Derechos Humanos,Equipo Indignación,Iglesia y Sociedad

¿Qué sucedio en Chablekal?

4 May , 2016  

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Estoy muy orgulloso de pertenecer al equipo de derechos humanos Indignación AC. Ante la agresión desmesurada de la policía contra los cientos de habitantes de Chablekal dispuestos a detener el desalojo de un anciano de cerca de 90 años de su vivienda, las y los integrantes del equipo de derechos humanos estuvieron a la altura de las circunstancias, junto con los pobladores sufrieron los embates de la agresión y los gases lacrimógenos, algunos de ellos fueron golpeados y dos detenidos y ahora, sin amilanarse ante el abuso de autoridad, acompañan en la Fiscalía a las cuatro personas, entre ellas un menor de edad, que fueron detenidas dentro de una de las casas donde se guarecían de los policías que lanzaban los cartuchos de gas pimienta, además de presentar sus respectivas declaraciones para documentar el uso excesivo de la fuerza policial y las violaciones a los derechos humanos de los habitantes de Chablekal que de ello se desprende.

Les comparto ahora el comunicado del Equipo Indignación sobre los recientes acontecimientos en Chablekal, pueblo maya perteneciente al municipio de Mérida, en Yucatán.

Uso excesivo de la fuerza y múltiples violaciones a los derechos humanos comete Policía Estatal en Chablekal

 

Uso excesivo de la fuerza, allanamientos de la iglesia y de domicilio, golpes, amenazas e insultos generalizados contra pobladores de Chablekal y contra observadores de derechos humanos, detenciones ilegales y arbitrarias, robo de cámaras de video y de teléfonos celulares, obstaculización de la labor de defensores, provocación a la población y uso excesivo de gas lacrimógeno que causó severos daños a infantes de la comunidad de Chablekal y otras personas fueron algunas de las violaciones a derechos humanos cometidas por la Policía Estatal de Yucatán ayer 3 de mayo en Chablekal en un despliegue inusitado de agentes y de fuerza como parte de un operativo que se realizó en el contexto de un desalojo que gente de la comunidad considera injusto y que agravia a un anciano, al cual salió a defender gran parte del pueblo.
5 pobladores de Chablekal fueron detenidos ilegalmente y se encuentran en la fiscalía. Hasta el momento no se ha informado de qué se les acusa pero integrantes de Indignación observaron cuando la policía tiró gases lacrimógenos hacia una casa, allanó dicho domicilio y dentro, continuó tirando gases lacrimógenos después de haber disparado decenas de cartuchos de Gases lacrimógenos por todo Chablekal. Algunos los disparó directamente a la cara de pobladores que se reunieron en la plaza ante el desalojo que consideran injusto.
Los compañeros detenidos se encontraban en su domicilio laborando. La policía los detuvo porque ahí acudió la gente a refugiarse ante la andanada de gases lacrimógenos que minaron la plaza de Chablekal y por ningún otro motivo. Entre los detenidos hay un menor de 15 años. Otro de los detenidos es familiar de la familia desalojada.
Exigimos la INMEDIATA LIBERTAD de los cinco compañeros detenidos.
INVESTIGACIÓN y SANCIÓN de todos los elementos policíacos que violaron derechos humanos y de los mandos involucrados.
Devolución de todo lo que robaron los policías, incluyendo dinero de un domicilio y cámaras de video y celulares de quienes grababan los hechos.

***
A continuación un relato de madrugada
¡ALERTA! EXIGIMOS LIBERTAD DE 5 POBLADORES DE CHABLEKAL DETENIDOS!

URGE EXIGIR LA LIBERTAD DE 5 COMPAÑEROS de Chablekal que fueron detenidos arbitraria e ilegalmente y se encuentran en la Fiscalía del Estado. Hasta ahora se niegan a informarnos de qué se les acusa.
Elementos de la Policía Estatal allanaron el 3 de mayo la casa de don Pedro Euán, quien tiene una panadería y una lonchería en el centro de Chablekal.
A Casa de don Pedro acudieron a refugiarse muchas personas después de que la policía tiró gases lacrimógenos en Chablekal en un despliegue desproporcionado de fuerza contra la población que acudió a defender a una familia de un desalojo injusto.
Antes de tirar gases lacrimógenos, la policía había provocado a la población, no sólo por el propio hecho del desalojo injusto, que en sí representa un agravio. También había allanado la Iglesia para impedir que la gente tocara la campana y convocara así a la población. Alguien, sin embargo, logró tocar la campana. La policía fue muy agresiva y, posteriormente, al entrar a la casa para desalojar a la familia, la gente de Chablekal entró como pudo a la vivienda para impedir que los policías desalojaran a un anciano de más de 90 años que ahí vive. Los policías entraron empujando a la gente con sus escudos, violentamente y la gente repelió a los policías con palos y piedras. Los policías salieron huyendo. Pero volvieron con refuerzos y gases lacrimógenos. Dispararon decenas, decenas de gases lacrimógenos. Apuntaban con las metralletas de gases lacrimógenos y algunos los tiraron directamente hacia algunas personas, incluso hiriéndolas, provocando quemadas.
Mucha gente entró a casa de don Pedro Euán a refugiarse ante los gases lacrimógenos que inundaron todo el centro de Chablekal y calles aledañas y causaron graves reacciones en muchos niños.
Decenas de policías tiraron allanaron la casa de don Pedro Euán y tiraron ahí gases lacrimógenos, incluso dentro de la casa. Adentro de la casa la policía golpeó a mucha gente y detuvo a 4 personas:
Don Pedro Euán y su hijo del mismo nombre, quien preparaba la comida, un encargo hecho a la lonchería de la familia; Javier Canché Novelo, quien labora en la panadería de la familia y Alfonso Pérez Can, quien tiene 15 años y se acercó a cuestionar a un policía que golpeó a su tía.
A los detenidos los golpeó más, poniéndolos contra el suelo, pisándolos.
En otro lugar fue detenido y golpeado Federico Euán Guardia, quien habitaba la casa en la que se efectuó el desalojo.
La policia castigó severamente la solidaridad: El mismo operativo trataba de eso, pero los detenidos son los de la casa en la que se refugió la gente por los gases lacrimógenos y, ahí dentro, al joven que se cuestionó a un policía que golpeaba.
Las personas detenidas no cometieron ningún ilícito.
A Bety Chalé, de Indignación, la golpearon y le arrebataron la cámara de video.
A Jorge Fernández Mendiburu, del equipo Indignación, lo detuvieron cuando fue a preguntar por qué detenían a otra integrante del equipo, Martha Capetillo, quien realizaba labores de observación. A Orvelin Montiel Cortés lo golpearon en las piernas cuando se acercó a preguntar por qué detenían a sus compañeros Jorge y Martha. A dos integrantes de indignación los mantuvieron retenidos en una camioneta y les estuvieron dando vueltas por los montes de Chablekal y Temozón a una velocidad altísima, poniendo en riesgo vidas y pasando a atropellar personas, ciclistas y motociclistas. Los soltaron cuando llegó la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán pero, cuando insistíamos en que tendrían que liberar a todos, la camioneta con los otros compañeros de Chablekal arrancó y se fue con los compañeros detenidos. En la Secretaría de Seguridad y en la Fiscalía no admitían que se encontraban ahí. Fue hasta las once de la noche y después de un amparo y de incidente de presentación de persona interpuesto por la Codhey que se permitió a los familiares ver a los detenidos.
Urge la liberación de los detenidos.
Agradecemos envíen llamamientos o tuits a @RolandoZapataB @GobiernoYucatan @FGEYucatan | llamamientos por correo a despachogobernadoryucatan@gmail.com
rolando.zapata@yucatan.gob.mx
atencion.ciudadana@yucatan.gob.mx a la Fiscalía alberto.perez@yucatan.gob.mx (Correo del Secretario Técnico. El Fiscal es Ariel Aldecua Kuk) Teléfono 9303250
Gracias!

