Iglesia y Sociedad

Energías no renovables o la trampa de la Hidra

6 Jul , 2018  

El calentamiento global ha creado una verdadera crisis climática en el mundo. Prácticamente todos los científicos y estudiosos están de acuerdo (salvo Donald Trump, que está muy lejos de ser científico o estudioso) en que el calentamiento global tiene entre sus variadas causas la actividad de la especie humana. Por eso es que, en diferentes momentos, ha habido intentos por combatir el cambio climático con una modificación de patrones de conducta en la producción y consumo humano.

Hay consenso unánime en que uno de los factores de la actividad humana, detonantes del calentamiento global, es la utilización masiva e indiscriminada de los combustibles fósiles, es decir el petróleo, el carbón y el gas, en la producción de energía. La cada vez mayor impopularidad de los combustibles fósiles se debe a dos factores importantes: el primero es que la combustión de estos elementos provoca la emisión de una gran cantidad de gases que, acumulados en la atmósfera, produce un efecto invernadero que, a su vez, provoca una subida de la temperatura de la atmósfera como resultado de la acumulación de los gases a los que nos hemos referido.

La segunda razón por la cual los combustibles fósiles son cuestionados en la actualidad es porque hemos caído en la cuenta de que, formados a través de millones de años, han sido de tal manera explotados para garantizar el modelo de vida y de consumo de energía que llevamos, que representan un grave problema de sostenibilidad, dado que su renovación requiere de millones de años, lo que los convierte en una fuente de energía no renovable. Y nuestro planeta, hemos debido aprenderlo con dolor, no cuenta con recursos ilimitados: carbón, petróleo y gas (también llamados hidrocarburos, por su composición química) se agotarán algún día, dejando tras de sí una dramática huella de contaminación y deterioro del medio ambiente.

Así que en los últimos tiempos la atención se ha dirigido a las energías renovables, particularmente las energías solares fotovoltaicas, que producen energía a partir de la radiación solar a través de dispositivos conductores popularmente conocidos como paneles solares, y las energías eólicas, que producen energía a partir de la explotación de la fuerza del viento, a través de unos dispositivos llamados aerogeneradores, los más conocidos tiene  la forma de un gigantesco ventilador (abanicotes, les dicen en mi pueblo) de entre 50 y 80 metros de altura.

No podemos ya concebir la vida sin una utilización muy amplia de energía. El tipo de comodidades con las que contamos para una vida medianamente placentera requiere una gran cantidad de energía. El problema es de dónde la sacamos y qué consecuencias tiene el uso de uno u otro tipo de generación de dicha energía. Aunque en el discurso una gran cantidad de países se han manifestado por la transición de los combustibles fósiles a las energías limpias o renovables, en la realidad los esfuerzos han sido notorios solamente en algunos países. De cualquier manera, el uso de las energías renovables ha ido en crecimiento continuo y, en algunos países, como México, Dinamarca o la India, se ha logrado obtener energías renovables a precios inferiores que la procedente de los combustibles fósiles y de la nuclear.

¿Quién, en su sano juicio, podría estar en desacuerdo con la transición hacia energías más limpias y sanas para el medio ambiente? Nadie, seguramente. Las energías renovables son ecológicamente inocuas y representan más una solución, que un problema. ¿Cuál es entonces la razón por la que las energías solares y eólicas están enfrentando resistencia en muchos lugares, particularmente en las zonas habitadas por los pueblos originarios en nuestro país?

Ah, ese es otro cantar. El problema no radica en la bondad de las energías renovables, fuera de duda, sino en el esquema de despojo que conlleva su establecimiento industrial. Vivimos en una economía cuyo motor y sustento es el lucro de unos pocos, no el bienestar de las personas y los pueblos. Me dirán que es así como funciona la economía mundial y que aspirar a otro modelo de desarrollo y a otro ritmo de crecimiento es tonto e inútil. Yo no estaría tan seguro.

Durante muchos años la producción de energía eléctrica en nuestro país, por poner un ejemplo, ha estado patrocinada por el Estado. La Comisión Federal de Electricidad es una compañía que no nos cae muy bien, es cierto. Es innegable, sin embargo, el desarrollo de la industria eléctrica en nuestro país y la manera cómo, a lo largo de los años, la cobertura eléctrica ha crecido y ha llegado hasta los más recónditos rincones del territorio nacional.

¿Por qué el esquema de establecimiento de energías limpias en nuestro país tiene que seguir el esquema de grandes parques industriales, que ocupan cientos de hectáreas deforestadas, y que son implementadas y administradas por compañías transnacionales que se llevarán los dividendos de estos jugosos negocios? ¿Por qué no realizar auténticos procesos de consulta previa, libre e informada, de manera que los pueblos originarios, en cuyos territorios aspiran a asentarse estos parques, se vuelvan socios y resulten significativamente beneficiados? ¿Por qué no asume el Estado la responsabilidad de garantizar una transición de energías fósiles a energías renovables, con un marcado sentido social y mirando por la conservación del medio ambiente y el bienestar de los pueblos por encima de los intereses de ‘los mercados’ (que no es más que un eufemismo para referirnos a depredadores con nulo interés por nada que no sea su propio beneficio y enriquecimiento)?

Mejor aún: ¿por qué no se utiliza una parte sustantiva de las ganancias de PEMEX y CFE para implementar un proceso de transición que sembrara aerogeneradores que ofrecieran energía eléctrica a las poblaciones, sin que el lucro y la ganancia fuera su principal objetivo? Me imagino ir por la carretera guiándome por “el abanicote de Maní” o “el abanicote de Tecoh”… Dirán los analistas sistemicos que no es éste un esquema redituable, y que para bajar costos los parques gigantescos son indispensables… pero yo replico que la definición de redituable es: “que rinde periódicamente utilidad o beneficio” y que tanto utilidad como beneficio no quiere decir necesariamente ganancia monetaria…

En fin, que no es ésta una discusión sobre energías renovables, sino sobre un orden socioeconómico de explotación y despojo. Una cabeza más de la Hidra… Para combatirla, hace falta mucho más que un triunfo electoral.

Iglesia y Sociedad

Raíces del pesimismo sexual

22 Jun , 2018  

Para Octavio Acuña, a 13 años de su asesinato. In memóriam

La Dra. Yesenia Peña y la Mtra. Lilia Hernández han publicado un volumen titulado “Sexualidades diversas. Problemáticas contemporáneas”. Han tenido a bien incluir en él dos conferencias pronunciadas por un servidor en distintas ediciones de la Semana Cultural de la Diversidad Sexual, patrocinada por el INAH y realizada cada año en un lugar distinto de la república. La ficha bibliográfica es la siguiente: “Más allá de los textos sagrados. La diversidad sexual” en PEÑA – HERNÁNDEZ (coordinadoras), Sexualidades diversas. Problemáticas contemporáneas, Ed. Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey 2018, pp. 59-80

Hoy quiero compartirles el fragmento inicial de una de ellas. Ojalá les invite a la reflexión.

  1. INTRODUCCIÓN

Las iglesias cristianas están sumergidas desde hace algunos años en un amplio debate acerca de la sexualidad, su práctica y su significado. Muchos acontecimientos han hecho que tal debate se profundice. Bastaría mencionar cuatro de ellos para constatar la urgencia de que las religiones en general, de manera particular las cristianas, revisen a fondo su concepción de la sexualidad:

  • El surgimiento de los métodos anticonceptivos, que traen consigo la posibilidad de que las parejas heterosexuales puedan decidir si tienen hijos/as o no y decidir voluntariamente el número y espaciamiento de los mismos/as.
  • El cambio de conciencia, cada vez más grande y avasallador, respecto de la diversidad sexual, que ha llevado ya a más de 13 países a legislar a favor del matrimonio universal y en contra de la discriminación por orientación sexual.
  • La revolución de género, que ha venido, no solamente a recuperar la igualdad fundamental entre hombres y mujeres, sino que también a mostrarnos cuánto de cultural hay en los roles que mantenemos para identificar a varones y mujeres (¡y cuánto hemos perdido muchas veces por no romper esos moldes ancestrales!)
  • Los avances en las ciencias biológicas y sociales, que han hecho caer muchos mitos en torno al comportamiento sexual, y han reconocido y estudiado las conductas sexuales minoritarias presentes en todas las culturas y tiempos.

Delante de estos cuatro acontecimientos, las iglesias cristianas no han respondido unitariamente. Las autoridades de la iglesia católica y de la mayor parte de las iglesias evangélicas han manifestado en muchas ocasiones sus reservas frente a este tipo de cambios. Juzgan el surgimiento de estos fenómenos como signo del fortalecimiento de un relativismo moral o, todavía peor, como señal segura de la degradación moral a la que ha llegado este mundo.

Muchas de las discusiones religiosas sobre sexualidad se basan en problemas con los textos sagrados. Hace algunos años, el 8 de marzo de 2012, circuló en la red, en youtube para ser más exacto, el vídeo de un joven norteamericano, Matthew Vines, que después de terminar la preparatoria y antes de entrar a la universidad, se dedicó dos años a estudiar textos bíblicos. La razón es sencilla: Matthew Vines es gay y miembro de una iglesia cristiana evangélica en los Estados Unidos. Acostumbrado desde pequeño a ir a la iglesia, entró en crisis cuando descubrió su orientación sexual. Al comentar el asunto con los pastores, éstos le dijeron que los textos de la Biblia señalaban claramente que la homosexualidad estaba en contra del Plan de Dios y que no podría ser, al mismo tiempo, homosexual y cristiano. Matthew, un sincero creyente, decidió investigar. Durante dos años conversó con los principales especialistas de la Biblia en los Estados Unidos. Al terminar su investigación pidió a la iglesia a la que pertenecía, que le permitieran presentar los resultados de su investigación. Esa presentación es la que puede verse en Youtube. El discurso de Matthew, que ahora puede conseguirse escrito y traducido al castellano, es una muestra breve (un discurso de poco más de una hora) de cómo los textos bíblicos, estudiados de cerca y con instrumentos científicos, no se refieren nunca a la problemática actual de gays y lesbianas. No es extraño que el discurso de Vines y su iniciativa de comenzar una campaña de reforma intraeclesial que él llama: “Terminemos con la homofobia dentro de las iglesiLaas”, haya suscitado una profunda polémica en los medios, que está lejos de apaciguarse.

La aportación de Matthew, sin embargo, es considerable. Además de darnos una explicación alternativa de los textos que, según algunos, condenan la homosexualidad, nos muestra que la homofobia en las iglesias no está basada sólo ni principalmente en los textos bíblicos. Junto a una enorme cantidad de textos que llaman a la inclusión, los textos que hacen referencia a las relaciones con el mismo sexo (aun cuando no se refieran a lo que hoy conocemos como homosexualidad, que es un término reciente, del finales del siglo XVIII), son muy pocos. Esto quiere decir que las iglesias basan su rechazo a la diversidad sexual no tanto en la Biblia, cuanto en un conjunto de ideas que no están presentes en el texto que los cristianos consideran revelado y que, en cambio, fueron entrando en las iglesias a lo largo de los siglos y perneando la cultura en que vivimos. A eso voy a referirme hoy.

