Iglesia y Sociedad

El holocausto migratorio

22 Ene , 2013  

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Para Fray Tomás, con cariño y admiración

Desde cualquiera de sus ángulos, una de las mayores tragedias de estos tiempos es la situación de las personas que deciden emigrar a los Estados Unidos con la idea de que mejorarán sus ingresos y, por ende, sus vidas, sea los millones de mexicanos y latinoamericanos que ya se encuentran en territorio norteamericano, sea los cientos de miles, en su mayoría centroamericanos, que atraviesan México para tratar de llegar a la frontera norte.

Varias decenas de organizaciones que trabajan por los derechos de las personas migrantes han publicado recientemente una comunicado en el que plantean algunas exigencias dirigidas a los gobiernos de Estados Unidos y México. Recuerdan en la carta los firmantes que se han cumplido ya 44 años del asesinato de Martin Luther King y que la deplorable situación de los afroamericanos en los tiempos del activista se repite, pero ahora, en más de once millones de migrantes sin documentos.

Justo el día de la toma de protesta de Barack Obama en su segundo período presidencial, miles de norteamericanos que votaron por él realizaron una manifestación en Chicago, lugar de nacimiento del presidente, para exigir una moratoria inmediata a las deportaciones de migrantes indocumentados y la consecuente separación de sus familias. Y es que, paradójicamente, Obama llegó al poder en buena parte por el peso del voto latino y prometiendo una reforma migratoria de fondo y comienza ahora su segundo mandato mientras los indocumentados se ven acosados por una ola de redadas en los centros de trabajo, detenciones y deportaciones. En los cuatro años de su primera administración más de 1.5 millones de migrantes indocumentados fueron deportados.

Ante esta situación, las organizaciones firmantes recalcan la urgencia de una moratoria a las deportaciones y las consecuentes separaciones de las familias, en lo que avanza el proceso legislativo de la reforma migratoria. Quizá de esa manera pueda frenarse la cauda de leyes antiinmigrantes en las que se criminaliza ser extranjero o verse diferente y el activismo racista de organizaciones como la Asociación Nacional del Rifle que, ante el fenómeno migratorio sugieren la militarización de las fronteras, con la misma estulticia con la que sostienen la militarización de las escuelas ante las recientes matanzas escolares.

Si a esta situación de los migrantes indocumentados dentro de los Estados Unidos, añadimos la tragedia de los miles de centroamericanos que, al atravesar México en busca de la frontera norte, se ven atrapados en medio de la violencia de la delincuencia organizada y de los abusos y la corrupción de las autoridades migratorias mexicanas, sufriendo secuestros, hostigamiento, robo, persecución y muerte.

Un ingrediente reciente, que viene a complicar aún más la situación de las personas migrantes y de los defensores de derechos humanos que los apoyan, es el enfrentamiento con poderes que les cobran cuotas de paso a propios y extraños, con la omisión o complicidad de instituciones y funcionarios corruptos. Las organizaciones firmantes saben de lo que hablan: llevan el registro detallado de lo que ocurre en la llamada “Ruta Migrante” y han reunido documentación que prueba la concesión que algunas autoridades corruptas han hecho a los grupos criminales: carteles y pandillas y maras se distribuyen, zonas, rutas, fronteras, garitas, y cárceles para operar el lucrativo negocio de la trata de personas, los secuestros colectivos, las extorsiones comunes, a más de las violaciones sexuales de personas migrantes de ambos sexos, y las constantes lesiones y homicidios son mensajes intimidatorios a personas y comunidades. Todo ello ante los ojos de las autoridades locales y federales, y gozando de total impunidad.

Miremos lo que plantea la carta: “El ejemplo extremo que resulta de la falta de una política de estado sobre las migraciones, es la vergüenza de no dejar más opciones a los transmigrantes que subir al lomo de La Bestia. El personal del Albergue para personas migrantes “La 72”, ha puesto el dedo en el renglón de los peligros que ello representa y del desprestigio que implica el mostrarle al mundo entero lo que en México sucede, y los grupos del crimen autorizado han iniciado el cobro de cuotas de 100 a 300 dólares a quienes quieran subir al tren, con la advertencia que, de no pagar, los arrojaran del tren en movimiento”.

Cuatro son las exigencias que plantean al gobierno de los Estados Unidos:
– Que pare la exportación de armas y el intervencionismo militar a México, que cobra millares de víctimas de nacionales y migrantes en tránsito.
– Que emita una orden ejecutiva que otorgue una moratoria a las deportaciones y la separación de familias en tanto no se emita una reformada ley de migración.
– Que se legisle la promesa incumplida y retrasada de una Reforma Migratoria, enfocada a regularizar la residencia e incluir a los más de 11 millones de migrantes y sus familiares.
– Que en este nuevo periodo presidencial se entable una relación con México que no se defina por el tema exclusivo de la seguridad de sus fronteras y se base en la cooperación para el desarrollo con el debido respeto a la soberanía.

Tres son las exigencias que plantean al gobierno de México:

– Que no asuma la política estadunidense de sustentar su política migratoria en la Seguridad Nacional y en cambio la sustente en la seguridad humana y en el respeto a los derechos de las personas.
– Que se limpie la ruta migrante del control que ejerce el crimen organizado y sus cómplices gubernamentales quienes, con armas traídas del extranjero, masacran a propios y extraños durante su tránsito hacia a la frontera norte,
– Que México suprima las visas para los centroamericanos, tal como han suprimido las de países como Colombia, Venezuela, Chile y de esa manera, predicando con el ejemplo, se puedan negociar un mejor trato y oportunidades de vida para nuestra diáspora en los Estados Unidos.

Son exigencias, todas ellas, perfectamente atendibles si los gobiernos de ambos países asumieran su responsabilidad ante este holocausto migratorio. Son ya muchos los muertos, mucho ya el sufrimiento. Es hora de que la liberación de las fronteras sea no solamente para el paso de las mercancías, sino también para el de las personas.

Colofón: Un buen consejo, nunca llega tarde. Agradezco al lector anónimo que amablemente comentó mi artículo sobre el IMSS y me dio el número telefónico a través del cual podría solicitar la cita con el médico. Tuve ya la cita y sin necesidad de hacer colas. Gracias

 

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One Response

  1. Hermoso artículo padre Lugo. Los migrantes no deben ser vistos nunca más como delincuentes. La anulación de la visa centroamericana es una urgencia y un acto de hermandad.

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