Iglesia y Sociedad

La utopía de las Islas del Sol

22 Abr , 2016  

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El Dr. Matías Sebastián Fernández Robbio, filósofo argentino graduado en la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza, Argentina), publicó en 2010 una traducción del texto de “La travesía de Yambulo por las Islas del Sol”, acompañada de introducción y notas. El texto, como bien se sabe, es uno de los relatos que Diódoro Sículo (90 a.C. – 20 d.C.) incluye en su Biblioteca Histórica que, desafortunadamente incompleta, ha llegado hasta nosotros. Ya Ernst Bloch se refería a este texto como “una festividad comunista y colectiva”.

 

La utopía de la Isla del Sol es la última de las utopías de la Antigüedad. El teólogo español Juan José Tamayo se refiere a ella diciendo que “diseña un estilo de vida sin propiedad privada ni división del trabajo, sin esclavos ni señores, sin formas económicas específicas ni para el trabajo agrícola ni para la familia” (Agenda Latinoamericana 9.90).

 

Siempre he tenido curiosidad por la narrativa utópica de todos los tiempos. Me parece un elemento esencial del desarrollo civilizatorio esta capacidad humana de crear mundos que sirvan de brújula en el esfuerzo por hacer un planeta más habitable y más digno para todas y todos, según las creencias de las distintas épocas, sean los relatos de la antigüedad griega o la utopía de la naciente iglesia de Jerusalén (Hech 2,42-47; 4,32-35), como la Era del Espíritu del fraile medieval Joaquín de Fiore, o la Utopía de Tomás Moro, o la Ciudad del Sol de Tomassio Campanella. Me interesa también, desde luego, fuera de la narrativa, las distintas experiencias de socialismo utópico como las cooperativas agrícolas de Tomás Owen en Indiana, o la República igualitaria de Icaria de Etienne Cabet en Illinois o los primeros kibbutzes establecidos en Israel. A todas estas narraciones y experiencias de Occidente, habría que añadir las utopías propias de los pueblos originarios, como el mito de La Tierra sin Males.

 

Así que ha sido grato para mí encontrarme con esta traducción al castellano del texto de Yambulo que hoy quiero compartir con quienes suelen acercarse a esta columna. Creo que estos textos antiguos siguen cuestionando nuestro actual sistema basado en la exclusión y la inequidad, la propiedad privada y la indiferencia, la uniformidad familiar y las desigualdades sociales. Les dejo, pues, con el texto de Yambulo. Que lo disfruten.

 

[II.55.1] Intentaremos contar concisamente acerca de la isla que fue descubierta en el océano hacia el sur y de los relatos extraordinarios que se cuentan acerca de ella, exponiendo previamente con precisión las causas de su descubrimiento.

[2.] Desde niño, Yambulo había estado arduamente interesado en la educación pero, después de la muerte de su padre que era comerciante, también él se había entregado al comercio. Viajando a través de Arabia hacia la zona de las especias, él y sus compañeros de viaje fueron atacados a la vez por unos piratas. Entonces, primero, él y uno de sus compañeros fueron elegidos como negociadores pero luego él y su compañero, después de ser tomados como botín por algunos etíopes, fueron llevados a la costa de Etiopía.

[3.] Los piratas los capturaron por ser de otra raza para un rito de purificación de su país. Los etíopes que habitaban allí tenían una costumbre ordenada por los oráculos de los dioses que había sido transmitida desde tiempos antiguos a través de veinte generaciones, es decir, seiscientos años, siendo la generación contada como treinta años. Después de que el rito fue realizado, había un bote preparado por ellos para los dos hombres proporcionado para su altura, resistente para soportar las tormentas en el mar y capaz de ser comandado fácilmente por dos hombres. Cuando hubieron colocado en él alimento suficiente para los dos hombres por seis meses y hubieron embarcado a los varones, les ordenaron que zarparan a alta mar en concordancia con el oráculo. [4.] Los exhortaron a navegar hacia el sur hasta llegar a una isla feliz y a hombres honrados para vivir felizmente junto a ellos. Les dijeron que del mismo modo también el pueblo de ellos, por un lado, gozaría de una paz de seiscientos años y una vida feliz en todo aspecto si los hombres enviados llegaren sanos y salvos, pero si, por el otro, atemorizados por la extensión del mar condujeren la nave de vuelta, caerían sobre ellos los mayores suplicios por impíos y corruptores de todo el pueblo. [5.] Dicen que los etíopes convocaron una gran asamblea junto al mar y, después de realizar espléndidos sacrificios, coronaron a los hombres que buscarían la isla y llevarían a cabo la purificación del pueblo, y los despidieron.

Después de navegar por el amplio mar y de ser azotados por tormentas durante cuatro meses, fueron llevados a la isla que les había sido anunciada, que era de forma redonda y tenía un perímetro de casi cinco mil estadios. [56.1.] En seguida, cuando ellos se estaban aproximando a la isla, algunos de los habitantes salieron a su encuentro para llevar la nave a tierra. Los que por toda la isla salieron a recibirlos se maravillaron de la travesía de los extranjeros, y los trataron honorablemente y les ofrecieron los bienes de su país.

[2.] Los habitantes de la isla son muy diferentes de los habitantes de nuestra tierra en las características de sus cuerpos y en sus costumbres. En efecto, por un lado, todos son casi iguales entre sí en lo que respecta a las figuras de sus cuerpos y superan los cuatro antebrazos de altura pero, por el otro, los huesos de sus cuerpos son flexibles en alguna medida y vuelven de nuevo a su antiguo estado de modo semejante a los músculos. [3.] En lo que respecta a sus cuerpos, son excesivamente suaves y mucho más vigorosos que los nuestros. En efecto, cuando ellos toman algo con sus manos, nadie puede quitarles lo que han agarrado con sus dedos. No tienen absolutamente ningún pelo en ninguna parte del cuerpo excepto en la cabeza, las cejas y las pestañas y también en la barbilla pero las otras partes del cuerpo son tan suaves que no les aparece ni el más suave vello. [4.] También se distinguen por su belleza y la silueta de su cuerpo es armoniosa. Además, las aberturas de sus orejas son mucho más espaciosas que las nuestras y les han crecido algo así como unas epiglotis en ellas.

[5.] Con respecto a su lengua, también tienen algo peculiar con lo que han nacido naturalmente pero que han empleado con creatividad: ellos tienen una lengua doble en alguna medida que ellos subdividen hacia el interior para que sea doble hasta la raíz. [6.] Por eso, ellos son muy hábiles y con sus voces no sólo imitan todas las lenguas humanas articuladas sino también la variedad de tonos de las aves y pronuncian absolutamente cada sonido particular. Lo más extraordinario de todo es que conversan perfectamente al mismo tiempo con dos personas con las que se encuentren por casualidad respondiendo y conversando con familiaridad sobre las circunstancias puestas en cuestión. Pues con una parte pueden hablarle a una persona y con la otra pueden hablarle del mismo modo a otra persona.

[7.] En su país, el aire es muy templado, pues ellos habitan en el Ecuador, y no les importunan ni el calor ni el frío. Además, en su región, la estación de los frutos cuenta con plenitud de fuerzas durante todo el año, como también afirma el poeta:

Pera sobre pera madura y manzana, sobre manzana,

también sobre racimo de uvas, racimo de uvas e higo, sobre higo.

En su región, el día es totalmente igual a la noche y al mediodía en su región no hay ninguna sombra porque el sol está en el cénit.

