Iglesia y Sociedad

Mujer y agroecología

10 Mar , 2014  

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El sábado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, establecido en 1910 en memoria de las trabajadoras de Nueva York que el 8 de marzo de 1857 murieron exigiendo mejores condiciones de trabajo y derecho al voto.

La Escuela de Maní, desde hace varios años, ha hilvanado esta celebración con la agroecología por dos motivos:
1. En reconocimiento a las mujeres que crearon la agricultura y
2. En reconocimiento de que en la actualidad un creciente número de mujeres está practicando la agroecología.

En este año 2014 hemos hecho énfasis en la agricultura familiar como lugar donde las mujeres desempeñan una labor fundamental. En nuestras subsedes realizamos tres actividades que pueden alentar la participación de las mujeres en la agroecología. Les comparto dichas actividades en esta columna:

1. La experiencia de las mujeres de Mayapán. Mirar el trabajo de un grupo de mujeres mayas (el caso de las guardianas de la x’mejen sac cebolla) y el papel que han desempeñado en la conservación de este germoplasma. Se entregó el tríptico (que puede encontrarse en www.uyitskaan.org) y se opinó sobre este trabajo y su importancia.

2. La Abuela Kuniko. Se vio la película japonesa “La Abuela Kuniko y el Monte”, donde se nos muestra la tenacidad de una mujer adulta, que conoce y se relaciona con su entorno con mucho respeto. Después de la película se organizó un diálogo en el que todas participan y opinan.

3. El compromiso de Vanada Shiva.
Natural de la ciudad de Dehra Dun al pie de los Himalaya, es doctora en ciencias físicas (1978) y una de las ecologistas, feministas y filósofas de la ciencia más prestigiosas a escala internacional que luchan activamente contra el modelo neoliberal de globalización y a favor de los derechos de los pueblos.

Shiva, que recibió en 1993 el premio Nobel alternativo de la Paz, es la directora de la Research Foundation for Science, Technology and Natural Resource Policy y la editora asociada de la revista The Ecologist. Miembro del Indian National Environmental Council y dirige un movimiento internacional en favor de los derechos alimentarios.
Vandana Shiva es la autora de numerosos ensayos y entre sus obras destacan Monocultures of the Mind (1993) Abrazar la vida: mujer, ecología y desarrollo (1995); Ecofeminismo: teoría, crítica y perspectivas (1997); La praxis del ecofeminismo: biotecnología, consumo, reproducción (1998); Biopiratería: el saqueo de la naturaleza y del conocimiento (1999); ¿Proteger o expoliar?: los derechos de propiedad intelectual (2003).

Una de las fuentes de inspiración de la propuesta de Paz de Shiva son las mujeres campesinas de la India que están profundamente conectadas a los ritmos y ciclos de la Naturaleza, la cual comprenden y respetan. Estas mujeres poseen conocimientos y habilidades muy valiosos, que pueden servirnos de enseñanza y ejemplo para que los apliquemos en la construcción de Paz. Así, en la India, las mujeres producen, reproducen, consumen y conservan la biodiversidad, son las guardianas de las semillas desde tiempos inmemoriales, saben conservar el equilibrio y la armonía, producir y preparar abonos, saben cómo funciona la industria lechera autóctona y poseen amplios conocimientos de silvicultura.

En el mundo actual podemos encontrar numerosos ejemplos de la contraposición entre la visión reduccionista de cierta ciencia y la amplitud de la biodiversidad, así como de las concepciones y consecuencias generadas por cada una de ellas. Para ilustrarlo Shiva recurre a una sugerente parodia de Susan Griffin, en la que la visión reduccionista del bosque (árboles uniformes, altos, útiles y perfectos) contrasta con su diversidad real («imperfección», variedad e infinidad de posibilidades, fruto de una sabiduría y un conocimiento inimitables)

Visión reduccionista: Los árboles del bosque deberían ser altos y no tener esas ramas que les van formando nudos a lo largo de casi todo el tronco. Deberían ser rectos. Los árboles que crecen en el bosque tendrían que ser útiles. Cada árbol tendría que preguntarse si vale el espacio en el que crece. El álamo temblón, el pino achaparrado, los árboles frutales silvestres, el gomero negro, el roble achaparrado, el cornejo, la cicuta, el haya son matorrales y habría que eliminarlos. Cuando la finalidad es talarlos lo deseable es que los árboles de un bosque sean todos de la misma variedad y tengan el mismo tiempo de crecimiento. Nada tendría que crecer en el suelo del bosque: ni árboles pequeños, ni hierba, ni arbustos.

Lógica femenina de la diversidad del bosque. Las voces de las mujeres se suman a las voces de la naturaleza: Por nuestra forma, pueden apreciar que hemos crecido juntos, del mismo suelo, con las mismas lluvias e inclinándonos del mismo modo hacia el sol… Y somos diferentes y es asombrosa nuestra variedad, y nuestras diferencias se multiplican, de manera que de un extremo al otro se exhibe la infinidad de posibilidades. Saben que hemos crecido de esta manera durante años con un propósito que no pueden comprender. Pero lo que no saben, y el conocimiento está en nosotros, es cómo hemos podido crecer de este modo, por qué ni uno de estos años pasó en vano, por qué tenemos esta forma que nos conviene a nosotros en vez de ser todos derechos conforme a los propósitos de ustedes. Y cómo el propósito de nosotros mismos, cómo cada célula, la luz y el suelo están en nosotros, cómo estamos en el suelo, cómo estamos en el aire, cómo estamos tanto en lo infinitesimal como en lo grande y cómo somos infinitos sin ningún propósito que ustedes puedan ver, en la forma en que nos paramos, todos los momentos de este ciclo son aprovechados y ningún detalle carece de atractivo.

Esta fue la propuesta de trabajo de la Escuela de Agricultura Ecológica U Yits Ka’an para la conmemoración del Día de la Mujer. Espero que a ustedes, amables lectores y lecturas de este espacio, les sea útil.

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One Response

  1. Josefina Isabel Cervera A. dice:

    Gracias por compartir su trabajo.Abrazos.

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