 

  1. ENTRANDO EN MATERIA

Quiero comenzar, pues, esta intervención invocando un acontecimiento reciente. Se trata de una condena que emitió la sección 144 del Tribunal de la ciudad de Hamburgo, en Alemania. El Sr. V. Henning, director de una revista satírica, fue llevado a juicio por haber permitido la publicación de un texto y una caricatura que resultó ofensiva para un grupo de cristianos/as. No he podido conseguir la nota ni la caricatura, pero sí la sentencia que el Tribunal dictó. La fecha no es tan distante: 14 de junio de 1981. Probablemente algunos de los aquí presentes ya habían nacido.

Henning fue encontrado culpable. El Tribunal consideró que la nota humorística resultaba ofensiva para el credo de las personas denunciantes. En el cuerpo de la sentencia el Tribunal esgrimió la siguiente razón: “El credo de la iglesia cristiana confiesa que Dios se ha manifestado en la humanidad de la persona de Jesucristo. Afirma también que Jesucristo es el redentor y que su vida es inmune a todo pecado y placer”. Le fue impuesta a Henning la pena de 40 días de cárcel, conmutables a 80 marcos por día.

De esta manera, el Tribunal germano dejó establecido, por vía judicial, que Jesús no conoció el placer. Y aunque la palabra placer puede extenderse a un número indeterminado de situaciones (placer de oír una melodía, placer de comerse un helado, etc.), es claro que al referirse a que Jesús “es inmune al placer” el Tribunal se refería al placer sexual, considerado como el más bajo de todos los placeres. Esta sentencia es la manifestación de cómo, hasta nuestros días, ha quedado establecida una visión pesimista de la sexualidad entre los cristianos, que establece un nexo indisoluble entre goce sexual y pecado. Porque lo que confiesan los textos del Nuevo Testamento es que Jesús nunca cometió pecado. El editor Henning terminó pagando 3,200 marcos alemanes (80 X 40) y salió. Tuvo suerte. Hay muchas personas que, en el transcurso de la historia, murieron por cosas similares.

El Ordenamiento Jurídico Penal de Carlos V (1532), por ejemplo, declaraba pena de muerte contra la anticoncepción, porque significa la búsqueda del placer. Pero no hay que irse tan atrás en la historia: el Cardenal alemán Faulhaber, en tiempos de la II Guerra Mundial, se opuso al proyecto de Hitler de esterilizar a las personas afectadas de enfermedades hereditarias. Pero el Cardenal Faulhaber lo hizo, no por piedad hacia los enfermos, sino para evitar que ya esterilizados pudieran entregarse a los placeres carnales sin consecuencias. Por eso es que el Cardenal abogaba, para “mantener a esos parásitos alejados de la sociedad”, internarlos en campos de concentración.

Y es que concebir a Jesús como alguien que no conoció nunca el placer termina definiendo el placer sexual como algo malo. Una consecuencia de esto, por ejemplo, se da en la vida marital: tener hijos ha sido muchas veces considerado como una falta de continencia, una caída en el placer. Como las mujeres sólo sirven para tener hijos y dado que éstos provienen del acto sexual, la tendencia más antigua fue desconectar el matrimonio del placer. Otra influencia es la del celibato, porque se pide a los ministros estar por encima de las bajezas humanas. Se empezó a calificar de crimen que el ministro, una vez ordenado, mantuviera relaciones sexuales con su esposa, hasta que en el año 1139 el celibato fue obligatorio para todos los sacerdotes.

Ha habido en la historia muchos promotores de la pecaminosidad del placer, como el Papa Siricio (380), que atacó y condenó a Joviniano, que sostenía que la vida matrimonial tenía el mismo valor que la vida célibe. La identificación de placer y pecado es una de las muchas piedras miliares que terminaron transformando el cristianismo en el imperio de una casta de célibes y que nos ha convertido a casi todos en seres impuros y dignos de condenación.

 

  1. UN INICIO COMÚN: LA AVERSIÓN AL PLACER

Hay, sin embargo, un dato en el que quiero detenerme. Normalmente pensamos que es justamente la religión la que ha hecho que la identificación entre placer y pecado nos hiciera tanto daño. Puede ser que la difusión de esta mentalidad le deba mucho a la tarea de los predicadores religiosos. Pero basta revisar la historia para darnos cuenta de que más allá de la religión y los textos sagrados, hay una mentalidad que el cristianismo fue asumiendo y que no forma parte de sus propias raíces. La idea de que fue el cristianismo el que inculcó su doctrina de miedo en un paganismo que era de por sí amante del placer, es falsa. La consideración del placer como ligado al pecado o al mal es de muy otro origen. Lo que el cristianismo hizo fue recibir esa filosofía, potenciarla y universalizarla.

Presentaré ahora algunos ejemplos de las raíces no cristianas del pesimismo sexual. Las raíces del desprecio al placer y al ejercicio de la sexualidad no comenzaron, asombrémonos, a partir de consideraciones religiosas, sino médicas. Pitágoras, por ejemplo, ya en el siglo IV a.C., sostenía que las relaciones sexuales eran nocivas para la salud y recomendaba mantener relaciones sexuales en invierno, nunca en verano y moderadamente en primavera y otoño. Y esto porque, a decir suyo: “el momento propicio para el amor es cuando uno quiere perder fuerzas”[i].

Así es, el acto sexual era considerado peligroso, difícil de controlar, perjudicial para la salud, aunque esto, señalaba Hipócrates (siglo IV a.C.) no perjudicaba a las mujeres, ya que ellas no perdían energía en el acto sexual como hacían los varones debido a la pérdida del semen. El mismo Hipócrates nos habla de un joven que perdió la vida después de 24 días de dolor. El diagnóstico fue que se había entregado de manera excesiva al placer sexual, porque el hombre conserva el máximo de su energía cuando retiene el semen[ii]. La actividad sexual era considerada un peligroso derroche de energía, de suerte que Sorano de Éfeso (siglo II a.C.), médico del emperador Adriano, consideraba la abstinencia como factor de buena salud y justificaba la actividad sólo con la procreación. El mismo Platón (siglo IV a.C.) considera en su libro Las Leyes, que Ico de Tarento llegó a ser campeón olímpico porque una vez que se entregaba a su entrenamiento “no tocaba ni a una mujer ni a un joven”. La actividad sexual podía conducir a la extenuación dorsal y a la muerte. Fueron estas concepciones las que evolucionaron a una negatividad creciente y encontraron tierra fértil en el cristianismo de los primeros siglos.

Con el advenimiento del estoicismo (300 a.C. a 250 d.C.) comienza a condenarse cualquier relación sexual fuera del matrimonio. Hasta hoy usamos la palabra estoico en ese sentido. Los estoicos abandonaron la importancia del placer en otras filosofías, y enmarcaron la actividad sexual dentro del matrimonio, como concesión a quienes no pudieran abrazar el estado perfecto, que era la continencia. Esta idea se hace universal y comienza a verse con mucha desconfianza el matrimonio, al grado que Séneca (55 d.C.) llego a decir que “el amor por la mujer de otro es vergonzoso, pero también lo es amar sin medida a la propia mujer”. Así se fue conformando una mentalidad que tuvo dos consecuencias: por una parte, el rechazo al placer tuvo la virtud de enmarcar y ordenar las relaciones sexuales dentro del matrimonio, una institución que sigue vigente hasta nuestros días. Pero el rechazo al placer tuvo también una consecuencia negativa: se exalta la vida célibe y se presenta al matrimonio como una concesión para quien no pueda abstenerse. Así fue como se valoró al matrimonio por encima de todo otro tipo de relación sexual, pero, al mismo tiempo, se le minusvaloró en relación con la abstinencia y la vida célibe.

No pensemos, sin embargo, que el estoicismo fue por eso una doctrina retrógrada. Otros aspectos del pensamiento estoico son la ayuda mutua entre los esposos, la igualdad de derechos entre varón y mujer y el derecho de ésta última a la cultura (lo que los cristianos no aprendimos). De cualquier manera, el acto conyugal quedó delimitado al ámbito del placer carnal, y no del amor.

De aquí a considerar la virginidad como un estado superior de vida solo hay un paso. Lo dio Plinio el Viejo (siglo I), que presentó como modelo humano al elefante, que se aparea solamente cada dos años: “Por pudor se acoplan los elefantes en lo oculto, lo hacen solamente cada dos años y por no más de cinco días. El sexto día se lavan en el río y sólo después de lavarse vuelven a la manada”[iii]. Muchos teólogos (Ricardo de san Víctor 1173; Guillermo de Peralto 1270; San Francisco de Sales 1622) usarían la imagen del elefante. Quizá la descripción más ilustrativa sea la de Francisco de Sales, quien afirma: “(El elefante) es un animal tosco, y sin embargo es el más digno de los que viven sobre la tierra y el más sensato… No cambia nunca de hembra, ama tiernamente a la que ha elegido y se aparea con ella una vez cada tres años, durante el espacio de cinco días únicamente y ocultándose de tal modo que no se le ve mientras transcurre ese tiempo. Al sexto día se deja ver y se dirige inmediatamente al río en el que lava todo su cuerpo y no se reincorpora a la manada sin haberse purificado antes ¿No es este un comportamiento bueno y justo?”[iv]. Así llegó a Anna Katharina Emmerick (+ 1824) que pone a Jesús hablando del elefante, impresionando a los esposos de las bodas de Caná.