[57.1.] Viven en familias y comunidades que no reúnen más que cuatrocientos miembros; y pasan la vida en las praderas pues su tierra tiene muchas cosas para su sostén. En efecto, por la excelencia de la isla y por la bien templada temperatura del aire, se producen espontáneamente más alimentos que los necesarios. [2.] En su región, crece en gran cantidad una caña que produce un fruto abundante parecido a las arvejas blancas. Después de recogerlo, lo remojan en agua caliente hasta que consiguen un tamaño como el de un huevo de paloma; entonces, aplastándolo y frotándolo diestramente con las manos moldean panes que comen después de haberlos cocido y que son excepcionales por su dulzura.

[3.] También hay fuentes de agua abundantes: unas, las de aguas calientes, son convenientes para los baños y para eliminar la fatiga y, las otras, las frías, son excepcionales por su dulzura y contribuyen a mantener la salud.

En su región, conocen todo tipo de aprendizajes, y principalmente la astronomía. [4.] Ellos usan letras que, por la capacidad de sus significantes, son veintiocho en número pero, en caracteres, son siete, cada una de las cuales cambia de forma cuatro veces. No escriben las líneas horizontalmente, como nosotros, sino que las escriben desde arriba hacia abajo en vertical.

Estos hombres son longevos en extremo pues viven hasta casi ciento cincuenta años y están sanos la mayor parte del tiempo. [5.] Al que ha sido lisiado o, en general, tiene alguna discapacidad en su cuerpo lo obligan a que se aparte a sí mismo de la vida según una ley severa. Ellos tienen prescrito por ley vivir hasta unos años determinados y, al cumplir esa edad, pasar voluntariamente por una muerte extraña. En efecto, en su región, crece una planta de naturaleza peculiar sobre la que, cuando alguien se recuesta, muere imperceptible y agradablemente sumergiéndose en un sueño.

[58.1.] Con las mujeres no se casan sino que las tienen en común y a los hijos que les nacen, los crían en común y los aman por igual. Mientras son niños, las nodrizas intercambian a los recién nacidos a menudo para que las madres no reconozcan a los propios. Por ello, al no haber ninguna distinción entre ellos, pasan la vida sin facciones políticas y reconociendo el valor de la concordia.

[2.] En su región, también hay animales pequeños en cuanto a su tamaño pero extraordinarios en lo que respecta a la naturaleza de su cuerpo y al poder de su sangre. Ellos son de forma redonda y parecidos a las tortugas pero cruzados por dos líneas amarillas en su superficie y en cada extremo tienen un ojo y una boca. [3.] Por eso, a pesar de ver con cuatro ojos y de valerse de la misma cantidad de bocas, conducen los alimentos a un solo esófago y, al ser tragado a través de este, todo confluye en un único estómago. Del mismo modo, los órganos y todas las otras partes internas son únicos. Hay muchos pies situados en círculo en la base de su circunferencia y por medio de ellos puede moverse hacia el lugar que quiera. [4.] La sangre de este animal tiene una capacidad asombrosa: une al instante toda parte animada del cuerpo que haya sido seccionada; incluso si por casualidad se hablara de una mano que hubiera sido cortada o algo similar, por medio de esta sangre se uniría si el corte fuera reciente, y así también las otras partes del cuerpo que no ocupan los espacios principales ni mantienen la vida.

[5.] Cada una de las comunidades cría un ave bien grande y peculiar por naturaleza y con ella prueban qué disposición de ánimo tienen los niños recién nacidos. En efecto, los suben sobre los animales y, por medio del vuelo de éstos, crían a los que resisten el viaje a través del aire pero a los que se han mareado y se han asustado los abandonan porque no les parece que vayan a vivir mucho tiempo ni puedan dar otras muestras dignas de coraje. [6.] El más anciano de cada grupo ostenta siempre la autoridad como un rey y todos lo obedecen. Cada vez que el primero que ha cumplido ciento cincuenta años se quita la vida, en concordancia con la ley, el más anciano después de él hereda la autoridad.

[7.] El mar que está alrededor de la isla, de fuertes corrientes y productor de grandes flujos y reflujos de la marea, se ha vuelto dulce al gusto. De nuestras estrellas, ni las Osas ni muchas otras aparecen en general. Siete eran estas islas casi iguales en tamaño, separadas por la misma distancia entre sí, y todas ordenadas por las mismas costumbres y leyes.

[59.1.] A pesar de que todos los habitantes de estas islas tienen abundantes provisiones espontáneas de todo, aun así no disfrutan de sus placeres sin medida sino que persiguen la sencillez y comen el alimento suficiente. Preparan carne y todas las otras cosas asadas y hervidas en agua pero ignoran completamente todas las otras salsas preparadas con ingenio por los cocineros y la variedad de los condimentos.

[2.] Veneran como a dioses a lo que rodea todas las cosas, al sol y a todos los cuerpos celestes en general. Además de pescar de varias maneras una gran cantidad de peces de toda clase, también cazan una cantidad no pequeña de aves.

[3.] Entre ellos, ha brotado una gran cantidad de frutales silvestres y crecen olivos y vides de los cuales elaboran abundante aceite de oliva y vino. Las serpientes, excepcionales por su gran tamaño pero inofensivas para los hombres, tienen carne comestible y distinguida por su dulzura.

[4.] Elaboran sus vestidos de ciertas cañas que contienen en el medio una pelusa brillante y suave que recolectan y mezclan con ostras marinas molidas para producir asombrosos vestidos de color púrpura. Las naturalezas de los animales son extrañas e increíbles por lo extraordinario.

[5.] Entre ellos, todas las cosas referidas a su dieta tienen un orden determinado pues no todos comen los alimentos al mismo tiempo ni comen los mismos. Han dispuesto que en ciertos días determinados se nutran una vez de pescado, una vez de aves de corral, hay veces en las que se alimentan de animales terrestres y algunas veces de aceitunas y de las cosas sencillas que se comen con pan.

[6.] Ellos se ayudan unos a los otros alternativamente, unos pescan, unos se dedican a los oficios, otros se ocupan en otras actividades útiles, y unos prestan servicios públicos por períodos cíclicos, con excepción de los que ya han envejecido.

[7.] Entre ellos, en las fiestas y los banquetes, se conversa y se cantan himnos y encomios a los dioses, pero especialmente al Sol, cuyo nombre han tomado las islas y ellos mismos.

[8.] Sepultan a los muertos cuando se produce el reflujo enterrándolos en la arena de modo que durante la pleamar el sitio sea cubierto con arena.

Dicen que las cañas de las que se produce el fruto de su alimentación, que tienen un palmo de ancho, aumentan su grosor a medida que la luna se llena y disminuyen de nuevo proporcionalmente a medida que ésta mengua.

[9.] El agua dulce y saludable de las fuentes calientes conserva su calor y nunca se enfría a menos que sea mezclada con agua o vino fríos.

[60.1.] Tras permanecer siete años con ellos, Yambulo y su acompañante fueron expulsados contra su voluntad como si fueran malhechores y hubieran crecido con malas costumbres. Así pues, después de preparar de nuevo su bote, fueron forzados a retirarse y, tras proveerse de alimentos, navegaron durante más de cuatro meses. Embarrancaron en el mar de la India en la arena y lugares pantanosos. [2.] El otro de ellos pereció por el oleaje pero Yambulo, después de aproximarse a una cierta aldea, fue conducido por los nativos hacia su rey en la ciudad de Palibotra, que distaba del mar a un camino de muchos días. [3.] Como al rey le agradaban los griegos y se sentía atraído por su educación, consideró a Yambulo merecedor de una gran bienvenida. Finalmente, con un salvoconducto éste se dirigió primero hacia Persia y por último llegó sano y salvo a Grecia. [4.] Yambulo consideró digno de registrar por escrito estos hechos y le añadió no pocas cosas acerca de la India desconocidas entre los otros hombres. Nosotros, que hemos completado el anuncio expuesto al comienzo del libro, terminaremos aquí este libro.

