Iglesia y Sociedad

El elogio de la mujer hacendosa

17 Nov , 2008  

Esta entrada ha sido leída 9790veces

Para Ricardo y Mariana, con mis mejores deseos

Con la Biblia ocurre algo parecido a lo que ocurre con el misterio del mismo Jesucristo. Todos los cristianos confesamos que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Verbo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. Sin embargo, confesamos también, al mismo tiempo y con la misma intensidad, que llegada la plenitud de los tiempos, el Hijo de Dios se hizo hijo de los hombres, tomando carne de nuestra carne.

Para los cristianos y cristianas esto es algo muy serio. Quiere decir que el Hijo de Dios, despojándose de la gloria de su divinidad (Flp 2,6-11), se hizo judío, galileo para más señas, laico, pobre, hijo de un artesano y de una joven aldeana de Nazaret, que se educó y pensó según las ideas que se manejaban en el primer siglo de nuestra era y que no viajó mucho más allá de las fronteras de la provincia romana sirio palestina.

Según este misterio que solemos llamar “encarnación” y que es pieza clave de la fe que brota de los evangelios, Jesucristo fue verdaderamente un ser humano, no solamente usó un disfraz para parecer humano; se hizo uno de nosotros, de nuestra raza, y estuvo marcado por la geografía y la historia que le tocó vivir. Es por eso que el misterio de su persona, la hondura de su proyecto de vida, no se nos desvela sino a través del conocimiento de las circunstancias concretas en las que vivió: qué fue lo que dijo, lo que hizo, a quiénes molestó con su predicación, quiénes se confabularon para eliminarlo, quiénes, en cambio, le entregaron la vida y estuvieron dispuestos a continuar con su tarea, quiénes fueron sus amigos y sus enemigos, cuál era la situación política y económica en su época, etcétera.

Algo semejante ocurre con la Biblia, Palabra de Dios en palabras humanas. Así lo proclamaron los obispos de todo el mundo cuando, reunidos en el Concilio Vaticano II, expresaron: “La palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje humano, como la Palabra del eterno Padre, asumiendo nuestra condición humana, se hizo semejante a los seres humanos” (Dei Verbum 13)

Esta afirmación, de la que derivan serias consecuencias, tiene la virtud de liberar la lectura de la Biblia del peligro del fundamentalismo. La Palabra de Dios (que -como bien señala el recién concluido Sínodo- es mucho más que la Biblia) encuentra un momento privilegiado de densidad revelativa en las palabras de la Escritura Sagrada. Esa revelación, sin embargo, es una revelación “encarnada”, es decir, asume los modos humanos de expresión y transmite su mensaje a través de ideas bien localizadas en el tiempo y en el espacio y situadas en un determinado momento de la evolución y de la historia humanas. Es tarea, pues, del lector e intérprete rastrear la Palabra, con mayúsculas, en medio de las palabras, con minúscula para alimentarse así de su mensaje de vida eterna.

Digo esto a propósito del texto sapiencial que fue leído este domingo en la liturgia dominical de la iglesia católica. Se trata de una colección de refranes tomados del libro de los Proverbios y que es conocido como el “elogio de la mujer hacendosa”. El texto es breve: “Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas. Su marido se fía de ella, y no le faltan riquezas. Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida. Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos. Extiende la mano hacia el huso, y sostiene con la palma de rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre. Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza” (versículos escogidos del capítulo 31 del libro de los Proverbios).

En el marco del tiempo en que este texto fue escrito, caracterizado por una marginación casi absoluta de la mujer, un reconocimiento claro de su valor podía constituir un acto revolucionario. Sin embargo, el texto mantiene una visión que coloca a la mujer siempre en relación con la satisfacción del varón y confinada únicamente al marco doméstico. Difícilmente una mujer de hoy se identifique positivamente con este texto. Y solamente una mirada fundamentalista pretendería aplicar este texto como si lo que las mujeres de hoy debieran hacer fuera someterse a ese patrón cultural machista que está en proceso irreversible de desmantelamiento social.

¿Qué hacer entonces con este tipo de textos? Yo digo que, además de ser un testimonio válido de cómo en otros tiempos se intentó, así sea tímidamente, introducir una variante de género en un discurso patriarcal, textos de este tipo son llamados a la creatividad y a la recreación del mensaje bíblico. ¿Qué pasaría si hoy tuviéramos que construir, de acuerdo con la visión igualitaria de los géneros, un nuevo discurso de alabanza a una mujer plena? ¿Cuáles serían sus elementos fundamentales? ¿Qué pasaría si, en lugar de que el nuevo discurso fuera escrito por los varones, como suponemos es el caso del libro de los Proverbios, fuera escrito por las mismas mujeres?