Finalmente, al inicio de la era cristiana, llegó a occidente un nuevo movimiento: la Gnosis, que influye en los pensadores griegos que comienzan a hacer fisuras entre materia y espíritu en el ser humano y que influye incluso en el judaísmo, en la secta de Qumrán, y en el filósofo Filón de Alejandría: “hay hombre lujuriosos que mantienen relaciones extremadamente libidinales, no con mujeres extrañas, sino con sus propias esposas”[v]. De esta matriz arranca la condena de la contracepción y la condena de la homosexualidad. Filón sostiene que si un hombre se casa con una mujer cuya esterilidad ya consta por matrimonio anterior, labra una tierra pobre y pedregosa. Quien en el acoplamiento intenciona al mismo tiempo la destrucción del semen, es enemigo de la naturaleza. Y finalmente, extiende este razonamiento a las relaciones con el mismo sexo: “Como un labrador malo, el homosexual deja la tierra fértil en baldío y se fatiga día y noche con una tierra de la que no se puede esperar fruto alguno. Contra estos hombres hay que proceder sin piedad, ya que las leyes disponen matarlos sin miramientos, no dejarles con vida ni un solo día ni una sola hora, pues el hombre afeminado falsea el sello de la naturaleza, se deshonra a sí mismo, a su familia, al país y a todo el género humano, pues busca el placer contra la naturaleza, contribuye a la desertización y despoblamiento de las ciudades, ya que tira su semen”[vi]

(La exposición del resto de la conferencia puede consultarse en el texto inicialmente referido)

 

[i] Diógenes Laercio, Las vidas de los filósofos, VIII)

[ii] Epidemias III,18

[iii] Historia Natural 8,5

[iv] Philotea 3,39

[v] Sobre leyes individuales 3,2,9

[vi] Ibid 3,37-42. Cfr. para los datos enunciados, RANKE-HEINEMANN Uta, Eunucos por el reino de los cielos. Iglesia católica y sexualidad (Trotta, 2005)

Iglesia y Sociedad

Tortura en Yucatán: imparable

26 May , 2018  

El fenómeno se ha agudizado con los años. No solamente no ha encontrado vías de solución, sino que la impunidad del Estado frente a las muertes en centros de detención amenaza con convertirse, junto con los feminicidios perpetrados por personas del mismo círculo familiar, en la característica de este estado de la república “donde no pasa nada” y que suele lucir como prenda de orgullo ser el estado más seguro… pero no para todos.

El equipo Indignación ha denunciado, en diversas ocasiones, hechos de tortura o que obligan a sospechar su existencia (como las muertes y “suicidios” en cárceles públicas) que deberían avergonzar a las autoridades. Por el contrario, el último informe de gobierno no pronunció ni una sola vez la palabra tortura, a pesar de las evidencias que están al alcance de todos.

Por eso, los recientes acontecimientos de Teabo vuelven a sonar como timbre de alarma. Les comparto desde este espacio la más reciente declaración de Indignación sobre el hecho.

La población denuncia varios casos de tortura cometidos por la policía municipal durante la actual administración de Fabián Puc Naal

Ahora fue en Teabo. José Nery murió en la cárcel municipal y a las condiciones que obligan a sospechar tortura se suma el testimonio de quienes escucharon que lo golpearan, lo cual relataron al equipo Indignación.

La noche de ayer (25 de mayo), en el contexto de una manifestación que exigía Justicia en el palacio municipal de Teabo al final de la cual, lamentablemente, un reducido número de personas golpeó a dos policías municipales y dañó vidrios y mobiliario del edificio, a pesar de la insistencia de la familia y de la mayoría de mantener la manifestación pacífica, la Policía Estatal realizó detenciones indiscriminadas, incluyendo a menores de edad, con características de “razzia”, lo cual es ilegal y mostró de nuevo la incapacidad de la policía de actuar debidamente en estos casos.

A la actuación deficiente se suma la tardanza de la Policía Estatal en dar información sobre los detenidos, su ocultamiento a pesar de que eran menores de edad, a difundir información confusa sobre su paradero, el traslado de familiares a Ticul donde estuvieron durante horas sin información sobre sus detenidos. Es hasta esta mañana (26 de mayo) que la Comisión de Derechos Humanos, ante la cual iniciamos la queja desde anoche, ha confirmado que se encuentran seis detenidos en Ticul. Los menores fueron entregados anoche a sus familiares después de insistentes solicitudes y nos encontramos verificando que, efectivamente, no haya alguno que no esté con su familia.

El sábado 19 de mayo fue detenido José Nery por policías municipales de Teabo y fue recluido en la cárcel municipal. Al poco tiempo de la detención los policías municipales, de acuerdo con testimonios de los familiares, fueron a avisar a la esposa que su marido se había suicidado en circunstancias que parecen poco creíbles.

En Temax, también en mayo pero de 2016, un hombre que fue golpeado por la policía después de ser detenido. Murió y la autopsia determinó “parasitosis”.

En Tekax, también en 2016, un policía filmó un acto de tortura contra un detenido, lo difundió y fue a su vez torturado. El Congreso del Estado, en esa ocasión, se negó a citar a alcalde.

En Teabo, mientras la gente protestaba ayer por lo que consideraron homicidio de José Nery, el equipo Indignación recabó al menos tres testimonios de casos de tortura cometidos en los meses recientes por la policía municipal de Teabo y otro ocurrido ocho días después de que inició su gestión el alcalde Fabián.

Esto implica una grave responsabilidad para el Presidente Municipal, Daniel Fabián Puc Naal, que lo haría acreedor no sólo a la inhabilitación política, sino a sanciones penales, tal como establece el Código Penal de Yucatán en materia de tortura, pues establece que cualquier servidor público que sepa de este crimen está obligado a denunciarlo de inmediato.

La continuación de casos de tortura a manos de los distintos cuerpos policíacos que operan en Yucatán es también responsabilidad del gobierno de Rolando Zapata Bello, que ha omitido investigar debidamente y sancionar estos crímenes y, antes bien, ha preferido encubrirlos mediante las omisiones de la fiscalía.

En el caso de Temax, la Codhey estableció únicamente violaciones al derecho a la salud, convalidando y encubriendo tanto a la fiscalía como al alcalde y a los responsables.

Que una persona fallezca en un centro de detención obliga a sospechar e investigar tortura, tal como se deriva del Informe sobre la visita a México del Subcomité para la Prevención de la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, de la ONU, publicado con motivo de su visita a México en el año 2008.

Los Principios relativos a la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, adoptados por la Asamblea General en su resolución 55/89 Anexo, de 4 de diciembre de 2000, establecen que

  1. Los Estados velarán por que se investiguen con prontitud y efectividad las quejas o denuncias de torturas o malos tratos. Incluso cuando no exista denuncia expresa, deberá iniciarse una investigación si existen otros indicios de que puede haberse cometido un acto de tortura o malos tratos. Los investigadores, que serán independientes de los presuntos autores y del organismo al que éstos pertenezcan, serán competentes e imparciales. Tendrán autoridad para encomendar investigaciones a expertos imparciales, médicos o de otro tipo, y podrán acceder a sus resultados. Los métodos utilizados para llevar a cabo estas investigaciones tendrán el máximo nivel profesional y sus conclusiones se harán públicas.

Indignación ha documentado que la tortura en Yucatán es un crimen que distintos cuerpos policíacos cometen sistemáticamente y que, lamentablemente, es también sistemáticamente encubierto por las autoridades que tienen obligación de investigar.

Al emblemático caso de Roberth Tzab, también fallecido en Tekax hace 8 años en condiciones que obligaban a suponer e investigar tortura pero que ha requerido tres amparos y diversos recursos para evitar que la fiscalía cierre la investigación, se suman varios casos más, como el de José Adrián, menor detenido ilegalmente y torturado por policías de Chemax.

Casos de fallecimiento en cárceles no se investigan de acuerdo a un protocolo que implique descartar tortura. El insistente y contumaz encubrimiento constituye un crimen y es precisamente eso lo que ha evitado la erradicación de la tortura en el estado.

Exigimos a las autoridades una investigación inmediata, basada en los más altos estándares y en los protocolos internacionales en materia de tortura que lleve a esclarecer los hechos con efectividad, así como a identificar a todas las personas que tengan alguna responsabilidad en el fallecimiento de José Nery y en los hechos de tortura cometidos en Teabo en los últimos años, y sancionarlas de acuerdo a la gravedad de sus responsabilidades. Exigimos reparación y garantías de no repetición.

Quienes integramos el equipo Indignación, que junto con la familia de José Nery lamentamos la agresión contra dos policías municipales abandonados por el Alcalde y demás funcionarios del Ayuntamiento que desaparecieron ayer, así como los daños al Palacio Municipal y al mobiliario, nos vemos obligadas a señalar la actuación de la Policía Estatal, a subrayar a la Fiscalía que no es posible acusar a personas sin pruebas y que las detenciones cometidas indiscriminadamente con características de razzia son ilegales y constituyen también una responsabilidad para quienes las cometen y para quienes las toleran.

Iglesia y Sociedad

La sabiduría de don Bernardo

28 Abr , 2018  

Lleva cerca de 25 años trabajando en la Escuela U Yits Ka’an. A sus más de 60 años de edad, Bernardo Xiu Uc, oriundo de Mama, es un depósito de sabiduría viviente no sólo en lo que toca al manejo agroecológico del suelo y los cultivos, sino también por su identidad maya y la transmisión de la ancestral cosmovisión del pueblo originario que habita en estas tierras.

“Son un montón de cosas las que nos ha quitado la modernización”, me dice mientras desayunamos, como preludio a una jornada en la que deberá quedar todo listo para la Fiesta de Intercambio de Saberes y Semillas que, año con año, se realiza en la Escuela U Yits Ka’an de Maní y cuya edición 2018 será el sábado 28 de abril.

La lógica de don Bernardo es implacable: Don Felipe, me dice, es un antiguo milpero. Tiene sus cultivos programados en la milpa de manera que, a partir de junio y hasta diciembre, tiene producción diversificada que le permite a su familia alimentarse sanamente. El resto del año lo emplea para cultivar en su parcela hortaliza y con ello cubre su producción de alimento familiar para todo el año. Para que don Felipe pueda hacer eso, continúa, tiene que haber aprendido de sus mayores cuáles cultivos corresponden a cada época del año, como combinarlos con otros elementos en el campo, cómo seleccionar y conservar las semillas… Un arsenal de conocimientos y experiencias que solamente le ha dado la práctica de muchos años. Todo eso, reafirma, nos lo ha quitado la modernización.

Cuando escucho a don Bernardo puedo entender con más claridad lo que él entiende por modernización. Se refiere, entre otras cosas, a este nuevo modelo de producción cuya motivación fundamental no es la alimentación de las personas y los pueblos, sino el lucro y la acumulación de riqueza. Este modelo implica la supresión de la diversidad de cultivos para promover los monocultivos, en grandes extensiones de tierra, sustituyendo la falta de equilibrio ecosistémico, con la utilización de venenos agroquímicos que terminan por contaminar la tierra y hacerla estéril en poco tiempo, además de proporcionarnos un tipo de alimentos que agreden nuestro cuerpo y lo enferman.

Mientras don Bernardo continúa hablando, mi mente vuela hacia las propuestas que U Yits Ka’an ha debido rechazar, para no encadenarse al modelo depredador actual: amigos que nos han instado a modernizarnos, a pensar en el comercio exterior, a garantizar con el monocultivo la capacidad de surtir a grandes compañías de supermercados. Ante nuestra negativa, uno de esos amigos me comentó: ustedes siguen apostando por el pasado. Les hace falta mirar hacia el futuro.