Iglesia y Sociedad

Los cuentos de Cortázar

11 Abr , 2016  

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Este próximo martes 12 de abril, Proyecto Utopía de Yucatán A.C. iniciará la segunda temporada de sus “Conversatorios sobre Literatura”, una encomiable iniciativa que se estrenó el año pasado. A las 18.00 horas, en el Foro Cultural Amaro, tendrá lugar un conversatorio en homenaje a Julio Cortázar y su obra literaria, con la participación de María Dolores Almazán, Enrique Martín Briceño y Addy Góngora y la siempre gentil hospitalidad de Olga Moguel. Para quienes admiramos la obra del enorme cronopio y apreciamos el talento de los conversadores, la velada se antoja inmejorable.

Sin duda, cualquier persona a quien se le pidiera que mencionara, rápidamente y sin pensarlo, alguna obra de Cortázar respondería Rayuela. Y no es para menos. Ha arrancado elogios de amplias dimensiones, como el lanzado por el novelista C.D.B. Bryan desde el New York Times en 1969: “Rayuela es la novela más magnifica que he leído y a la que siempre vuelvo. No hay novela de autor vivo que me haya influido más, intrigado más, cautivado más… No hay novela que haya explorado tan satisfactoria, completa y bellamente la compulsión del hombre a explicar la vida, buscar su sentido, desafiar sus misterios”. Así es: Rayuela ha sido un parte aguas en la producción literaria de América Latina.

Mi camino a Cortázar, en cambio, fue distinto. Todo comenzó por un libro que cayó en mis manos: se llamaba El Último Round y era una espléndida miscelánea que contenía, desde los graffiti pintarrajeados en los muros de París en mayo del 68, hasta juegos literarios conocidos como “pameos o meopas”, que no poemas, pasando por una sesuda discusión con Roberto Fernández Retamar acerca del dificilísimo equilibrio entre el contenido de tipo ideológico y el contenido de tipo literario en una obra, uno de las polémicas más candentes en la literatura del siglo XX.

Mi fascinación por la obra cortazariana había comenzado. En mi caso, Rayuela, precisamente por su monumentalidad, no fue el vehículo idóneo para mi primer contacto con Julio. Incluso me resistí durante muchos años a la lectura de Rayuela. Quedé, en cambio, inmediatamente subyugado por los cuentos de Cortázar, esos prodigios de redondez y de concentración. Por eso sostengo que, en mi caso, fue mejor entrarle al toro por los cuentos (dicho sea esto a pesar de que a Cortázar le gustaba mucho más el box que la fiesta brava).

La lectura de los cuentos de Julio me resultó (y sigue resultándome) una aventura apasionante. Es en ellos donde descubro con mayor nitidez la que me parece la más atractiva característica de la literatura de Cortázar y que me atrevo a resumir en una frase: la realidad siempre esconde un misterio y nada, o casi nada, es lo que parece ser. Hay, en efecto, misterio y sorpresa escondidos en el reverso de la realidad cotidiana. Hace más de 20 años, cuando Julio hubiera cumplido 81, el 26 de agosto de 1995, yo le escribí una carta al más allá que fue publicada en un rotativo local que solía publicarme. En ella le agradecía muchas cosas: Rayuela y sus múltiples alternativas de lectura, los ensayos sobre el escritor y la revolución… y, sobre todo, los cuentos. “Este último -le decía yo a Julio en aquella misiva- es mi territorio preferido: tus cuentos, la posibilidad de lo fantástico a la vuelta de la esquina, la casa ocupada de fantasmas, el hombre que vomitaba conejitos cada segundo día, el lector que se descubre la víctima de la novela que lee, el sueño que se convierte en realidad y la realidad que se torna sueño, el boxeador y sus recuerdos de gloria, el embotellamiento automovilístico que dura varios días. En fin: tus cuentos: esos pozos de ingenio y de sorpresas”.

Y es que el genio de la cuentística de Cortázar parece inagotable. Hay una cierta sensación de vértigo y de redondez acabada en La continuidad de los parques, acaso el más breve y más estudiado de los cuentos de Cortázar. Otros cuentos son una explosión de fantasía, como La puerta condenada, Estación de verano o No se culpe a nadie, éste último un extraordinario relato de lo que puede pasarle a una persona al ponerse el suéter. Algunos cuentos de Julio son trasgresores del tiempo: ahí están Sobremesa y Autopista del Sur. O trasgresores del lenguaje, como La Señorita Cora, ese lúdico rompecabezas que hay que armar. Y es que Cortázar es, sin duda, un trasgresor, trasgresor de la lengua y de las ideologías, del tiempo y del espacio.

Algunos otros cuentos hacen honor a las grandes pasiones de Julio: su pasión por el boxeo (Torito), o su pasión por la música, en uno de sus más significativos cuentos llamado El perseguidor. En algunos cuentos, Cortázar realiza lo que muy pocos logran hacer en un texto literario: convertirlo en una metateoría. Me explico: se trata de hacer un cuento en el que la materia misma del relato es la elaboración del cuento y su proceso. Algo parecido a lo que Silvio Rodríguez, ese músico tan redondo como Cortázar, hace en la canción Playa Girón. Los cuentos Las babas del diablo y Diario para un cuento, son quizá los ejemplos más acabados.

Pero éste ha sido sólo mi camino. Cada quien tendrá un Cortázar a su medida. El conversatorio del próximo martes permitirá a quien asista asomarse a otras tres distintas lecturas de Julio Cortázar, el escritor argentino que marcó a toda una generación.

Una vez le preguntaron a Julio cuál pensaba que era la influencia que su literatura había tenido sobre los escritores jóvenes en América Latina. Cortázar no era vanidoso, pero no tenía falsas modestias. Nadie podía negar –ni él mismo– que su narrativa ha modificado profundamente una buena parte de la ficción latinoamericana de los últimos años. Así que después de lamentarse por la negativa influencia que creó cientos de pequeños Julios, que publicaban “Rayuelitas” aunque les pusieran sofisticados nombres, todo ello en medio de una mediocridad bastante evidente, Julio reconoció que su literatura había dejado también una impronta positiva porque liberó de prejuicios y de muchos tabúes literarios a los escritores. Lo dijo con una expresión de solemne cronopio: “mi literatura ha hecho que muchos escritores se quiten la corbata para escribir.”

¡Ah! ¡Cómo quisiera haber conocido a Julio Cortázar! De veras que, como dice Joaquín Sabina: “No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió…” En fin, no quiero menos a Julio por no haberlo conocido personalmente. Pero no haberlo conocido hace que esta evocación sea doblemente dolorosa. Soy hombre de obsesiones. La vida y la obra de Julio Cortázar es una de ellas. Para quienes, como yo, admiran al escritor argentino, el Conversatorio en Amaro será una oportunidad para recordarlo y seguir amándolo.

Iglesia y Sociedad,Pascua

Pregón Pascual 2016

28 Mar , 2016  

Pueblos-que-resucitan

Hoy quiero hablarles desde la esperanza. Me llena el corazón un gozo enorme brotado de un sepulcro que no tiene cadáver. Extiendo sobre la mesa de trabajo la tabla multicolor de las equivalencias. Busco luces allá y acullá. Hoy quiero ser anunciador de luz.

 

La resurrección de Jesús es quicio, vértice en el que confluyen los pequeños triunfos; como las velas de la Noche Santa, que repiten el milagro de la luz pero en pequeño, camino hacia la Luz que no se extingue, la que no deja ningún rincón del corazón insatisfecho.