Aventuro ahora una posible (aunque no evidente) relación entre el texto del elogio de la mujer hacendosa y la parábola de los talentos (Mt 25,14-30), también leída en la liturgia de este domingo. Nuestra lectura de la Biblia es, a veces, parecida a la lectura del hombre que recibió un talento y fue a esconderlo bajo la tierra. Es decir, que nos conformamos con leer los textos tal cual están, respondiendo a una lógica del miedo, en lugar de arrojarnos, osada y creativamente, a su relectura, a su reescritura, a su reinterpretación. Sueño, por ejemplo, con una asamblea de mujeres cristianas, arriesgadas, que retomen la insinuación del autor del libro de los Proverbios y, a la luz de la predicación de Jesús y de aquellos cambios en la conciencia colectiva que el Espíritu ha suscitado en nuestro tiempo, deconstruyan el elogio de la mujer hacendosa y lo reescriban, convirtiéndolo, quizá, en un manifiesto de feminismo cristiano. Hay algunas por ahí que ya andan haciéndolo. Bienaventuradas sean…

Esta entrada ha sido leída 9790veces


8 Responses

  1. Hernan Ruiz dice:

    …Muy realista tu comentario Juana, amerita una extendida reflexion !

  2. Hernan Ruiz dice:

    … para todos los xristianos: especialmente para las Mujeres en su día: FELICIDADES !!

  3. Juana Lancarte dice:

    Esto de la superación femenina y la equidad de generos!, no es que este en contra de ello pero en ocasiones siento que nosotras mujeres estamos cavando nuestra propia tumba, los hombres cada día son mas inutiles, con el pretexto que a eso los lleva toda esta situación, y cada día hay menos familias, familias de verdad, no madres solteras o padres solteros, familias como las antiguas, familias donde convivian hasta las bisabuelas en las fiestas importantes, la mayoria de las mujeres se clavan tanto en el éxito laboral, que ya no quieren ser madres, y cuando el llamado de la naturaleza se hace presente ya se les fue la edad y el cuerpo y empezamos a inventar cosas, como la de la mujer que se convirtio en hombre y luego quiso ser mamá y…. si yo por mucho que trate de entender la situación me hago bolas, los niños y adolescentes que inevitablemente se enteran que pasara por sus mentes? Que nos esta pasando, que le pasa a la humanidad, lo unico que sobresale es que en lugar de cambiar para bien, estamos perdiendo los valores, los principios y las creencias, por comodidad y placer, y el amor? AMOR a todo a la vida, a los hijos, a la naturaleza, a nuestros padres ahora es mucho mas comun ver a cada rato en los económicos sra. madura para atender persona de la 3ra. edad; por que nadie de la familia desea hacer este trabajo por que no hay un poco de cariño de amor, todos estan muy ocupados inflando su cartera por eso tienen para pagarle a una perfecta extraña que de seguro la persona en cuestión no se sentirá a gusto con una extraña rondando a su alrededor, pareciera que ahora todo es mas importante, que lo esencial, se nos esta olvidando los principios los valores, los sentimientos, las emociones, y luego las salas de terapeutas y psicologos se llenan, por la misma razón que desean exonerar sus remordimientos, por que con la iglesia y la confesión a un sacerdote ya no es suficiente, se ha desvirtuado tanto esa creencia que ahora prefieren acudir a los profesionales, y que pueden prescribir drogas para ausentarse un poco de la realidad, se nos esta olvidando lo primordial y el meollo del asunto, por eso hay mas suicidios, mas gente confundida, caos, mas desequilibrio, mas de lo peor y menos de lo verdadero….

  4. Regina Carrillo dice:

    Como siempre, el brote de una revolución inminente…
    gracias!

  5. ITO dice:

    Hola hermano, como siempre muy interesantes y llenos de enseñanzas tus escritos que me ayudan a seguir en esta lucha de todos los dias.
    tambien te agradezco por tener en tu pensamiento, en tu oracion y en tu corazon a Mariana y Riqui para que sigan costruyendo su historia llevando en el centro de la misma al señor jesus.
    sin duda espero verte compartiendo con nosotros la eucaristia del sabado a la una de la tarde en el seminario menor.
    mi cariño y mi oracion siempre contigo

  6. maria de lourdes cardona v. dice:

    A muchos no les conviene que la mujer deje de ser sumisa y seguirle poniendo el pie en el cuello y seguir lavandose las manos con alguien que no les pertenese por que tenemos vida propia, por que aparentemente somos el sexo devil.pero hay que recodar este refran «El valiente vive hasta que el cobarde quiere»

  7. Malena dice:

    Gracias por tu lucha de lacrar de verde esperanza el nombre de MUJER y gracias por dedicarles a esta pareja que tanto queremos y que estan luchando por hahcer de sus vidas un testimonio de este reto. Un abrazo solidario y con mucho afecto. Malena

  8. Anónimo dice:

    Mmmmh sospecho que es una provocación…
    Hablaré con las Teófilas…

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: