán. “Ellos son los portadores de la civilización que viene”, señala Lovelock. No es otro el objetivo de los esfuerzos que, desde hace cerca de 15 años, lleva adelante la Escuela de Agricultura de Maní. Por eso nos cae tan bien James Lovelock, a quien, desde este rincón del sureste mexicano, esta columna saluda por sus fecundos 91 años.

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6 Responses

  1. Marcelo Euan dice:

    El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra. LUCAS 4.23-24
    Mi primera aclaración es que no me referia a Lovelock, en la otra entrada mi primera y mas grande intención fue responder Regina puesto que me senti duramente aludido con sus comentarios y su primer comentario en el que me senti aludido fue en la entrada anterior. Segundo al Sr. Lovelock no recuerdo haberlo escuchado sin embargo en mi escuela de ingeniera escuche acerca de los clorofluorocarbones, aunque ya estaban en desuso y no profundisamos el tema con eso ligo algo de Lovelock, pero el comentario de los Hippys no va por alla, hay otras personas mucho mas cercanas que cumplen mejor la descripción. ya no son esos revolucionarios de 20 o 30 años.
    Por ultimo usted me dice «medico curate a ti mismo» yo debo decirle muchas gracias, pues eso dijo Jesus que decian de el sus adversarios.

    P.D. No me parece muy honesto que use como seudonimo el nombre del precusor de esta pagina.

  2. Kalycho dice:

    «El peor de los errores es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos»

    – Albert Einstein

    Ya vimos que no nos funciona éste sistema de vida en éste «inmundo mundo mundial» como diría Sabina. ¿Qué hacemos entnces para bajarnos del avión si ya vimos que simplemente no funciona?

  3. Raúl H. Lugo Rodríguez dice:

    El Dr. Lovelock, catedrático universitario, inventor, escritor, hombre de saco y corbata, ha sido acusado de muchas cosas, pero es la primera vez que leo que lo llamen «hippy frustrado» (supongo que es a él a quien se refiere en su comentario el Sr. Euán, aunque lo haya dejado en otra entrada distinta). Así que «cuidado cuando usamos términos descalificativos»… o como dice la Biblia cristiana que tanto pondera el Sr. Euán: «médico cúrate a ti mismo».
    En mi tradición budista somos humildes en eso de buscar la verdad. Considero que el Sr. Lugo es un curioso por naturaleza, y ese me parece que es un buen camino para ponerse en dirección a ella… Siempre he desconfiado de las personas demasiado seguras de lo que saben y conocen.

  4. Regina dice:

    Miguel Arias es mi nuevo Hit. Qué sutileza contra lo fariseíco 😉

  5. Miguel Arias dice:

    ¡Caramba Raúl! Sigo pensando que eres una especie de semi dios. No sabía que manejaras tan exquisitamente los lenguajes de la ciencia. ¿No eres Jesucristo en versión verde? Lo digo con «irreverencia buena», te felicito. Eres un cristiano universal no sólo porque eres fiel a la Sagrada Escritura, sino porque encuentras miles de canales para dialogar, por medio de ella, con las ciencias de nuestro tiempo.
    Por uno solo como vos, yo puedo amar a la Iglesia y a la tierra como mis dos absolutas madres, y eso es absolutamente cierto.

    Gracias por ilustrar a la raza maestra en aspectos del cuidado de la tierra, hija de Dios, también ella; y también de nosotros, los otros hijos, de barro y aliento.

    ¡Seas bendito entre todos los habitantes de la tierra y que tu nombre quede impreso en letras de oro, coronadas de diamantes, en un lugar que ni siquiera el ovlido pueda borrar! ¡He dicho!

  6. Marcelo Euan dice:

    Tal vez con este comentario refuercen la idea que soy un fanatico fundamentalista, sin embargo desde mi punto de vista los resultados estan a la vista descritos por el mismo precusor de esta pagina. En la comparacion James Lovelook vs Madre Teresa de Calcuta, sin lugar a dudas la segunda se lo lleva por mucho, con decir que ella si gano el Nobel, y al final de la vida ella llego con esperanza y feliz de encontarse con su salvador a si lo expresó mientras lovelook, totalmente desanimado y pesimista sin esperanza a lleado a su vejez y la verdad no puede ser de otra manera por que es triste llegar al final de tu vida y no encontrarle sentido y peor aun, no haber reconocido a su padre y creador no puede haber mas que desperanza y pesimismo y a menos que como con con los clorofluorocarbones, el reconozca que su mas grande error es haber considerado un planeta sin Dios. Gaia es una mandandera de Dios. No como obrador que dice primero los pobres pero en realidad dice primero yo, si verdaderamente podemos cuidar de nuestros projimos de los debiles, enfermos y pobres que son nuestros semejantes, entonces podria creer que podemos cuidar la tierra, pero si ni de nuestros semejantes podemos cuidar mucho menos la Tierra.
    Jesucristo Dijo el Sol y la Tierra pasaran mas mis palabras no pasaran, Caray que egocentrista era y antropocentrista no creen? El y sus palabras mayores que la Tierra y el Sol juntos ¡¡¡¡QUE BARBARIADAD!!!!

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