 

Obedezco la sugerencia del autor de La miseria de la filosofía y me callo y afino mis oídos para escuchar cómo crece la hierba. No es menor la sorpresa: aquí y allá, para quien tiene el ojo del alma a flor de piel, aparecen destellos, tibios inicios, proyectos de futuro, plenitud a medio hacer.

 

La vida, no la tuya o la mía, sino la Vida (Sabines dixit), simplemente acontece, se asoma tímida por los resquicios, por las grietas que van desmoronando el edificio de la iniquidad largamente construido. A veces parecen solamente rasgaduras de pintura, rayones que agonizan en el concreto firme. A veces el golpe es mayor y un orificio hecho a cincel y martillo puede mostrar que tras de la pantalla de hormigón hay solamente huecos, vacíos que se ocultan. Pero hay estampidas que cada tanto conmueven los mismos cimientos y anuncian la fragilidad del rascacielos construido sobre arena.

 

Hoy les invito a estrenar ojos limpios. Les pido que iluminen el camino con la luz que emerge de las llagas gloriosas del Resucitado. No es una perspectiva falsamente optimista: es la oportunidad que la Pascua nos regala para no morir sumidos en la desesperanza. Desde la luz de Cristo, las pequeñas luces adquieren su dimensión revolucionaria, lo mismo que en la noche de la Vigilia de Pascua, que de un solo cirio se desprende una multitud de luces que convierten a las compañías de luz en accesorios superfluos.

 

La vida, la verdadera Vida, va encontrando su senda entre los vericuetos de la historia. Como siguiendo un darwiniano decreto, la Vida va en busca de más vida, siempre y sin descanso. La vida quiere prolongarse, quiere extender sus brazos y su estela, presiente que el futuro está asegurado y empuja con ahínco encendiendo velas por doquier. Basta saber seguirla para asombrarse de su potencialidad. Basta mantener la pupila insomne para ver cómo realiza su obra de fulgor inmarcesible. Les pondré dos ejemplos.

 

La maquinaria de la muerte ha decretado la desaparición de la agricultura tal como la conocemos. Compañías hambrientas de dinero han convertido la alimentación en un negocio de altos dividendos. Escudados en un discurso de adelanto científico y de combate al hambre, quieren ser dueños de las semillas y que nadie, en ninguna parte, tenga la libertad de cultivar su propia comida. Tienen muchos nombres: Monsanto, Syngenta… pero un solo objetivo: que la alimentación sea un producto que se compra y se vende y no un derecho de personas y de pueblos. Pues bien, un puñado de mujeres y hombres mayas le han plantado cara al nuevo colonialismo de la alimentación transgénica. La batalla ha sido dura. La guerra aún no se gana. Pero en los ch’enes campechanos, cual volador que rasga el cielo oscuro, las agricultoras y apicultores mayas, han derrotado al Goliat de las transnacionales y han detenido su tarea de muerte. Su entereza nos señala el rumbo inequívoco de las próximas batallas. ¿No es un anuncio de luz? ¿No es un relámpago que cruza todo el cielo?

 

En Chablekal la luz toma otro rumbo. En vuelco inesperado, el ejido ha dejado de percibirse como el instrumento de defensa que fue y ha terminado por convertirse en el continuador del despojo territorial. Los ejidatarios han vendido, trescientos en un pueblo de más de cinco mil, más del 80% del territorio de la población. Somos los dueños, proclaman, porque una revolución que hiede a pasado irrecuperable así lo ha decretado. Pero se han levantado hombres y mujeres, ancianas y niños, para decirles basta. La Unión de Pobladores y Pobladoras se ha erguido desafiante: ¿quiénes son ustedes para vender lo que es de todas y todos? ¿Dónde construirán sus casas nuestras hijas e hijos? ¡Paren ya de vender, que la tierra es del pueblo, no del ejido! Y la luz se desparrama, se comunica por intersticios insospechados, por vasos comunicantes y, bajo la tierra, encuentra vetas dónde reproducirse. Y vienen Kanxoc y Halachó, san Antonio Yaxché y Kimbilá, y como chispas regadas en el cañaveral el fuego prende y hace a las personas y a los pueblos espacios de dignidad y de resistencia. Ramalazos de luz que resplandecen apuntando en la vía correcta.

 

Los ejemplos podrían multiplicarse. Pero esto es un pregón de pascua, no un informe del estado de la resistencia del pueblo maya. Sirva solo de atisbo, de humilde dedo apuntando a la luna. Por eso se lo anuncio hoy, en la noche de las noches, a quien quiera escucharlo. Desde las entrañas del abismo ha emergido victoriosa la Vida, no la tuya ni la mía, la Vida. Ya nada podrá callarla ni apagarla. Nada podrá impedir que su luz nos entre hasta los huesos, alumbre nuestros recónditos anhelos, haga retumbar en nuestros adentros las palabras sagradas: dignidad, libertad, justicia. Que otros apaguen la luz: a nosotros nos toca encenderla. Este es el más grande deber, quizás el único, que brota del sepulcro vacío en esta noche: hacer un mundo a la medida del amor, un mundo donde todas y todos, nos solo las personas, sino las especies, vivamos reconciliados y felices.

 

¡Felices pascuas de resurrección!

Iglesia y Sociedad,U Yits Ka'an

Soberanía alimentaria: dictadura y revolución

8 Mar , 2016  

Bertha Cáceres, in memóriam

En solidaridad con Gustavo Castro

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El 8 de marzo se conmemoran las luchas a favor de la igualdad de género. El día de la mujer es una ocasión propicia para que todos/as reflexionemos sobre lo que nos hace falta hacer en esta de-construcción del injusto sistema patriarcal en la que todos/as, varones y mujeres, deberíamos comprometernos.

En la Escuela de Agricultura U Yits Ka’an, de Maní, conmemoramos esta jornada cada año promoviendo la reflexión de nuestros compañeros/as y aliados/as en torno al papel de las mujeres en la agroecología. En nuestro portal electrónico (www.uyitskaan.org) podrán encontrar las sugerencias de reflexión que ofrecemos en nuestras subsedes para este año. Vandana Shiva es una de nuestras inspiraciones. Nacida en la India en 1952, esta mujer se ha convertido en un símbolo de cuánto puede aportar la mirada femenina ante el gravísimo problema de la depredación del medio ambiente y, sobre todo, de la dictadura de las transnacionales que quieren convertir la alimentación en una simple mercancía, en vez de considerarla como un derecho que tienen todas las personas y pueblos. Varios premios internacionales le han dado notoriedad a su lucha.

Vandana Shiva resiste con donaire las críticas de quienes ven a las transnacionales de la alimentación como un instrumento de desarrollo comercial y no deja de compartir aquí y allá su percepción de que estamos ante la imposición de una dictadura del mercado en el campo de uno de los más sagrados derechos del ser humano y de los pueblos: la alimentación sana. El año pasado, estuvo en Mallorca, España, para lanzar su campaña “Seed Freedom” y no perdió la oportunidad para renovar su llamado a todos, especialmente a las mujeres, para seguir resistiendo contra el apetito voraz de las grandes transnacionales de la alimentación. El diario El País le hizo una entrevista. Hoy quiero compartirla con los amables lectores/as de esta columna. Estoy seguro que nos ayudará a conocer más a esta mujer y a admirarla.

“Pregunta.- ¿La semilla es la metáfora?
Respuesta.-La semilla es la fuente de vida. Cada vez que hablamos de crear algo nuevo, hablamos de las semillas. Y la libertad es lo más esencial. La semilla ha de tener libertad para reproducirse a sí misma y multiplicarse. Estamos hablando de un bien común, como el agua o el aire, no de algo que pueda patentarse o por lo que puedan cobrarse royalties. Es este sentido, efectivamente, la lucha por la libertad de las semillas en una metáfora de muchas otras luchas en estos tiempos que corren. Las libertades fundamentales son la base de nuestra sociedad, y qué libertad más fundamental que la de las semillas, que son el origen de la vida… El planeta vive en un momento crítico, no se lo vamos a descubrir a nadie. Y si en un momento de colapso económico y ecológico convertimos a las semillas en ‘propiedad intelectual’, corremos el riesgo de perder todas las otras libertades, empezando por la alimentación, que es lo más básico. Si todas las semillas las tenemos que patentar en Bruselas, se acabó la libertad: así de simple.

P.- ¿Hasta qué punto la cuestión de los transgénicos se ha convertido en una lucha por el control? ¿Acaso los posibles efectos en el medio ambiente y la salud han quedado de lado?
R.-Lo que mueve realmente a la gente, la lucha de fondo, es siempre por el control. Lo hemos visto también en las batallas por el agua. Las semillas deberían ser como el agua o el aire, nadie debería tener derecho a patentarlas. Los efectos en la salud y en el ambiente que pueden tener los transgénicos nos siguen preocupando, obviamente. Pero lo más tangible hoy por hoy es el control antidemocrático, en este caso de la alimentación, desde lo más básico que es la semilla. Entre cinco compañías controlan el 75% de las semillas. Monsanto se ha convertido en el símbolo de la dictadura, la dictadura alimenticia. Pero forzando a la gente a tomar productos modificados genéticamente. Y existe un esfuerzo global por parte de las multinacionales de imponer ese consumo en todos los países, incluso en los que hasta ahora se resistían.

P.-Los transgénicos fueron durante una década la «bestia negra» del ecologismo. Sin embargo, el rechazo de la opinión pública ha ido a menos en los últimos años…
R.-La maquinaria de la propaganda se ha intensificado, sobre todo en los últimos meses. Igual que han intentado convertir la energía nuclear es una solución ‘aceptable’ para la crisis energética, han intentado vendernos los transgénicos como solución ‘aceptable’ para la crisis alimenticia. Pero la evidencia es así de clara: se supone que los transgénicos iban a solucionar el problema del hambre, pero ahora resulta que no están produciendo más, que las cosechas son incluso inferiores a los cultivos tradicionales. Se supone también que los transgénicos iban a permitir dejar de usar pesticidas y productos químicos, pero al final el uso de químicos se ha seguido disparando porque los transgénicos no son capaces de combatir las plagas e incluso han servido para la creación de ‘superhierbas’ resistentes a los químicos. Y el argumento más importante: se supone que iban a traer prosperidad a los agricultores, pero en India por ejemplo ha habido un aumento espectacular de suicidios por ruinas económicas. En la región donde yo vivo hemos pasado de 51 suicidios en el 2001 a 3.000 en el último año desde la introducción de los transgénicos. Son las tres falacias en las que se apoya la propaganda: combaten el hambre, nos liberan de los pesticidas y traen riqueza a los agricultores. La evidencia es muy clara, pero la ciencia está siendo también tergiversada por unos intereses muy claros. Y también los medios, y todo eso influye finalmente en eso que llamamos opinión pública.

P.- ¿Y qué pueden hacer los ciudadanos, más allá de expresar sus protestas y mirar muy cuidadosamente lo que compran en el mercado?
R.-Hoy en día, cultivar un huerto es el acto más revolucionario en los tiempos que vivimos. Porque es una expresión de las posibilidades y el potencial de cada uno. Aprender a cultivar al menos una parte de tus alimentos en un tiempo de dictadura alimenticia, es revolucionario. Te garantizas tu propia comida. Y de paso te procuras tus propias semillas y eres parte del movimiento Seed Freedom. Cultivar un huerto es al mismo tiempo un acto de rebeldía y de esperanza. Una manera de decir: no me voy a rendir.

P.-Su conferencia en el encuentro Educar para la Vida terminó con una llamada a la resiliencia ¿Es suficiente?
R.-La resiliencia es una cualidad importante. La vulnerabilidad está creciendo en todos los niveles: psicológicas, económicas, ecológicas… El cultivo consciente de la resistencia ante la adversidad es importante, pero es sólo el principio. Justicia y resiliencia, acción e imaginación: yo diría que para salir de la crisis en la que estamos necesitamos estos cuatro ingredientes”.

Hasta aquí la entrevista. En un país como el nuestro, en el que algunas instituciones de gobierno litigan a favor de las transnacionales y no a favor de su pueblo, es saludable escuchar una voz como la de Vandana Shiva. ¡Por un combativo Día de la Mujer!

Iglesia y Sociedad

La hermenéutica del otro lado

29 Feb , 2016  

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(Recensión del libro del P. Manuel Villalobos: Cuerpos Abyectos en el Evangelio de Marcos)

Nota bibliográfica:
Manuel VILLALOBOS M. Cuerpos Abyectos en el Evangelio de Marcos
Ediciones El Almendro, Córdoba, 2015
Traducción castellana de Ricardo López Rosas
Original inglés Abject Bodies in the Gospel of Mark
Sheffield Phoenix Press, 2014

El año pasado se cumplieron cincuenta años de la promulgación de la Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación (Dei Verbum), del Concilio Vaticano II, hecha en noviembre de 1965 por el Papa Pablo VI. De manera oficial, la iglesia católica anunciaba que, en el proceso de renovación que había emprendido, el acercamiento a la Biblia iba en serio: se asumían los nuevos métodos científicos de lectura, se promovía el acceso a la Escritura por parte de los fieles, se favorecía la traducción de los textos sagrados a las lenguas vernáculas, etc.

Esta toma de posición de los obispos católicos era la respuesta a un vigoroso movimiento bíblico que estaba teniendo lugar en las comunidades cristianas de todo el mundo, de manera particular, pero no solamente, en Europa. La aparición de los métodos histórico-críticos obligaba a la iglesia católica a ponerse al día en su lectura de los textos sagrados. Oficializados los nuevos métodos e impulsado el objetivo pastoral del acercamiento a las Escrituras Santas, la iglesia católica se colocaba al lado de las mejores vanguardias de los estudios bíblicos.

A la distancia de 50 años echamos de menos un faltante en este importante documento eclesial: el lugar del lector de los textos o, dicho de otra manera, el papel del horizonte hermenéutico de quien lee los textos. Pero eso no debe extrañarnos. No podemos culpar a los padres conciliares de eso. El interés por el horizonte del lector, horizonte que es ya en sí mismo interpretativo o que orienta a una determinada interpretación, es bastante reciente. Paul Ricoeur (Le conflit des interprétations. Essais d’herméneutique, 1969), Hans-Georg Gadamer (los dos tomos de Wahrheit und Methode, 1960 y 1986) Roland Barthes (Critique et vérité, 1966) Jürgen Habermas (Erkenntnis und Interesse, 1968) y Jacques Derrida (De la grammatologie, 1967), no serían conocidos sino hasta varios años después de terminado el Concilio y aquellas ideas sobre cómo el significado de un texto no está dado solamente por el autor y sus intenciones, sino que se crea activamente en relación con el lector, en lo que Gadamer llamaría “fusión de horizontes”, comenzarían a hacer sentir sus efectos hasta los años setentas y ochentas.

