Iglesia y Sociedad

Violencia desde el Estado

19 Sep , 2011  

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El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) lleva ahora su caravana del consuelo a los estados del sur del país. El panorama de la guerra calderonista en estas partes es muy distinto del resto del territorio nacional. El azote de la violencia extiende sus tentáculos por toda la nación, pero cada una de sus regiones lo registra con matices diferenciados.

En el sur, tierra de cacicazgos, de sistemática violación de la ley y de discriminaciones socialmente legitimadas, la caravana va encontrando, a partir de la voz de las mismas víctimas, un prontuario de violaciones atribuibles en su mayoría, no al crimen organizado, sino a las fuerzas del “orden”: las policías municipales y estatales y el ejército.

El 16 de septiembre, en Palenque, la Caravana escuchó la denuncia llevada por el Centro de Derechos Humanos del Usumacinta (CDU) y “La 72, Hogar – Refugio para Personas Migrantes”, ambas organizaciones de Tenosique, Tabasco, que documentan violaciones de derechos humanos y ofrecen asistencia humanitaria a migrantes de Centroamérica, para quienes el cruce desde sus fronteras hacia la frontera de los Estados Unidos se ha convertido en una pesadilla de la que muchos –y las fosas clandestinas descubiertas a lo largo del país lo atestiguan– no alcanzan a despertar. En estas violaciones, que terminan para muchos migrantes en reclutamiento forzado hacia bandas del crimen organizado o en el asesinato masivo, tiene una responsabilidad cada vez más evidente el Instituto Nacional de Migración (INM), instancia federal que acumula tanta podredumbre y complicidad con el crimen organizado, que tendría que ser radicalmente limpiada o haría mejor en desaparecer.

Y para que la Caravana y la opinión pública nacional tuvieran aún mejor documentadas las violaciones hechas públicas por el CDU y La 72, delegados de estas organizaciones fueron sometidos a amenazas y hostigamiento a su regreso a Tenosique. El relato parece sacado de una película de terror: el 17 de septiembre, aproximadamente a las 5 de la tarde, cuando los defensores de derechos humanos de migrantes estaban estacionados frente al campus de la Universidad de Tenosique, miembros del Ejército mexicano a bordo de una camioneta con número 0818304 se acercaron y les dijeron que tenían que inspeccionar la unidad porque “eran sospechosos”. Cuando los hostigados preguntaron de qué eran sospechosos, los soldados no contestaron. Entonces los defensores exigieron que acudiera Seguridad Pública del Municipio. Poco después llegaron dos patrullas de la Policía Estatal con números 332 y 278, y sin decir nada los encañonaron y uno de los policías golpeó en el rostro a Rubén Figueroa, integrante del grupo de defensores.

La agresión mayor, sin embargo, estaba aún por llegar. Minutos después llegó un hombre a bordo de una camioneta Ford – Lobo, con placas RB – 94 – 861, de Nuevo León. Venía vestido de manera informal con playera y pantalones cortos de color verde (como los que usa el Ejército). Se dirigió a los miembros del Ejército y les dijo que revisaran la camioneta a la fuerza y que bajaran a la fuerza a la gente. Fr. Tomás González, director del CDU y La 72, le tomó fotos y el hombre lo empezó a insultarlo diciéndole: “Hijo de tu puta madre, te voy a romper todo lo que tienes de madre, pinche indio pendejo taimado no vales nada, hasta borracho estás cabrón” y amenazó con golpearlo. A lo que el fraile respondió que cuidara mucho sus palabras, que lo estaba amenazando y que había testigos (más de 20 policías estatales y más de 15 soldados). El hombre dijo nuevamente con insultos: “aquí nadie es testigo de nada, nadie vio ni escuchó nada”. Efectivamente ninguno de los presentes se movió para frenar la agresión.

En ese momento entró al celular de fray Tomás una llamada de personal de la Quinta Visitaduría de la CNDH y, al ser informados de la situación, pidió que le comunicara a este personaje. Él con insultos expresó que no tenía nada que hablar con nadie, que los derechos humanos no valían para nada. Nuevamente Fr. Tomás fue amenazado por este hombre en presencia de la Policía y el Ejército. Cuando llegó al lugar el Presidente Municipal de Tenosique y señaló que ya había hablado con el Capitán Rodríguez, éste se acercó, se arrogó la responsabilidad del operativo pero no quiso dar su nombre completo. Al indicarle Fr. Tomás el incidente que había ocurrido y las amenazas del hombre de la camioneta lobo el “Capitán Rodríguez” dijo “aquí no ha pasado nada”. Momentos más tarde elementos de Tránsito Municipal, tres patrullas de la Policía municipal, así como una tanqueta más del Ejército mexicano con alrededor de 20 soldados fuertemente armados y con pasamontañas se sumaron a la intimidación y retención, en repetidas ocasiones hicieron el intento de bajarlos del vehículo a lo que los defensores de derechos humanos se negaron, dado que sus vidas corrían peligro.

La retención ilegal, el hostigamiento y la intimidación duraron cerca de cuatro horas. Alrededor de las nueve de la noche se retiraron las camionetas del ejército y de la policía y los defensores se mantuvieron aún en el lugar por más de dos horas hasta que hizo su llegada el personal de la CNDH.

El drama cotidiano de los migrantes centroamericanos que intentan cruzar el infierno en que para ellos se convierte este país, tan proclive –por cierto– a ponderar la hospitalidad de sus habitantes, es ahora compartido por aquellos y aquellas que los defienden. Es, sin duda, un tinte de gloria para éstos últimos, cristianos y cristianas a carta cabal. Pero esta intimidación en contra de los defensores de derechos humanos de los migrantes es, además, un soberbio retrato de aquello a lo que nos enfrentamos: una violencia ciega cuyo origen no se deriva exclusivamente en las bandas del crimen organizado, como reza incansable la propaganda gubernamental, sino que permea las instituciones que debieran estar dedicadas a vigilar por el cumplimiento de la ley y promover la paz pública.

Esta reciente acción en contra del CDU y La 72 se une a anteriores amenazas que su director, Fray Tomás González, ha recibido en las últimas semanas debido a sus denuncias en contra del INM. Se ha solicitado ya a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos medidas cautelares a su favor y el de todas las personas que junto con él trabajan en la defensa de los migrantes. Desde esta columna le mandamos a él, a Rubén y a todos los compañeros y compañeras que trabajan en el CDU y La 72, un fraterno saludo preñado de una emocionada admiración.

Colofón: El comunicado detallado que narra el acontecimiento a que aludo en esta columna puede encontrarse en el portal electrónico de Indignación A.C.:  www.indignacion.org.mx

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One Response

  1. Ma. Eugenia Noguez dice:

    ¿Qué hacer para que esta prepotencia de gobierno-ejército desaparezca? ¿Cómo evitar el «aquino ha pasado nada» de quienes deben defendernos ? Mi solidaridad y admiración con el CDU, la 72 y con Indignación AC. Por favor nunca se sientan solos, somos muchos más mexicanos que estamos con ustedes.

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