Iglesia y Sociedad

Posicionamiento de las iglesias

13 Sep , 2011  

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El pasado 2 de septiembre, alrededor de 100 líderes religiosos e integrantes de más de 40 confesiones cristianas e instituciones de inspiración creyente se reunieron, en la iglesia de El Altillo, con miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, para un diálogo abierto y ecuménico sobre los principales desafíos que el contexto de violencia e inseguridad hace a las iglesias y personas de fe, y sobre la urgencia de impulsar caminos no-violentos de resistencia civil, en un escenario nacional marcado por el dolor y el desastre nacional.

Como gesto de solidaridad y testimonio cristiano, las y los presentes se comprometieron a emprender una serie de acciones conjuntas de resistencia civil pacífica desde la fe y a firmar un posicionamiento público que refleje este compromiso con la sociedad mexicana. Este compromiso que ahora hospedo en este espacio semanal, ha comenzado a circular el día de ayer y puede ser firmado por las y los creyentes que así lo consideren. Al final pongo la instrucción para adherirse.

“No tengan miedo” (Mc 6,50)
Posicionamiento público de las iglesias por una paz con justicia y dignidad

“Ustedes son la luz del mundo.
Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.
Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón.
Por el contrario, se pone sobre la mesa para que
alumbre a todos los que están en la casa.
Hagan brillar su luz delante de todos,
para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes
y alaben al Padre que está en el cielo”
MATEO 5,14–16

La nación entera gime de dolor (Rm 8,22)

Hoy México vive uno de los momentos más dolorosos de su historia, momento histórico caracterizado por una violencia e inseguridad estructurales, cuyas raíces más profundas son sin duda la pobreza y la desigualdad generadas por un modelo económico y político que ha sumido a nuestra nación en una guerra absurda que ha cobrado la vida de más de 50 mil personas los últimos tres años.

Ante este momento histórico de dolor y de gran quebranto, integrantes de diversas iglesias cristianas y organizaciones de fe, reunidas en diálogo con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el pasado 2 de septiembre, queremos hacernos visibles como una expresión espiritual ecuménica emergente para denunciar con firmeza la injusticia hoy imperante y anunciar la Buena Noticia que traen los mensajeros de paz (Is 52,7).

Con un enérgico reclamo a las autoridades de los tres poderes de gobierno de nuestro país, denunciamos:

– Que los graves problemas sociales que hoy vivimos no estén en vías de solución adecuada, por centrarse la estrategia de seguridad del gobierno federal en la militarización como único camino de combate al crimen organizado y careciendo de una visión integral, que considere la desigualdad y la pobreza y que vaya acorde a las dimensiones de la problemática.
– Que la clase política falta continuamente a su compromiso con la sociedad ante la indignante situación de desastre nacional, ya que legisla a su beneficio y mina cada vez más nuestras instituciones democráticas, en particular el sistema electoral.
– Que la publicidad en los medios masivos de comunicación esté orientada a favorecer los intereses de un pequeño grupo de poder y pretenda desvirtuar y satanizar cualquier enfoque distinto al del gobierno en la lucha por la seguridad ciudadana.
– Que se criminalice a las víctimas y a los defensores de derechos humanos, al desacreditar su labor y al no respetar su dolor.
– Que todo lo anterior apunte a una clara intención de nuestras autoridades de entregar el territorio y la soberanía nacional, mediante la privatización y la militarización que ocasiona la creciente pérdida de libertades individuales y colectivas.

Bienaventuradas/os las y los hacedores de paz (Mt 5,9)

Ante esta realidad en apariencia desesperanzadora le decimos a toda la sociedad mexicana:
“No tengamos miedo”.
Levantémonos sin titubeos ni dudas, y salgamos con la lámpara de la fe, la esperanza y el amor extendida por encima de la mesa (Lc 11,33), con confianza en el Espíritu que habita la tierra y contribuyamos a poner un alto a la violencia, la injusticia y la impunidad.

Reconocemos con humildad y autocrítica que no hemos realizado nuestra misión evangelizadora con la fuerza y energía que hoy la situación amerita; y por ello las y los abajo firmantes pedimos perdón a las víctimas de la violencia y nos comprometemos a trabajar públicamente por la justicia, la verdad y el amor en el camino de la no-violencia y la resistencia civil pacífica:

– Colocamos por delante de nuestras acciones la defensa del oprimido y de las víctimas de la violencia en nuestro país, como sujetos activos de transformación.
– Como hacedores de la Palabra que anunciamos: llamamos a nuestras iglesias (a sus jerarquías y comunidades) a que nuestro anuncio, y sobre todo nuestras acciones por la paz salgan de la comodidad de nuestros templos y sean escuchados en las plazas públicas, que llegue a todas las gentes en todos los rincones del país,
– Desde el profetismo, la fe, la espiritualidad que nos comprometemos a hacer del Evangelio una acción para la paz que nazca de la justicia.
– Exigiendo desde ya una reforma política integral por parte del gobierno, que atienda a la verdadera causa de la inseguridad y la violencia en nuestro país, que es la injusticia social y económica.

Asumimos por ello el firme compromiso de emprender una serie de acciones conjuntas, organizadas como iglesias y personas de fe, para que la justicia y la paz se besen en nuestro adolorido territorio mexicano (Sal 85,10).

Reconocemos que las acciones del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad son hoy una plataforma importante y pertinente para la reconstrucción de la nación, por lo que llamamos a todas y todos a sumar acciones pacíficas en pro de la causa que enarbola, y que es la causa de todas y todos. De manera especial saludamos a la “Caravana del sur” e invitamos a fortalecerla sintiéndonos partícipes y responsables de la misma y de las acciones por la paz y la justicia que se impulsan desde el Movimiento por la paz con justicia y dignidad y desde otros caminos no-violentos.

Nos dice el Evangelio que hay demonios (como el de la violencia y la inseguridad) que sólo se expulsan con ayuno y oración (Mc 9,29); por ello convocamos a todas las iglesias de México y a las personas de buena voluntad, a iniciar juntas una Jornada pública de Ayuno y Oración por la Paz, en el marco del día mundial de oración por la paz (el miércoles 21 de septiembre).

Estamos convencidos y convencidas que el cambio que requiere el país debe iniciarse al interior de la persona reconociendo toda forma de violencia en lo cotidiano y comprometiéndonos a erradicarla en nuestra familia, en la pareja, en el trabajo, en la sociedad; con acciones afirmativas y expansivas, como las ondas provocadas por la piedra en el agua, que logran transformar la realidad desde la fe, desde la relación profunda con el Señor de la historia y en íntima relación con los más pobres, con las víctimas, mis hermanos y hermanas.
México, D.F., a 12 de septiembre de 2011

Las personas que quieran adherirse a este pronunciamiento, pueden enviar sus nombres a la siguiente dirección postal:
comunicacion@estudiosecumenicos.org.mx

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One Response

  1. Maria Eugenia Noguez dice:

    Recibo con mucha alegria y compromiso este posicionamiento. Ya era hora de unirnos publicamente porque sé que incluso estamos unidos con creyentes de otras religiones y no creyentes de buena voluntad.
    Que Dios nos bendiga a todos. Gracias por comportirlo en su columna

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