Iglesia y Sociedad

La salvación de la iglesia

26 Ene , 2009  

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A Miguel Arias lo conozco desde hace varios años. Y debo confesar que me he encontrado poca gente que ame tan intensa y profundamente a la iglesia católica. Miguel no es ingenuo: es simplemente creyente. Vive en los Estados Unidos, de manera que conoce de cerca los escándalos de ministros pederastas y otros problemas que, aunque menos escandalosos, no son por ello menos graves.

La última vez que conversamos, Miguel se expresó muy bien de un obispo norteamericano. Me contó que, siendo este obispo todavía párroco, se organizó una actividad muy importante en el templo parroquial donde él trabajaba, que contaría con una gran afluencia de personas. Una señora hispana llegó a solicitar permiso para poder poner un puesto de venta de golosinas. El párroco estaba en su oficina, en el segundo piso. Los encargados le dijeron a la mujer que había normas en la parroquia que no permitían que pudiera venderse nada. La señora dio las gracias con cara triste, comentando que pensó que habría sido una buena oportunidad para juntar un poco de dinero y así poder comprar a sus hijos algunos juguetes para la navidad que se aproximaba.

Antes de que la señora dejara la oficina, el párroco, que había escuchado todo desde su oficina, bajó y, después de saludar a la señora, le entregó 400 dólares para que sus hijos pudieran tener regalos en la navidad. Cuando Miguel terminó su relato dijo con voz emocionada: “Ésa es la gente que salva a la iglesia, chingaos”.

Quisiera que mi amor por la iglesia fuera tan hondo como el de Miguel. Quisiera tener su capacidad de asombrarse ante un gesto fraterno y ver en él a la otra iglesia posible, brotando ahí, entre charcas de lodo burocrático. Por eso, imitándolo, quiero hablar hoy de una persona de ésas que salva a la iglesia.

La ocasión me la da el hecho de que el domingo pasado inició en todo el país una serie de actividades que se realizarán durante todo este año para celebrar los 50 años de servicio pastoral de don Samuel Ruiz García, obispo emérito de san Cristóbal de Las Casas.

Nacido en Irapuato en 1924 y consagrado obispo de san Cristóbal en el año de 1960, don Samuel acompañó y apoyó durante cuarenta años la construcción del único ejemplo de iglesia autóctona en todo el continente. Participó en el Concilio Vaticano II y en la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín. En noviembre de 1997 fue víctima de un atentado contra su vida, del que resultaron heridos tres catequistas que lo acompañaban. Desde el año 2000 vive en Querétaro como obispo emérito y ha podido desde ahí continuar su ardua labor profética. Su trabajo pastoral ha sido ampliamente reconocido y ha desempeñado labores de mediación entre el EZLN y el gobierno de Zedillo y, más recientemente, con más de ochenta años, entre el EPR y el gobierno de Calderón.

Hombre de fe, acrisolado en medio de un pueblo empobrecido y creyente, don Samuel sigue siendo para muchos un testimonio vivo de seguimiento de Jesús. Son apenas de abril pasado las palabras que hoy comparto con las pacientes lectoras y lectores de esta columna. Una pequeña muestra de que la ni la edad ni las persecuciones (que también las hubo dentro de la iglesia, y por mano de sus mismos hermanos de mitra y báculo… pero no hablaremos de estas bajezas porque este artículo está dedicado a las personas que salvan a la iglesia, no a las que la pierden) han logrado doblegar su ánimo profético. Vayan pues estas palabras pronunciadas por don Samuel Ruiz García en Colombia:

“La hegemonía imperial del gobierno y la economía de los Estados Unidos de Norteamérica pesan de una nueva manera en el mundo, reduciendo los márgenes en que las soberanías nacionales puedan generar alternativas. Somos testigos de cómo la religión es invocada para justificar guerras de invasión y exterminio. Todavía, en pleno siglo XXI, aparecen iluminados fundamentalistas que invocan a un dios que les ordena invadir otros países, someter a otros pueblos, torturar a los indefensos y matar a quienes se opongan a estos mal llamados ‘designios divinos’.

“En otros casos, como en Chiapas, la religión es utilizada por los poderosos —gobernantes, terratenientes, latifundistas o dueños de trasnacionales— como justificante para expulsar y en algunos casos masacrar a comunidades enteras. La práctica de distintas religiones o la pertenencia a distintas Iglesias, es manipulada para inventar los llamados “conflictos religiosos” y así tratar de explicar las invasiones y la persecución a personas, familias o pueblos de la región.

“La paz que buscamos no puede separase de la justicia. ¡No puede haber Paz sin Justicia!, particularmente sin justicia social. Sin justicia social, la verdadera paz está ausente, puesto que paz, bien lo sabemos, no significa simplemente ausencia de guerra. La paz no corresponde a una actitud conservadora. Por el contrario, la paz está asociada a la voluntad de cambio que alienta las transformaciones urgentes de las condiciones de vida de las mayorías.

“Así, además de detener la guerra global y de sanar aquellas sociedades desgarradas, la Paz es la construcción de condiciones de equidad que resuelvan las causas, y no solo ofrezcan salidas a los efectos y actores de los conflictos. La paz es un asunto de derecho y de justicia, no sólo de fuerzas. Por ello, la paz no rehuye a los conflictos, los enfrenta y convierte en oportunidad de cambios en términos de justicia y dignidad. Las religiones y los creyentes debemos estar atentos a estos “signos de los tiempos”, para convertir en oportunidades de cambio real aquellas situaciones de injusticia de la que somos testigos.

“Luchar por la paz significa tomar una posición integral que, pasando por cuestionar al sistema capitalista neoliberal, nos interpele también en la justificación de la violencia, como si fuera ésta el único camino para enfrentar la injusticia. Dentro del conjunto de señales o manifestaciones mundiales diversas que están actuando hacia la construcción de otro mundo, se destaca la emergencia de los pobres, de los pueblos indígenas y de los movimientos sociales encabezados por obreros, campesinos sin tierra y pobladores de las zonas marginales.

“La pobreza agudizada por este sistema dominante, provoca un proceso colectivo de toma de conciencia de la globalización de los derechos humanos. Mientras arriba se globaliza el poder, abajo se globalizan los derechos y se articulan solidariamente los movimientos sociales. Se visualiza con esperanza la fuerza globalizadora de los excluidos, que no aceptan que este sistema sea el definitivo, sino que vehementemente expresan que otro sistema, donde la justicia y la verdad resplandezcan, es urgente, y posible; sistema en el que lo constitutivo no sea la concentración del lucro, sino la distribución de los recursos; en el que no sea el individualismo egoísta, sino la dimensión comunitaria y el respeto a la dignidad humana lo que esté por encima del valor de lo económico”.

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6 Responses

  1. lupita palomo dice:

    Siempre lo he admirado por el gran valor que tiene al enfrentar a las cosas, pero ahora al enterarme de todo lo que usted hace por todos, sin temor a represalias y hablando siempre con la verdad crece mas mi admiración ojala y todos los buenos sacerdotes fueran como usted

  2. Regina Carrillo dice:

    Que siga adelante el verdadero proyecto de Jesús y que seamos nosotros quienes día a día lo sigamos impulsando.

    p.d.- ¿Ves, Raúl? inspiras dejar a un lado el miedo a levantar la voz.

  3. nelly carrillo dice:

    Padre quizá mi comentario está fuera de lugar y sin relación alguna a algún tema de los que ha manejado recientemente. durante algún tiempo he preferido callar, y cuando hablo he encontrado consecuencias negativas a mi voz. en fin no puedo quedarme ajena.
    quisiera saber qué piensa Ud. del caso de las niñas que fueron desvestidas para buscar $100.00 en una escuela. los maestros fueron también obligados a pedir una disculpa y la dieron.
    ceo que estamos viviendo épocas ífíciles en las que los papás (también los soy de tres chicos) hemos dejado de darle valor a los valores (valga la redundancia) ya no nos atrevemos a ponerle límites a nuestros por temor a ellos, con eso de los derechos de los niños hemos perdido la perspectiva; nos hemos dedicado a dar, dar , dar es más fácil que limitar. Es una perfecta zona de confort , así mi hijo está contento y no me da problemas.
    Definitivamente los maestros de la escuela no manejaron correctamente la situación, según lo publicado, pero por qué no llamar antes a los papás de estos chicos? por miedo seguramente a que los papás los demanden. creo también los papás deben de inculcar a sus hijos la importancia de respetar las pertenencias de los demás, si el dinero de la maestra no se hubiera extraviado quizá no hubiera llegado a tal grado la situación. muchas veces los maestros somos también privados de nuestra libertad. Tenemos que vivir escondiendo nuestro dinero de los alumnos, cuidando nuestros vehículos para qyue no sean rayados, robados o nos ponchen las llantas. Los alumnos destruyen impúnemente los edificios escolares, empujan y pegan violentamente a sus compañeros y estas actitudes se pasan por alto por el temor a que nosoros seamos sancionados o amenazados por los papás. Las bases de la buena educación se ponen en casa, en la familia. si mi papá roba y miente seguramente yo hijo lo voy a hacer y sabré salir bien librado de la situación ya que es una forma de vida que estos chicos aprenden de sus papás. Gracias por su espacio y su valentía de decir y escribir a pesar de las consecuencias!!!

  4. ROSA ANGELICA ARANDA dice:

    PALABRAS EN LAS QUE TOD@S DEBEMOS REFLEXIONAR Y EN LAS CUALES VIVIR SUMERGIDOS

  5. Carlos Escoffié (Kalycho) dice:

    No tendría sentido ser católico si el concepto de Iglesia son precisamente esos que NO son la Iglesia. La Iglesia es el que cree en el amor de Cristo a través de los demás, seamos laicos, religiosos, sacerdotes o lo que sea…. También debemos alegrarnos por aquellos que hacen bien su papel, aquellos que inspiran y prueban que Cristo no hablaba de imposibles. Desgraciadamente estos auténticos católicos nunca ocupan la primera plana de los diarios.

  6. Ricardo Lopez M. dice:

    Estos son los pastores que salvan a la iglesia chinagos¡ (incluyendote raul).

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