El acento hermenéutico que echamos de menos en el texto conciliar brilla, en cambio, con luz propia en el documento “La interpretación de la Biblia en la iglesia” publicado por la Pontificia Comisión Bíblica en 1993. Aunque no es un órgano propiamente magisterial, la Pontificia Comisión Bíblica (PCB) es un órgano de asesoría para la Santa Sede y representa el punto de vista oficioso de la iglesia católica sobre asuntos y temáticas bíblicas que le son periódicamente sometidas. No haré aquí una exposición del contenido del documento, sino solamente resaltaré que, una vez reafirmado el piso de inicio del trabajo exegético con el recurso necesario a la metodología histórico crítica, el documento añade, no solamente nuevos métodos de análisis literario que permiten una comprensión más plena del texto sagrado (retórico, narrativo, semiótico, canónico, etc.) sino que, en una mirada más hermenéutica, propone una valoración crítica de algunos de los principales acercamientos desde otras ciencias (sociología, antropología cultural, psicología) y, lo que nos importa mucho más en esta recensión, dos acercamientos desde diferentes contextos del lector: liberacionista y feminista, ambos, como bien podremos imaginar, polémicos dentro de la reflexión teológica y bíblica.

Voy a detenerme un momento en el acercamiento feminista tal como es tratado en el documento de la PCB. No solamente porque no hay revolución del siglo pasado que haya sido más impactante en la vida de los pueblos que la revolución de género, sino porque lo que se dice del movimiento feminista puede decirse también de los movimientos de otras minorías que comparten algunas de sus características, como los movimientos LGBT, queer o trans. Del acercamiento feminista dice el documento:

La hermenéutica feminista no ha elaborado un método nuevo. Se sirve de los métodos corrientes en exégesis, especialmente del método histórico-crítico. Pero agrega dos criterios de investigación.
El primero es el criterio feminista, tomado del movimiento de liberación de la mujer, en la línea del movimiento más general de la teología de la liberación. Utiliza una hermenéutica de la sospecha: la historia ha sido escrita regularmente por los vencedores. Para llegar a la verdad es necesario no fiarse de los textos, sino buscar los indicios que revelan otra cosa distinta.
El segundo criterio es sociológico: se apoya sobre el estudio de las sociedades de los tiempos bíblicos, de su estratificación social, y de la posición que ocupaba en ellas la mujer.

Hubo seguramente discusiones arduas en el seno de la PCB para llegar a esta apreciación de la hermenéutica feminista. En lugar de una evaluación formal del método, la PCB termina con una especie de advertencia que suena dura:

En la medida en que la exégesis feminista se apoya sobre una posición tomada, se expone a interpretar los textos bíblicos de modo tendencioso y por tanto discutible. Para probar sus tesis debe recurrir frecuentemente, a falta de otros mejores, al argumento ex silentio. Tales argumentos, se sabe, deben ser tratados cautelosamente. Jamás bastan para establecer sólidamente una conclusión… la exégesis feminista no podrá ser útil a la Iglesia sino en la medida en que no caiga en las trampas que denuncia…

He hecho esta larga cita solamente como punto de referencia. Puede decirse que, a pesar de las advertencias que invitan a la prudencia, los acercamientos hermenéuticos han terminado por entrar con el pie derecho en la iglesia católica. Los criterios enunciados deberán ser aplicados a nuevos acercamientos derivados del feminismo, así como también el espíritu de apertura crítica que patrocina el documento de la PCB. Uno lamenta, sin embargo, que tales acercamientos sean tan poco comunes en la literatura bíblica, sobre todo en castellano. Son, en cambio, abundantes en la investigación bíblica norteamericana.

De ambas márgenes –México y los Estados Unidos– nos llega la obra más reciente de Manuel Villalobos Mendoza, sacerdote mexicano avecindado en la Unión Americana y egresado de la Garret Evangelical Theological Seminary, de Chicago, ciudad y provincia claretiana en la que Villalobos desempeña su ministerio. La obra se titula Cuerpos Abyectos en el Evangelio de Marcos.

Resultado de sus estudios para alcanzar el doctorado, el libro de Villalobos, de 312 páginas, intenta una aproximación hermenéutica a algunos textos del evangelio de Marcos. La perspectiva es descrita con claridad por el autor desde las primeras páginas: “algunos de los principales temas de mi proyecto de investigación, como el de la (de-) construcción de género, la performatividad, la masculinidad, la vulnerabilidad, la abyección, la precariedad de los cuerpos, la dialéctica de poder que existe en el acto de mirar otro cuerpo masculino y la subversión y trasgresión de fronteras, tanto reales como simbólicas” (p. 14). Se trata, pues, de ofrecer una aplicación a los textos sagrados de algunos elementos de la teología queer (1) , una aproximación que se enlaza con el reciente movimiento denominado “teologías pos-coloniales”, que suelen ser definidas así: “una lectura “pos-colonial” de la Biblia intencionalmente toma una postura de oposición que subvierte las lecturas tradicionales de relatos familiares, interpretándolos “del otro lado”, del lado que perdió, cuyas voces nunca fueron escuchadas…” (2)

Este horizonte, la hermenéutica “desde el otro lado”, es el punto de partida del estudio de Villalobos Mendoza. La investigación fija la mirada en algunos personajes que pueden pasar desapercibidos en el conjunto del relato Marcano de la pasión: la mujer que unge a Jesús en casa de Simón el leproso y Simón mismo (Mc 14,3-9), la esclavilla que dialoga con Pedro alrededor de la fogata en el patio donde juzgaban a Jesús (Mc 14,66-72), el joven que carga el cántaro antes de la Última Cena –la sección más luminosa del libro a mi juicio– (Mc 14,12-16) y finalmente el mismo Jesús y su cuerpo abyecto y maltratado: las transgresiones de Jesús en la última Cena, su arresto, el proceso de su tortura, y finalmente su desnudez en la cruz y su muerte.

Quisiera solamente subrayar tres características que me parecen importantes de la aproximación del libro de Villalobos a los textos de Marcos, como una invitación a la lectura crítica de su obra.

El recurso a Butler
El hecho de que el libro de Villalobos sea resultado de su investigación para obtener el grado de doctor en teología representa su logro mayor pero también su mayor limitación. Me explico. La virtud de las tesis doctorales reside, justamente, en abordar matices teóricos novedosos o que no hubieran sido ampliamente desarrollados desde el punto de vista académico. En el caso del libro en comento la investigación asume el marco teórico desarrollado por Judith Butler, la filósofa pos-estructuralista autora de Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del sexo (3) . Asumir las aportaciones teóricas de esta postura filosófica es uno de los retos que Villalobos ha enfrentado con éxito. La reflexión sobre la corporalidad, sobre las fronteras, sobre los bordes y los mecanismos de trasgresión que caracterizan el pensamiento de Butler es uno de los elementos más novedosos de la lectura de Villalobos. Uno se asombra al ver como un pensamiento tan provocador como el de Butler arroja insospechados haces de luz a los textos de la pasión marcana que Villalobos ha seleccionado.

Pero, al mismo tiempo, el horizonte bulteriano es la limitación más visible de la obra que, en esto, confirma su naturaleza de investigación concebida para la consecución de un grado. Es cierto que la parcialidad de la mirada hermenéutica del autor es algo aceptado por él mismo, pero hay algunos momentos en que uno quisiera verse libre del marco teórico escogido que se antoja forzado en algunos pasajes. En este sentido, el libro es una buena noticia hermenéutica, pero habrá que estar atentos a ulteriores desarrollos del joven autor que amplíen el marco filosófico referencial.

Exégesis autobiográfica
El libro se inscribe también en la corriente conocida como Autobiographical Biblical Criticism (4) . El autor, como migrante establecido en los Estados Unidos y como miembro de una minoría sexual, se asume como del “otro lado”. Villalobos se presenta así: “Aquí estoy, como mexicano del otro lado, confesando y reclamando algunas de las experiencias que han influido el modo como veo, no solo el texto bíblico, sino mi propio cuerpo, el mundo y Dios” (5). De hecho, dedica todo el primer capítulo a ofrecernos sus propias experiencias de vida como marco referencial que nos hace comprender mejor el rumbo que seguirán sus investigaciones y reflexiones bíblicas. Por eso el título del primer capítulo resulta inquietante: ‘Yo confieso… que mi cuerpo tiene muchos lados de exclusión’.