Imposible, pienso yo, no mirar hacia el futuro. La cuarta parte de la producción cinematográfica y/o televisiva hace referencia al futuro. Lo mismo ocurría cuando yo era niño. La radical diferencia es que, en mi infancia, la mirada al futuro era una mirada alentadora: ver las caricaturas de Los Supersónicos o mirar en la televisión el programa Perdidos en el Espacio, era dirigir la mirada con confianza hacia un tiempo en el que todo sería más fácil y se viviría mejor. La visión del futuro de hoy, en cambio, es aterrorizante: devastación y esfuerzos denodados por sobrevivir es lo que marca, en el pensamiento actual, la visión de futuro.

No se trata de una visión apocalíptica, simplemente. Es la constatación del rumbo que va tomando la producción de alimentos en todo el mundo. El afán de lucro ha terminado por pasar por encima, como chivo en cristalería, del bienestar de personas y pueblos y del equilibrio del ecosistema. No es extraño, pues, que la noción de “desarrollo” vaya siendo paulatinamente abandonada en los estudios académicos. Cada vez más científicos descubren con claridad que una noción que implica un crecimiento continuo es ecológicamente insostenible. La actual crisis climática es solamente un signo del desequilibrio que se ha establecido entre la especie humana y su medio ambiente.

Lo que yo le digo a los campesinos maya hablantes, me dice don Bernardo, es que tenemos que recuperar la amistad que teníamos con la madre tierra. Los agroquímicos (4.55 toneladas de plaguicidas [fungicidas, insecticidas y herbicidas] por cada 100 hectáreas cada año, a decir de un estudio de Greenpeace) son una agresión a la tierra y a nosotros mismos. Tenemos que conversar con los campesinos cómo le haremos para recuperar los microorganismos que antes fortalecían a la tierra, continúa diciéndome don Bernardo. No sé si te has fijado, me dice, pero los periódicos cuentan que las grandes compañías de alimentos prefieren botar al mar sus excedentes que regalarlos para que personas y pueblos puedan usarlos. Y viene Monsanto a decirnos que su interés es la alimentación de los pueblos… ¡que vaya a otro lado con ese cuento!

Termina el desayuno. Más que por los huevos de patio que hemos comido, combinados con hortaliza producida en nuestro propio suelo, me levanto alimentado de la sabiduría de don Bernardo. Cuando converso con él me convenzo de que es el de-crecimiento la vía de la supervivencia posible. La apuesta de U Yits Ka’an por la soberanía alimentaria, que más que un concepto significa que las familias mayas puedan cultivar sus propios alimentos y no dependan para conseguirlos de las grandes compañías, rebosa sensatez.

Cuando leo que el Papa Francisco dice en su encíclica Laudato Si’: “El cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato, porque cuando sólo se busca un rédito económico rápido y fácil, a nadie le interesa realmente su preservación. Pero el costo de los daños que se ocasionan por el descuido egoísta es muchísimo más alto que el beneficio económico que se pueda obtener. En el caso de la pérdida o el daño grave de algunas especies, estamos hablando de valores que exceden todo cálculo. Por eso, podemos ser testigos mudos de gravísimas inequidades cuando se pretende obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental”, pienso que seguramente Dios lo habrá premiado en algún momento de su vida, como a mí, con la amistad de algún campesino como Bernardo Xiu.

Iglesia y Sociedad

Pregón pascual 2018

3 Abr , 2018  

Les comparto algunos textos para pensar la resurrección…

 ¡Alégrense por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo!

El ser humano, por esencia, es un ser en camino hacia sí mismo: un ser que trata de realizarse a todos los niveles, en el cuerpo, en el alma, en el espíritu, en la vida biológica, espiritual y en su cultura. Pero, en este anhelo, se ve continuamente obstaculizado por la frustración, por el sufrimiento, por el desamor y por la falta de unión consigo mismo y con los demás. El principio-esperanza que anida en él le hace constantemente elaborar utopías como la «República» de Platón, la «Ciudad del Sol» de Campanella, la «Ciudad de la Eterna Paz» de Kant, el «Paraíso del Proletariado» de Marx, el «Estado Absoluto» de Hegel, la situación de amorización absoluta de Teilhard de Chardin, o incluso, si se quiere, ese lugar donde no hay lágrimas, ni hambre, ni sed con que sueñan nuestros indios Tupiguaranís y Apapocuva-guaranís, el mundo de la tierra sin males, el universo del Buen Vivir.

Todos, como San Pablo, suspiramos: «¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?» (Rom 7,24). Y todos, con el autor del Apocalipsis, suspiramos por esa situación en la que «no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado» (Apoc 21,4). La Resurrección de Jesús pretende ser la realización en nuestro mundo de esta utopía. Porque la resurrección significa la escatologización de la realidad humana, la introducción del ser humano, cuerpo-alma, en el Reino de Dios, la total realización de las posibilidades que Dios puso dentro de la existencia humana. De este modo fueron aniquilados todos los elementos alienantes que atenazaban la vida, tales como la muerte, el dolor, el odio y el pecado. Para el cristiano, a partir de la Resurrección de Jesús, ya no hay utopía (en griego: que no existe en ningún lugar), sino únicamente topía (que existe en algún lugar). La esperanza humana se realizó en Jesús resucitado y ya se está realizando en cada persona humana. A la pregunta “¿Qué va a ser del ser humano?”, la fe cristiana responde con desbordante alegría: La resurrección como transfiguración total de la realidad humana espiritual-corporal.

Leonardo Boff

¡Que las trompetas anuncien la salvación!

Creer en el Resucitado es resistirnos a aceptar que nuestra vida es solo un pequeño paréntesis entre dos inmensos vacíos. Apoyándonos en Jesús resucitado por Dios intuimos, deseamos y creemos que Dios está conduciendo hacia su verdadera plenitud el anhelo de vida, de justicia y de paz que se encierra en el corazón de la humanidad y en la creación entera.

Creer en el Resucitado es rebelarnos con todas nuestras fuerzas a que esa inmensa mayoría de hombres, mujeres y niños que solo han conocido en esta vida miseria, humillación y sufrimiento queden olvidados para siempre. Creer en el Resucitado es confiar en una vida donde ya no habrá pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar. Por fin podremos ver a los que vienen en pateras llegar a su verdadera patria.

Creer en el Resucitado es acercarnos con esperanza a tantas personas sin salud, enfermos crónicos, discapacitados físicos y psíquicos, personas hundidas en la depresión, cansadas de vivir y de luchar. Un día conocerán lo que es vivir con paz y salud total. Escucharán las palabras del Padre: «Entra para siempre en el gozo de tu Señor».

Creer en el Resucitado es no resignarnos a que Dios sea para siempre un «Dios oculto» del que no podamos conocer su mirada, su ternura y sus abrazos. Lo encontraremos encarnado para siempre gloriosamente en Jesús.

Creer en el Resucitado es confiar en que nuestros esfuerzos por un mundo más humano y dichoso no se perderán en el vacío. Un día feliz, los últimos serán los primeros y las prostitutas nos precederán en el reino. Creer en el Resucitado es saber que todo lo que aquí ha quedado a medias, lo que no ha podido ser, lo que hemos estropeado con nuestra torpeza o nuestro pecado, todo alcanzará en Dios su plenitud. Nada se perderá de lo que hemos vivido con amor o a lo que hemos renunciado por amor.

Creer en el Resucitado es esperar que las horas alegres y las experiencias amargas, las «huellas» que hemos dejado en las personas y en las cosas, lo que hemos construido o hemos disfrutado generosamente, quedará transfigurado. Ya no conoceremos la amistad que termina, la fiesta que se acaba ni la despedida que entristece. Dios será todo en todos. Creer en el Resucitado es creer que un día escucharemos estas increíbles palabras que el libro del Apocalipsis pone en boca de Dios: «Yo soy el origen y el final de todo. Al que tenga sed yo le daré gratis del manantial del agua de la vida. Ya no habrá muerte ni habrá llanto, no habrá gritos ni fatigas, porque todo eso habrá pasado».

José Antonio Pagola

¡El Señor resucitó, Aleluya!

La cruz no puede separarse de la resurrección. La cruz muestra el final de la lógica, es locura y escándalo: el mal es más fuerte que Dios, no hay esperanza. Jesús resucitado es la lógica de Dios: la fuerza del Espíritu es mayor que el mal, aunque puede parecer sometida y vencida. Por eso, la cruz es una evidencia de los sentidos, como el mal. Pero la resurrección, la fuerza del Espíritu, es objeto de fe. Vemos al crucificado y creemos en Él, aunque no veamos más que un crucificado.

De la misma manera, vemos el mal en nuestra vida, en la enfermedad, en el odio, en el hambre, en la envidia, en tantas cosas. Y seguimos creyendo en el ser humano hijo de Dios, capaz del Espíritu. A veces incluso “vemos” el espíritu, cuando vemos seres humanos viviendo más allá de la envidia y el consumo y la emulación salvaje y la comodidad y la explotación… vemos esa falta de lógica, los vemos vivir de manera que mucho pensarán que están locos, y reconocemos al espíritu. Pero hace falta que nuestros ojos estén previamente abiertos: los ojos de tierra no ven ahí más que locura, necedad.

Por eso todos los que son honrados, veraces, austeros, cooperadores, los que perdonan, los que no piensan mal, los que trabajan por la justicia, los que no viven para disfrutar, los que trabajan por la paz… están locos. Y son crucificados; desde luego por los ricos, los poderosos, los que saben vivir, los que triunfan; pero también por los sacerdotes, por los doctores, por la gente religiosa. Pero ellos son los que viven como resucitados, como vivía Jesús aun antes de morir, llenos del Espíritu, del mismo Espíritu de Jesús. Así, la vieja teología que “entiende” la cruz como sacrificio ofrecido por Cristo a Dios (a Dios Amo y Juez) “para que perdone” los pecados, pagando con su sangre el precio de nuestras ofensas, se queda ridícula y coja, ante todo porque es comprensible y sobre todo porque separa la cruz de la resurrección. Y paga un terrible precio: Dios es solamente justo y cobra precio (¡y qué precio!) por perdonar. Pero no es así, todo es mucho mejor: Dios es el Creador, el que sigue creando, el que sigue dando vida. Pecado es muerte, apartarse de la luz, un juicio equivocado, dejarse poseer por la oscuridad, ceder a la apariencia pasajera. Jesús es luz de Dios, espíritu en el mundo. Su vida, como toda vida humana, es lucha entre la luz y las tinieblas. Las tinieblas parecen poderosas, pero la fuerza del Espíritu es mayor. Jesús es grano sembrado, no monumento aparatoso. Jesús es vida vegetal contra la que no pueden invierno ni sequía, no lógica aparente creada por pequeños cerebros presuntuosos.

José Enrique Galarreta

¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

Las palabras desalentadas de los de Emáus “Nosotros esperábamos… pero…” reflejan una situación de pérdida de esperanza que quizá es también la nuestra en un tiempo en el que hablamos de ausencia de Dios, de exceso de dolor, de tumbas vacías de esperanza. También nosotros podemos sentirnos como si siguiéramos aún en el anochecer del viernes, volviendo con ánimo abatido de enterrar en el sepulcro proyectos, ilusiones y promesas. También nosotros podemos reaccionar: “llorando y hacer duelo” (Mc 16,10) “cerrando las puertas por miedo…” (Jn 20,19), La piedra es demasiado grande para nuestras fuerzas, el orden internacional demasiado injusto, la violencia demasiado arraigada, la presencia creyente irrelevante, la Iglesia demasiado temerosa… Por eso la tentación puede ser “prolongar el sábado”, refugiarnos en una espiritualidad evadida, permanecer en una parálisis inerte. O tomar caminos de vuelta a Emaús que alejan de los sepulcros y de los crucificados y tratan de escapar no sólo de su dolor sino también de su memoria.

Pero hay en la mañana del “primer día de la semana” un camino alternativo: el de quienes, entonces y ahora, echan a andar “todavía a oscuras” y se acercan a los lugares de muerte para intentar arrebatarle a la muerte algo de su victoria. Como intentaban borrar algo de su rastro aquellas mujeres a fuerza de perfumes. Saben que no pueden mover la piedra pero eso no les detiene. Son conscientes de la fragilidad y la desproporción de lo que llevan entre las manos, pero esa lucidez no apaga el incendio de su compasión ni hace su amor menos obstinado.

Quizá no viven todo eso desde la plenitud de la fe, ni le ponen el nombre de esperanza a sus pasos vacilantes en la noche. Pero hacen ese camino abiertos al asombro, apoyados en el recuerdo de palabras que prometen vida, dispuestos a dejarse sorprender por una presencia oscuramente presentida. Los evangelios de Pascua “están de su parte”. Se lo dicen, nos lo dicen a todos, esas mujeres que irrumpen de nuevo en nuestros cenáculos anunciando: “¡Hemos visto al Señor!”. De ellas recibimos la buena noticia: el Viviente sale siempre al encuentro de los que le buscan, los inunda con su alegría, los envía a consolar a su pueblo, los invita a una nueva relación de hermanos y de hijos.

Él va siempre delante de nosotros, palabra de mujeres.

Dolores Aleixandre

Iglesia y Sociedad

¡NO AL FRACKING!

23 Mar , 2018  

El pasado 21 de marzo, siete presbíteros y un diácono permanente, todos ellos del presbiterio de la arquidiócesis de Monterrey, hicieron pública su opinión respecto a la apertura de las licitaciones por parte del gobierno mexicano, para que empresas puedan extraer gas y petróleo mediante la técnica conocida como “fracking”.

El planeta vive una situación de emergencia. Sólo no se da cuenta quien no quiere hacerlo (Trump, por ejemplo). No tenemos otro planeta de repuesto y no parece que haya, en los que gobiernan bajo este imperio del dinero, disposición para revertir los efectos de la huella ecológica que los seres humanos estamos dejando en el planeta. Como chivos en cristalería, destrozamos todo a nuestro paso. En su carta Laudato Si’, sobre el cuidado de la Casa Común, el Papa Francisco hace un certero diagnóstico y ofrece algunas vías de salida. Su palabra parece haber caído en el vacío (incluso en las fronteras de la misma iglesia católica).

Quizá uno de los elementos más despiadados de destrucción ecológica sea el Fracking. Por eso me da gusto que un grupo del presbiterio de Monterrey, región que ha experimentado en carne propia lo que significa el actual modelo de ‘desarrollo’ depredador, se haya unido para manifestarse en contra del Fracking. A esta alegría se suma el hecho de que varios de ellos sean mis amigos personales. Por eso, y porque quisiera de esta manera unir mi firma a las suyas, comparto con ustedes en esta columna su comunicado público.

 

EN NUEVO LEÓN Y EN MÉXICO DECIMOS: NO AL FRACKING, NO A LA EXPLOTACIÓN VIOLENTA DE RECURSOS NATURALES

Monterrey, N.L., 21 de Marzo de 2018

Frente al anuncio de la apertura por parte de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) de las licitaciones para la exploración y extracción no convencional de gas y petróleo, técnicamente conocida como “fracking” o fractura hidráulica, los abajo firmantes, presbíteros de la Iglesia Católica de Monterrey, exigimos el alto de la entrega de territorios para este propósito.

El fracking representa la última y más violenta forma de explotación de recursos naturales. Veamos por qué…

Este método explota petróleo y gas natural atrapados en los poros de formaciones rocosas poco permeables denominadas lutitas situadas en el subsuelo. Suelen encontrase a profundidades de entre mil y cinco mil metros. Debido a esto, la extracción de los hidrocarburos requiere la utilización de la fracturación hidráulica o fracking, consistente en la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar la formación que contiene gas o petróleo. Luego se realizan una serie de perforaciones horizontales en la lutita, que pueden extenderse por varios kilómetros en diversas direcciones. A través de estos pozos horizontales se fractura la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión que fuerza el flujo y salida de los hidrocarburos de los poros.

La fracturación de un solo pozo en toda su vida útil requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua. Si consideramos que en la zona de Burgos-Picachos, que abarca parte de Nuevo León y Tamaulipas, se tiene programada la explotación de 10 mil pozos, y multiplicamos tal cantidad por 25,000,000 de litros que se consumen por pozo, obtenemos un consumo en cuatro años de 250 mil millones de litros; 62,500 millones de litros por año, equivalentes a un consumo humano doméstico para la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM) de 2,300 litros por segundo, suficientes para cubrir una demanda adicional anual mayor a un millón de personas.

Dice el papa Francisco: “En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos.” (Encíclica Laudato si’ n. 30).

El impacto socioambiental del fracking es de efecto múltiple:

  1. Disminuye la disponibilidad del agua.
  2. Contamina las fuentes de agua por las sustancias utilizadas, las cuales son de gran toxicidad como el metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno. Además, el agua de desecho conocida como agua de retorno no sólo contiene los químicos y la arena que originalmente se introdujeron, sino también metales pesados, hidrocarburos e incluso materiales radioactivos, como el radón, que se encuentran en el subsuelo, causando una gran devastación a escala internacional.
  3. Impactos sobre la salud: Al menos 25% de las sustancias utilizadas en las distintas mezclas de perforación pueden causar cáncer y mutaciones, 37% afectar al sistema endocrino, 40% provocar alergias y 50% dañar el sistema nervioso.
  4. Desplazamiento de comunidades rurales de los lugares donde se establece esta técnica.
  5. Emisión de gases que contribuyen al calentamiento global.
  6. Sismos antropogénicos, los cuales ya se han producido en nuestro Estado, afectando algunas colonias de la ZMM, así como las estructuras hidráulicas de las presas del Cuchillo y la Boca.
  7. Explotación incompatible con otras actividades económicas.

En Nuevo León, al desastre ecológico que significa la contaminación de la ZMM, la más contaminada del País, no se debe agregar esta injusticia socioambiental, por las licitaciones para la fractura hidráulica en 21 municipios, integrantes de la citada zona de Burgos- Picachos.

Consideramos que la explotación de hidrocarburos mediante esta técnica NO es una opción para producir energía de manera sostenible; sigamos el ejemplo de países como Francia, Bulgaria, Alemania, Reino Unido, República Sudafricana, República Checa, España, Suiza, Austria, Irlanda del Norte, Italia, República de Irlanda, así como algunos estados en Estados Unidos, en donde se ha prohibido definitivamente esa práctica.

Por todo lo anterior declaramos:

Detengamos el desastre socioambiental. No al uso del fracking ni en Nuevo León ni en México, porque su uso desvía recursos que deberían dirigirse a las energías renovables.

 

Presbíteros Firmantes: Luis Eduardo Villareal Ríos, Cosme Carlos Ríos, Elías López Bautista, Guillermo Flores García, José Manuel Guerrero Loyola, Alejandro Beltrán Garza, Rodolfo Antonio García Martínez; y el Diác. Permanente Francisco Martínez Monsiváis (y este colado de la península maya: Raúl Lugo Rodríguez)

Iglesia y Sociedad

La relevancia de James George Frazer

13 Mar , 2018  

Les comparto en esta entrega las palabras pronunciadas en la Mesa Panel “Cinco obras clásicas de 1918: Contextos, Contenidos y Actualidad”, dirigida por los Dres. Esteban Krotz y Rodrigo Llanes, que tuvo lugar en el marco de la FILEY 2018 el pasado 10 de marzo de 2018. Se trata de un comentario breve a la persona y la obra de Sir James George Frazer.

Sobre el autor: Nacido en Escocia el 1 de enero de 1854 y muerto en Cambridge el 7 de mayo de 1941, Frazer ofreció una relevante contribución al estudio de los orígenes de las creencias sostenidas por las religiones. A partir del estudio comparativo, Frazer relacionó los distintos mitos y rituales de las variadas culturas antiguas con algunos de los mitos y rituales sobrevivientes en algunas culturas de su época y llegó a la conclusión, polémica para su época (y aún para la nuestra), de que la magia, la ciencia y la religión no parecen tener caminos tan distintos para llegar a sus conclusiones, como solemos imaginar.

Frazer cristalizó sus búsquedas enciclopedistas en el libro La Rama Dorada, doce volúmenes con estudios comparativos en religión. Desde un pequeño problema, como explicar la norma que regulaba la sucesión del sacerdocio de la diosa Diana en Aricia, Italia, la obra se multiplicó y ramificó, abarcando los mitos y dioses agrícolas, los mitos de la vegetación, las víctimas propiciatorias, la magia, los alucinógenos, los ritos de fertilidad y el temor a los muertos en el nacimiento de las religiones. Una obra digna de asombro, pero difícil de leer, como podrán imaginarse. La rama dorada intenta definir los elementos comunes de las creencias religiosas, que van desde los antiguos sistemas de creencias a las religiones relativamente modernas como el cristianismo.

Sobre la obra: De esta obra mayúscula se desprende el volumen que nos convoca: El Folklore del Antiguo Testamento. Estudios comparativos de religión. Fue escrito entre 1917 y 1918, pero vio su primera traducción al español hasta 1981. Como puede verse desde el índice de la obra, el propósito es acercarse a algunos de los relatos más significativos del pentateuco y realizar estudios comparativos con mitos y experiencias espirituales de otras latitudes.

La marca de Caín, un ejemplo: Bastará, para hacernos una idea de la vastedad de su tarea, fijarnos en uno de los capítulos: la marca de Caín. No hay duda de que es un relato que ha dejado profundas huellas en nuestra cultura occidental: lo encontramos como título de la una novela de Saramago, de un disco de Miguel Bosé o como tópico en la canción de Silvio titulada Judith, que afirma “No puedo dejar de decir que esta triste canción a tu lado oscurece…, pues es tarde quizás para mí y Caín me ha marcado sobre la frente…”.

Pues bien, a partir del relato bíblico, Frazer hace un viaje por muchas tradiciones religiosas alternas para explicar el sentido de la marca de Caín. Comienza acercándose al trato que se ofrece a los homicidas en diversas culturas, en el afán de encontrar similitudes con el relato bíblico. Se pregunta si la marca de Caín tiene sentido defensivo para el homicida. Repasa la tradición ática, que no permitía que el homicida expulsado tocara tierra a su regreso. Pasa después a considerar la tradición de Tobu, una isla de Nueva Guinea: “cuando el jefe Gaganumore mató a su hermano, no se le permitió volver a su poblado y tuvo que construirse uno para él solo”. Recorre así las costumbres de los Akikuyu, del África central británica, los moros marroquíes, la mitología griega, varias tribus del alto Senegal, los bagesu de África Oriental, los kavirondo nilóticos, también africanos, los boloki, del Alto Congo, los indios Omaha de América del Norte, los yabim de Nueva Guinea, los bantú, de la cuenca baja del Congo, las tribus masai, nandi y wagono, los indios Thompson de la Columbia británica, los esquimales tinneh, los indios Chinook de Oregon, los arunta de Australia central, las tribus de las islas Fidgi, y los herero, de la África suroccidental.

El estilo: A su vastedad de fuentes hay que añadir una característica no siempre presente en los estudios antropológicos: su arte narrativo. Frazer no es solamente de lectura agradable, sino que tiene la particularidad de engancharte en su misma búsqueda, de manera que cuando lo lees te sientes como compañero suyo de viaje. Además, hay que reconocer su fino sentido del humor, que tratándose de una materia religiosa y, por tanto, delicada, aligera la lectura. Les propondré un ejemplo: cuando trata el caso de la marca de Caín, al terminar el largo recorrido por todas las culturas revisadas en su concepción del homicidio y los rituales a él asociados, Frazer tiene una conclusión jocosa.

Nunca podremos saber cuál fue en concreto la señal con que Dios marcó al primer asesino para protegerlo; lo más que podemos hacer es aventurar alguna hipótesis al respecto. Si se nos permite juzgar a partir de prácticas similares comunes a muchos salvajes de nuestros días, puede que Dios hubiese adornado a Caín con pintura roja, negra o blanca, o quizás con una combinación armónica de esos tres colores. Por ejemplo, pudo haberle pintado todo el cuerpo de rojo, como los naturales de las islas Fidji; o de blanco, como los ngoni; o de negro, como los arunta; o la mitad del cuerpo roja y la otra mitad blanca, como los masai y los nandi. O si prefirió concentrar sus esfuerzos artísticos en la expresión del rostro de Caín, pudo haberle pintado un círculo rojo alrededor del ojo derecho y un circulo negro alrededor del izquierdo, como hacen los wagogo; o pudo embellecerle el rostro desde la nariz a la barbilla y desde la boca a las orejas, con un toque delicado de bermellón, como lo hacen los indios tinneh. O pudo cubrirle la cabeza con barro, a la manera de los pima, o todo el cuerpo con estiércol de vaca, igual que los kavirondo. O también pudo tatuarlo desde la nariz hasta las orejas, igual que los esquimales, o entre las cejas, como los thonga, para que le brotasen granos y darle así la apariencia de un búfalo encolerizado. Adornado de ese modo, el señor Smith —porque Caín y Smith significan lo mismo (herrero)— pudo haberse paseado por la desierta extensión de la tierra sin miedo a ser reconocido y molestado por el espíritu de su víctima.

Pero si ya la comparación de Caín y Smith provoca hilaridad, esperen el final del párrafo:

Esta explicación de la marca de Caín ofrece la ventaja de eliminar del relato bíblico un absurdo manifiesto. Porque, según la interpretación al uso, Dios puso la marca sobre Caín a fin de protegerlo frente al asalto de otros hombres, con lo cual parece como si Dios hubiese olvidado que no existía nadie que pudiese dar muerte al asesino, ya que entonces solo habitaban la tierra él y sus padres. De aquí que al suponer que el enemigo temido por el primer homicida era un espíritu y no un ser vivo, evitamos la irreverencia que supondría imputar a Dios un grave lapsus de memoria, difícilmente atribuible a un ser omnisciente. Por consiguiente comprobamos de nuevo que el método comparativo viene a ser un advocatus Dei eficaz.

Actualidad de la obra: Quiero terminar diciendo una palabra sobre la relevancia de James Frazer para los estudios bíblicos. Frazer fue quien enriqueció el nacimiento de las ciencias bíblicas con el aporte antropológico. Me explico. Durante muchos siglos la Biblia se leyó como un texto de verdades religiosas, sin que se sintiera la necesidad de cuestionar si los textos tenían pretensiones históricas, didácticas o simplemente eran guardianes de leyendas antiguas.

El avance de las ciencias, particularmente de las ciencias del lenguaje, fue complicando más la lectura de la Biblia. Uno de esos avances está representado por Wellhausen (1844-1918), a quien se debe la primera propuesta sencilla y unitaria de cuáles son las fuentes que están detrás del Pentateuco, así como su datación cronológica. Aunque no es el primero que la plantea, sí es quien la consagró. Un resumen de la hipótesis, que peca de simplista, sería que los seis primeros libros de la Biblia habrían sido compuestos a partir de cuatro documentos previos, denominados Yahvista, Elohista, Deuteronomista y Sacerdotal (Priesterkodex) y mencionados ordinariamente por las siglas J, E, D y P.

Este avance fue el inicio de un estudio serio, desde el punto de vista literario y de las fuentes, que inauguró, por así decirlo, la lectura crítica moderna de la Biblia. A este filón de estudios literarios vino a sumarse la aportación de Frazer desde la antropología cultural. Frazer tuvo la osadía, no sólo de asumir algunos de los avances literarios de la época (cita con profusión la hipótesis documentaria de Wellhausen), sino de atreverse a comparar los relatos bíblicos antiguos con las costumbres que se mantenían vigentes en muchas culturas en el tiempo en que Frazer escribía. Esto, aunque puede tener el riesgo del anacronismo, revela en Frazer una convicción que fue muy polémica, pero que va terminando por reconocerse: que es propio de la humanidad el establecimiento de relatos etiológicos y que en ellos se condensa la trasmisión de ideas y valores que una cultura (o una religión) tiene interés de transmitir a las siguientes generaciones.

Contra el fundamentalismo: El abandono de la lectura antigua de la Escritura, espiritual y didáctica, para –en confrontación estéril con los avances de la ciencia– insistir en sus aspectos literalistas, ha dado origen a una enfermedad que conocemos como fundamentalismo, que revela la incapacidad de distinguir en los libros bíblicos los diferentes géneros literarios y que se aferra a una lectura que desconecta el texto de su origen: el ambiente en el que fue escrito, las circunstancias histórica y culturales de origen, la evolución de las ideas y las intenciones de los redactores finales.

No pensemos que el fundamentalismo es solamente problema de alguna religión en particular, como podría pensarse del islam radical, sino que es una amenaza para todas las religiones, incluyendo las más modernas, que no dejan de tener su oscuro rincón de fundamentalismo contra el cual habrá que dar una batalla ilustrada y plena de argumentaciones convincentes. La Biblia no está condena a ser leída siempre desde una perspectiva irracional. Sólo por ese legado, vale la pena que la obra de Frazer, aun después de cien años, no caiga en el olvido.

Cita bibliográfica:

FRAZER, sir James George, El Folklore en el Antiguo Testamento, (Fondo de Cultura Económica, México, 1981). Trad. de Gerardo Novás. 648 pp.; 22 x 15 cm (Colec. ANTROPOLOGÍA)

Iglesia y Sociedad

A los 90 años, mi homenaje

16 Feb , 2018  

Durante largos años de crudo invierno mi fe pudo mantenerse incólume. No fue tarea fácil. En pie de testimonio, tres anclas de la jerarquía mantuvieron firme mi fidelidad a la iglesia de Jesucristo. Una de esas anclas, desde la selva chiapaneca, iluminó mi comprensión de la encarnación, misterio central de nuestra fe. Él me enseñó a descubrir la hondura del adagio de Tertuliano, “La carne es el corazón de la salvación”, y a transformarlo en algo más complejamente salvífico: “La carne –y la cultura– son el corazón de la salvación”. Y me convirtió a los pueblos originarios. Y me hizo indio. Nos ha dejado ya: Jtatik Samuel descansa ya en los brazos del Misterio mayor.

Mi otra ancla, camina todavía por los polvorientos desiertos de Coahuila y de México entero gritando a voz en cuello, en medio del ominoso silencio circundante, para encontrar a las personas desaparecidas, reclamar por la reconstrucción de la patria, dignificar a los diferentes, aspirar a una iglesia donde todos y todas quepamos. Dios lo guarde muchos años.

Pero quizás el ancla, la más hondamente clavada en las pocas certezas de mi fe personal, se halla en un pueblo pequeño del Mato Grosso, San Félix de Araguaia, en Brasil, y cumple hoy 90 años de vida y de rebelde fidelidad al evangelio. No es demasiado decir que sigo siendo católico gracias a él. En los momentos malos pienso en su esfuerzo incansable, en la entrega de su vida y su cordial cercanía con los campesinos amazónicos, en su pobreza sin subterfugios… y me lleno de nuevo los pulmones de esperanza.

Hay gente que arde sin apagarse. Dom Pedro Casaldáliga, el obispo poeta, es uno de ellos. Hoy quiero agradecerle que siga viviendo, que siga rezando, que siga escribiendo. Le agradezco que, a estas alturas de su vida, siga mirando la realidad compleja con ojos de evangelio, que siga tomando los toros por los cuernos, que siga teniendo una palabra libre, que siga siendo pobre. Cada año nos regala luces en la Agenda Latinoamericana, esa entrañable compañera de nuestros días. Y este año, sin miedo, a pesar del vocerío simplificador y de las veladas amenazas, ha decidido retarnos con el tema de la igualdad de género. ¡Ay, cómo hacen falta pastores de esta talla!

Hoy quiero recordarlo (y mandarle desde aquí, aunque nunca lo sepa, mi devota admiración y mi abrazo cariñoso) compartiendo con ustedes tres poemas suyos. El primero, desde la rabia; el segundo, una transparente confesión de parte; el tercero, un atisbo a su desafiante y enternecedora fe. Que los disfruten.

 

MALDITA SEA LA CRUZ

Maldita sea la cruz / que cargamos sin amor / como una fatal herencia.

Maldita sea la cruz / que echamos sobre los hombros / de los hermanos pequeños.

Maldita sea la cruz / que no quebramos a golpes / de libertad solidaria, / desnudos para la entrega, / rebeldes contra la muerte.

Maldita sea la cruz / que exhiben los opresores / en las paredes del banco, / detrás del trono impasible, / en el blasón de las armas, / sobre el escote de lujo, / ante los ojos del miedo.

Maldita sea la cruz / que el poder hinca en el Pueblo, / en nombre de Dios quizás. / Maldita sea la cruz / que la iglesia justifica / –quizás en nombre de Cristo– / cuando debiera abrasarla / en llamas de profecía.

¡Maldita sea la cruz / que no pueda ser La Cruz!

 

YO, PECADOR Y OBISPO, ME CONFIESO

Yo, pecador y obispo, me confieso / de haber llegado a Roma con un bordón agreste; / de sorprender al Viento entre las columnatas / y de ensayar la quena a las barbas del órgano; / de haber llegado a Asís, / cercado de amapolas.

Yo, pecador y obispo, me confieso / de soñar con la iglesia / vestida solamente de Evangelio y sandalias, / de creer en la Iglesia, / a pesar de la Iglesia, algunas veces; / de creer en el Reino, en todo caso / –caminando en Iglesia– .

Yo, pecador y obispo me confieso / de haber visto a Jesús de Nazaret / anunciando también la Buena Nueva / a los pobres de América Latina; / de decirle a María: “¡Comadre nuestra, salve!”; / de celebrar la sangre de los que han sido fieles; / de andar de romerías…

Yo, pecador y obispo, me confieso / de amar a Nicaragua, la niña de la honda.

Yo, pecador y obispo, me confieso / de abrir cada mañana la ventana del Tiempo; / de hablar como un hermano a otro hermano; / de no perder el sueño, ni el canto, ni la risa; / de cultivar la flor de la Esperanza / entre las llagas del Resucitado.

 

DIOS ES DIOS

Yo hago versos y creo en Dios. / Mis versos / andan llenos de Dios, como pulmones / llenos del aire vivo. / Carlos Drummond de Andrade / hace –hacía– versos, / mejores que los míos / y no creía en Dios. / (Dios no es simplemente la Belleza).

El Ché entregó su vida por el Pueblo / y no veía a Dios en la montaña. / Yo no sé si podría convivir con los Pobres / si no topara a Dios en sus harapos; / si no estuviera Dios, como una brasa, / quemando mi egoísmo lentamente. / (Dios no es simplemente la Justicia).

Muchos humanos izan sus banderas / y cantan a la Vida / dejando a Dios de un lado. / Yo sólo sé cantar dando Su Nombre. / (Dios no es simplemente la Alegría).

Quizá yo no sería capaz de estos caminos / si no estuviera Dios, como una aurora, / rompiéndome la niebla y el cansancio, / Y hay sabios que caminan imperturbablemente / contra el viso de Dios / haciendo Historia, / desvelando misterios y preguntas. / (Dios no es simplemente la Verdad).

Belleza sin ocaso, / Verdad sin argumentos, / Justicia sin retorno, / Amor inesperado, / ¡Dios es Dios simplemente!

Iglesia y Sociedad

Las elecciones y las compañías transnacionales

6 Feb , 2018  

Estamos a las puertas de un nuevo proceso electoral, en el que deberán elegirse los cargos de presidente de la república, gobernador, senadores, diputados locales y federales y alcaldes. Para Yucatán se trata de la renovación de prácticamente todas las cabezas de la función pública. Y, sin embargo, no deja uno de tener la impresión de que se juega bastante poco en las elecciones.

Me explico. El margen de decisiones del poder político está cada vez más acotado. El proceso de acumulación de los capitales no pasa ya por la identidad de los Estados nacionales, sino que se desarrolla a través de las llamadas compañías multinacionales, capitales sin país ni rostro, cuyo único fin es la maximización de ganancias.

La lógica de la operación de las multinacionales y de su impune actuación en los países es la siguiente: consiguen poder económico, político, cultural y jurídico. Erika González, investigadora del Observatorio de Multinacionales en América, de la organización Paz con Dignidad, lo explica de manera muy clara en un vídeo que el amable lector y lectora podrán encontrar en la liga que coloco al final de este artículo. Tomo alguna de sus ideas.

Poder económico: A nivel de ingresos, las 10 principales compañías multinacionales tienen el mismo ingreso que más de 130 países juntos, de los considerados de menor ingreso de PIB. Este simple hecho evidencia una asimetría radical de la relación entre las compañías y los países. Cuando una compañía decide entrar a un país e invertir en él su poder económico y, por tanto, de presión puede ser enorme.

Poder político: Su capacidad económica coloca a las transnacionales en posición de tener una enorme influencia en la conducción política de cualquier país. Y no hablo aquí solamente de los llamados países del Tercer Mundo o países subdesarrollados. Hay evidencias del poder con el que las transnacionales han operado para hacer aprobar en el parlamente europeo proyectos de ley diseñados y confeccionados por ellas mismas y que, tras una superficial revisión, quedan aprobadas como leyes. Un fenómeno que muestra con mayor claridad aún el poder político de las transnacionales es el de la puerta giratoria. Erika González lo explica así: “Veamos el sector energético… En la Unión Europea, ministros y presidentes han pasado a formar parte de los consejos de administración de las empresas generadoras de energía y ocurre lo mismo de vuelta: de las empresas llegan funcionarios para incrustarse en puestos políticos de influencia… esta puerta giratoria termina en la diplomacia económica: el gobierno establece sus relaciones internacionales en base a los intereses de las grandes corporaciones multinacionales… la diplomacia no es ya para blindar la defensa de los derechos humanos en el trato entre países, sino para blindar los intereses de las corporaciones”.

Poder cultural: Las multinacionales crean imaginarios en los que la población y los medios terminan por considerarlos agentes indispensables para el ‘desarrollo’: sin la actividad de las empresas transnacionales no existiría desarrollo y sin éste no hay progreso posible.

Poder jurídico: Las empresas transnacionales no pueden legislar, pero sus intereses quedan blindados a través de los tratados comerciales y/o acuerdos de inversión bilateral que crean una normativa internacional muy severa. Las empresas pueden emplazar a juicio a un Estado nacional, pero no viceversa. Son herramientas que solo sirven a las multinacionales, de manera que ningún Estado puede demandar a una empresa ante un Tribunal de Arbitraje Internacional. Lo mismo puede decirse de los planes de reformas estructurales, impuestos a los países por las multinacionales a través de los bancos a su servicio, como en Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Se trata de una auténtica “Lex Mercatoria”, que protege los intereses de las compañías por encima de los derechos de las poblaciones de los Estados nacionales.

No resulta extraño, pues, que el derecho internacional de los derechos humanos sea normativamente tan endeble y, en cambio, las leyes comerciales sean exigidas siempre de manera perentoria. Como es de imaginar, son los intereses de las empresas los que están garantizados en esta legislación comercial, no sus obligaciones, que no pueden ser exigidas por ningún gobierno en virtud de los tratados firmados. A lo más que llegan es a la mentada responsabilidad social de las empresas, que es voluntaria y, por tanto, no exigible. Se trata de maximizar beneficios: obtener el mayor nivel de lucro en el menor tiempo posible, aunque esto ocurra en base a la precarización de la fuerza de trabajo y al a extenuación de los ecosistemas. No es que la actividad de las empresas tenga como consecuencia la violación de los derechos humanos y la depredación del medio ambiente, sino que el origen mismo de los beneficios que reciben las empresas se enraízan en este tipo de impactos.

El video que les sugiero al final de estas líneas contiene no solamente este diagnóstico general que les he resumido en pocos renglones, sino ofrece algunas propuestas de modificación de la situación. Eso le quedará de tarea a quien le interese. Yo he traído esto a colación en relación con el proceso electoral que se avecina. Me despierta dos reflexiones que comparto ahora con ustedes:

  1. Si se juega bastante poco en las elecciones, dado que los políticos mandan bastante poco, ¿es esto un elemento que pueda desanimar la participación en el proceso electoral? Puede ser. De hecho, hay cada vez más personas que consideran los procesos electorales como simples espectáculos y el porcentaje de abstencionistas y anuladores no deja de crecer. Yo pienso, sin embargo, que el problema no está en asistir o no a las elecciones sino la conciencia de cómo inscribimos el proceso electoral dentro de la batalla mayor, la necesaria, en contra de este sistema de acumulación que ha terminado por convertir el mundo (y todas sus relaciones, incluyendo la educación, la cultura, la religión, el arte…) en un gigantesco mercado donde todo se compra y se vende. La pregunta que me hago es si hay alguna opción política en la próxima elección que permita una avance en esta dirección.
  2. La fragilidad de las relaciones entre las empresas multinacionales y los Estados nacionales nos obliga a poner en cuestión al mismo Estado nacional. Entre nosotros, una de las disputas más agrias, históricamente hablando, ha sido el de la relación entre el Estado nacional y los pueblos originarios. La reconstitución de un Estado nacional que se ponga al servicio de los derechos de las personas y de la restauración ecológica sólo será posible si viene precedido de una transformación de sus relaciones con los pueblos indígenas, para subsanar hacia dentro la asimetría de base, esa asimetría que el mismo Estado experimenta hacia afuera en su relación con las multinacionales.

En mi perspectiva, no son las elecciones o los partidos políticos el enemigo, sino el sistema capitalista de acumulación. Si dentro del proceso electoral hay alguna opción política que represente un paso, así sea mínimo, en la dirección del combate a este sistema de muerte, será decisión de las y los votantes.

 

Colofón: Me dicen, al consultar el artículo antes de su publicación, que el enemigo no es el capitalismo, sino el capitalismo patriarcal. Y es cierto. A ello (y al argüende de la “ideología de género”) dedicaré una próxima colaboración.

 

Link:

https://vimeo.com/193851169?ref=em-share

 

Iglesia y Sociedad

La lucha de Homún

18 Ene , 2018  

En el último trimestre del año pasado Homún se convirtió en noticia. Población maya conocida por sus bellos cenotes, Homún está situada en la confluencia de dos áreas naturales protegidas: la Reserva Estatal Geohidrológica del Anillo de Cenotes y el Parque Estatal Lagunas de Yalahau.

El Anillo de Cenotes fue decretado como área natural protegida por el Gobierno del Estado de Yucatán, según el decreto 117, publicado en el Diario Oficial del Estado el 28 de octubre de 2013. La reserva tiene la capacidad de disponer agua limpia para una zona metropolitana cuatro veces del tamaño actual y Homún, uno de los 53 municipios que la conforman, está ubicado en la zona de “recarga” de dicha reserva, por lo que han quedado prohibidas expresamente actividades que no sean compatibles con el cuidado del medio ambiente o que tengan un impacto negativo en los ecosistemas.

Por otra parte, el área natural protegida denominada “Parque Estatal Lagunas de Yalahau” está ubicada en los municipios de Homún, Huhí, Tekit y Sotuta; el área fue constituida por el gobierno estatal mediante el decreto número 202, publicado en el Diario Oficial del Estado de Yucatán el 8 de junio de 1999, y circunscribe un total de 4 lagunas y 203 cenotes.

Por eso fue grande la sorpresa de los pobladores de Homún cuando, el 13 de octubre de 2016 el presidente municipal otorgó el permiso de uso de suelo para la construcción de naves y tratamientos de aguas residuales de una Mega Granja Porcícola que ocuparía un área de ciento diecisiete hectáreas (117 has.) para contar con aproximadamente 45,000 cerdos. El funcionamiento de esta granja pondría en grave riesgo la conservación del manto freático y, además, el sostenimiento de un gran número de familias, dado que cerca de la mitad de la población de Homún se dedica al ecoturismo centrado en los cenotes y las lagunas como principal actividad económica.

Comenzó entonces una batalla que ha tenido muchos espacios en la prensa local y nacional. No voy a abundar, por ello, en pormenores. Solamente quiero introducir el más reciente pronunciamiento al respecto, que les comparto en este mismo espacio, con algunas anotaciones que me parecen importantes:

  1. La batalla de Homún ha hecho que los pobladores se organicen en la defensa de sus derechos como personas y como pueblo maya. Han constituido un comité denominado Kana’an Ts’onot (guardianes de los cenotes) y llevan simultáneamente varios procesos legales para impedir el establecimiento de la Granja en su territorio. Esto, independientemente del resultado final de su lucha, es ya un logro en sí mismo y puede servir de inspiración a otras comunidades mayas que resisten la imposición de proyectos de “desarrollo” que arrojan pingües ganancias a las empresas involucradas y dejan a su paso la devastación para los pueblos y territorios indígenas.
  2. El comité Kana’an Ts’onot organizó una consulta basada en los estándares internacionales de consulta a pueblos indígenas marcados por el convenio 169 de la OIT. La consulta constó de una fase de planeación, una fase informativa en dos fechas (29 de Septiembre y 4 de Octubre) y una fase deliberativa (8 de octubre). El resultado de la consulta fue de 732 votos en contra de la instalación de la granja, 52 a favor y cinco en contra, contando la deliberación con la presencia de un notario público (fedatario autorizado), de personal del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y, como testigos de honor, los concejales Yucatecos del Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena, la comisaria de Chocholá, apicultores de los Chenes e integrantes de la Unión de Pobladores de Chablekal, pueblos, estos últimos, que llevan adelante batallas a favor de la autodeterminación en sus propias poblaciones. El gobierno no ha dicho ni pío sobre la consulta y sus resultados, aunque le han sido formalmente presentados por los pobladores de Homún.
  3. La cantidad de procesos abiertos y aún sin resolución, revelan la incapacidad de las instituciones de gobierno para enfrentar la batalla del pueblo de Homún por su autonomía: el presidente municipal que otorga permiso de suelo, la SEDUMA que acepta una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) a modo y con serias irregularidades, los juzgados distritales que, con el pretexto de que la granja ‘crea empleos’ niegan el derecho de Homún a decidir sobre su territorio, etc. En un espectáculo que raya en la obscenidad, los órganos del Estado (y algunos medios de comunicación social) se han puesto al servicio de la empresa y no del pueblo.
  4. Aunque sea muy importante la lucha por el respeto al derecho a un medio ambiente sano, y resalte la preocupación por la contaminación de los cenotes, creo que la aportación más importante de Homún está referida al derecho a la autonomía y autodeterminación del pueblo maya, una papa caliente para los tres órdenes de gobierno (ejecutivo, legislativo y judicial), porque implica un reconocimiento en los hechos de un pueblo maya vivo y con derechos, mucho más allá de la visión arqueológica y folklórica que se maneja tan a menudo.

Así que les comparto ahora, sin más preámbulos, el más reciente capítulo de esta larga batalla de Homún.

Homún reitera ante Justicia Federal sus derechos

            

Pobladores solicitan a la Justicia Federal hacer efectivo su derecho al agua,

a un medioambiente sano y a decidir como pueblo maya

 

Integrantes del comité Kana’an Ts’onot, conformado por pobladoras y pobladores de Homún que se oponen a la instalación de una granja porcícola en dicho municipio, se reunieron hoy, 17 de enero de 2018, con el Juez Segundo de Distrito en el estado para reiterarle una serie de preocupaciones en torno al juicio de amparo 1389/2017-IV-A

Dicho juicio fue presentado el día 9 de noviembre del 2017 en contra de la manifestación de impacto ambiental (MIA) otorgada por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del Gobierno del estado de Yucatán (SEDUMA) a favor de la empresa “Producción Alimentaria Porcícola Sociedad de Producción Rural de Responsabilidad Limitada de Capital Variable” para el establecimiento de una granja de 45 mil cerdos.

El argumento principal del amparo fue la violación al derecho al agua y a contar con un medio ambiente sano,  contenidos en el artículo 4 constitucional.

Entre las principales irregularidades señaladas por los pobladores de Homún en la demanda de amparo destacan

  1. La MIA se autorizó sin que existiera un permiso de Uso de Suelo Vigente.
  2. El decreto 117 de 28 de octubre de 2013 que crea la Reserva Geohidrológica Anillo de Cenotes establece en su artículo 6 que SEDUMA es la encargada de elaborar el  Plan de Manejo de la Reserva Anillo de los Cenotes. A pesar de que dicho plan aún no existe, dicha institución autorizó la MIA
  3. En la Mia se reconoce la vulnerabilidad del acuífero, sin embargo, no se realizaron los estudios hidrológicos y del suelo que la misma GUIA de SEDUMA para la elaboración de la Manifestación de Impacto Ambiental establece como necesarios.
  4. No se considera el análisis de la emisión de olores por la operación de la granja ni cómo afectaría esto a los pueblos que se encuentran en la zona, vulnerando la norma mexicana NMX-AA-83-1982 sobre análisis de agua y determinación de olor, en la cual se clasifica como los olores más perceptibles y de mayor intensidad aquellos provenientes de heces fecales, estiércol y otros, siendo este el caso de la granja.
  5. La MIA fue firmada por una cirujano dentista, es decir, por una persona carente de competencias y conocimientos en materia ambiental.
  6. La MIA carece de rigor técnico, muchas de sus afirmaciones y fundamentos fueron plagiados de otros textos y autores, con lo cual se demuestra que no hubo un estudio riguroso ni aplicable al caso específico.
  7. La MIA se autorizó sin que se hubiera contemplado la participación de los habitantes de Homún ni mucho menos consultado a la comunidad.
  8. Todas estas irregularidades implican una violación al principio precautorio reconocido en diversos tratados internacionales que establece la obligación para las autoridades de no implementar ninguna tecnología o proyecto que no haya demostrado científicamente la no afectación al medioambiente o la salud de las personas.

 

Las mencionadas irregularidades, además de ser manifiestas, fueron documentadas a través del estudio Importancia de la reserva Geohidrológica del anillo de cenotes para el estado de Yucatán. Papel del municipio de Homún en la conservación de la reserva y su vulnerabilidad ante las actividades agropecuarias a gran escala”, elaborado por el Dr. Virgilio René Góngora Echeverría, Doctor en Ingeniería Opción Ambiental por la Universidad Autónoma de Yucatán y que fue integrado como prueba al juicio de amparo.

A pesar de la evidencia de las irregularidades y de la existencia de un riesgo inminente, pues la contaminación del agua por la construcción y puesta en marcha de la granja afectaría no sólo a la comunidad de Homún sino a otras regiones de la entidad, dado que la Reserva Geohidrológica del anillo de los cenotes es fuente de abastecimiento del líquido vital para amplias regiones del estado, el Juez Segundo de Distrito se negó a otorgar la suspensión definitiva argumentando que la granja “generaría empleos” a pesar de que esta afirmación no se encuentra sustentada en ningún documento y que existe un bien mayor que es la protección de acceso al agua y al medioambiente sano. Dicha determinación, además de ser parcial,  se dio violentando los estándares internacionales que obligan al Juez a aplicar medidas precautorias cuando existe un riesgo potencial  para el medioambiente o el agua.

Homún es un pueblo maya de tradiciones ancestrales y mantiene una estrecha relación cultural y simbólica con los cenotes. Además, la actividad económica que han logrado realizar en torno a ellos, ligada al turismo, es una importante fuente de ingresos para la comunidad.

Ante la próxima resolución del amparo presentado contra la MIA, una representación de los integrantes del comité Kana’an Ts’onot, se entrevistó con el Juez Segundo de Distrito para reiterarle las violaciones derivadas de la MIA, los riesgos que para la región implicaría el establecimiento de la granja porcícola, así como para solicitarle que haga efectivos los derechos humanos que, como pueblo indígena y como habitantes de la reserva geohidrológica tienen y que se encuentran protegidos por diversos instrumentos legales estatales, nacionales e internacionales.

Cabe recordar que en octubre de 2017, la comunidad de Homún realizó un proceso de auto consulta indígena, en donde por mayoría se determinó que no era viable la instalación de la granja en el territorio de la comunidad, proceso del cual hasta la fecha no se tiene respuesta por parte del gobierno del estado de Yucatán, a pesar de+ que los resultados de esa consulta fueron entregados tanto al gobernador del estado, Rolando Zapata Bello, como a diversas autoridades estatales y federales.

Además de lo anterior, la comunidad ha comparecido en otros juicios como el 91/2017 ante el Tribunal de Justicia Administrativa del estado, y el 936/2017 ante el Juzgado Primero de Distrito, en donde todas las determinaciones han resultado favorables a la empresa porcícola, lo que demuestra que los órganos judiciales tanto estatales como federales parecieran privilegiar los intereses mercantiles en detrimento del derecho que el pueblo maya de Homún tiene a decidir sobre su territorio en ejercicio de su derecho de autonomía y autodeterminación.

En virtud de lo anterior, el Poder Judicial Federal y específicamente el Juzgado Segundo de Distrito, tiene, en el presente caso una gran responsabilidad para hacer efectivos derechos humanos del pueblo de Homún y poner un freno a la política estatal que privilegia el establecimiento de megaproyectos en lugar de construir con los pueblos alternativas que sean compatibles con sus prácticas culturales y su visión del desarrollo.

(Comunicsado conjunto de Kana’an Ts’onot y el equipo Indignación AC)