La crítica autobiográfica ha adquirido mucha relevancia en tiempos recientes, porque se toma en serio los avances en la epistemología en general y la discusión sobre las hermenéuticas en particular, que se han desarrollado en los últimos años. No se trata solamente de tomar en cuenta el horizonte de lectura del investigador, así, en términos generales, sino resaltar el vínculo entre la persona que lee y los textos que selecciona, la mirada del lector/a y los sentimientos que el texto le despierta y la contribución del texto en la transformación de la vida del lector-intérprete.

Este laudable esfuerzo de Villalobos, de compartirnos su historia de vida como puerta de entrada al libro y a cada uno de los textos estudiados, le da a la obra una frescura que se nos antojaría deseable en otras investigaciones bíblicas que suelen ser frías y de una solemnidad casi adormecedora. Crea, también, una relación con el destinatario del mensaje, relación que podrá ser empática o antipática, pero que no dejará al lector insensible. Uno podrá escandalizarse, pero no aburrirse.

El ojo transgresor
Es clara la intención provocadora del libro de Manuel Villalobos. Lo es por aplicar las categorías butlerianas de corporalidad y transgresión a los personajes del evangelio de Marcos. Lo es también por hacer una lectura militante desde la propia identidad del autor, desde su experiencia de doble marginación, en razón de su orientación sexual y su condición de migrante hispano en los Estados Unidos. Estas dos razones harían ya del libro de Villalobos un acontecimiento tan interesante como inusual en la investigación bíblica.

Hay, sin embargo, dos cosas más sobre las que quisiera detenerme un momento. La primera es el análisis y la asunción de un lenguaje popular que evidencia la jerarquización de personas y los juicios de valor que sobre ellas se hacen. Así, por ejemplo, se habla de ‘descarada’, ‘hocicona’, ‘malcriada’, ‘machito’, ‘chingaquedito’, ‘marimacha’, etc. Nombres todos que, en lugar de calificar a la persona que lo recibe, terminan desnudando la mentalidad de quien los pronuncia. Son nombres que tienen la intención de someter a las personas a la marginación y exclusión. El nombre como justificación del acto discriminante.

El segundo elemento que no quisiera dejar de mencionar son las constantes referencias de Villalobos a Octavio Paz, particularmente a su Laberinto de la Soledad, y su propuesta analítica de identificación de la mexicanidad como experiencia de orfandad, producto de una violación. De hecho, y esto puede resultar escandaloso para algunas buenas conciencias, los capítulos finales, dedicados al análisis de la pasión y muerte de Jesús, tienen títulos y subtítulos provocadores: ‘Judas, el chingaquedito’, ‘Átame de pies y manos, pero no me dejes. Jesús entre chingones’, ‘La crucifixión de un Mesías Chingao’…

El libro termina con un epílogo epistolar de lo más interesante. Villalobos lo explica así en su introducción:

“Uno de los principios de mi hermenéutica de “Vida-Texto-Vida” es el de re-contextualizar el texto bíblico en la vida de la comunidad… En una ocasión comenté a mi grupo de Biblia…: ¡Si Marcos supiera lo que hemos hecho con su evangelio! Lupita, una inquieta participante del grupo de Biblia, respondió inmediatamente: ‘escríbele una carta y cuéntaselo todo’… Le envié entonces un e-mail a mi asesor y le pregunté qué pensaba al respecto y éste me respondió: ‘La idea de terminar tu libro con una carta a Marcos completa el círculo hermenéutico y me parece muy creativa’. Así que me puse a escribir mi carta”.

Cuerpos Abyectos en el Evangelio de Marcos es una lectura saludable. No conozco otro intento tan exhaustivo de abordar los textos bíblicos desde la perspectiva ya descrita. Por ello ha de considerarse una obra pionera, con todas las ventajas y desventajas que esa característica conlleva. Acaso resulte para algunos una investigación demasiado psicologista y sienta la tentación de ahorrarse algunas de sus disquisiciones falocéntricas. Otros encontrarán intuiciones geniales en su interpretación de la pasión de Jesús. Pero nadie, puedo asegurarlo, quedará indiferente. El libro de Manuel Villalobos Mendoza nos permite asomarnos a una lectura distinta, marcada por una visión de género, que inaugura una hermenéutica del otro lado y que transforma lo que para algunos es una “ideología demoniaca”, en un instrumento que puede arrojar nuevas luces en el proceso interminable de interpretación de los textos sagrados. Esta obra se constituye así en una pieza más del gran rompecabezas que poco a poco vamos armando para ser una iglesia en reforma perpetua, casa de fraternidad, donde todos los cuerpos, todas las personas, tengan cabida. Sólo por eso valdría la pena leerlo.

NOTAS:

1. La teología queer surgió en los años 90 del siglo XX, de la teología feminista y la teología gay, que se dedicaron a criticar a fondo todos los supuestos patriarcales en los que se han asentado las religiones monoteístas y a visibilizar a todos los invisibles, a los raros, a los diferentes, a los más marginados por el régimen heterosexual, blanco, y capitalista. Los principales teólogos y teólogas queers son Marcella Althaus Reid (argentina), James Nickoloff (peruano) y André S. Musskopf (brasileño). También Nancy Cardoso, Hugo Córdova, Hemberg Darío García, Daniel Fernández, José Vaz Magalhes, Wendy Mallete, Loreto Fernández, Abel Moya, Daniel Jones, Cruz Edgardo Torres, Juan Fonseca, y un largo etcétera de pensadores y pensadoras que desde dentro de sus comunidades religiosas están llevando a cabo un análisis profundo de las viejas estructuras y una propuesta alternativa al discurso hegemónico y patriarcal.
2. Cfr. Las teologías gay-queer, en www.fundotrasovejas.org.ar/articulos/TeologiasGayQueer.pdf
3. Paidós, Buenos Aires 2002

4. Cfr. INGRID ROSA KITZBERGER (ed), The personal Voice in Biblical Interpretation (New York, Routledge 1999)
5. Cfr. P. 40

 

Iglesia y Sociedad

El Papa en donde los estudiantes desaparecen

12 Feb , 2016  

Publicado en la edición de hoy (12/02/2016) de La Jornada Maya

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“Se acabó el carnaval”, dicen que dijo. Era el momento en que tenía que salir a presentarse ante el mundo. El encargado de la vestimenta le había provisto ya de la sotana blanca, tradicional atuendo del pontificado. Jorge Mario Bergoglio, en aquel momento ya Papa Francisco, rechazó con esa frase los singulares zapatos rojos que le ofrecían. Haciendo a un lado también otros atuendos, salió al balcón de la basílica de san Pedro y saludó a la multitud vestido sólo con la sotana blanca y refiriéndose a sí mismo como el Obispo de Roma. Se respiraba en el ambiente los aromas del cambio.

El primer Papa latinoamericano –primer Papa jesuita también– está ya cerca de cumplir tres años de ministerio. Elegido el 13 de marzo de 2013, Francisco no la ha tenido fácil. Resuelto a retomar los vientos de renovación del Concilio Vaticano II, ha emprendido un camino de reforma que le ha granjeado la simpatía de algunos sectores dentro de la iglesia y la enconada resistencia de otros. El núcleo de la reforma es el regreso al evangelio, a Jesús, a la identidad original de los creyentes. En esto, Francisco hace honor a su nombre, escogido por él en referencia al santo de Asís, el pobrecillo que dio a sus compañeros como única norma de vida el libro de los evangelios.

La resistencia a la reforma encuentra muchos tipos de expresión. Desde los portales electrónicos que vomitan su odio contra el Pontífice llamando a la desobediencia e invitando a reconocer como Papa legítimo al emérito Benedicto XVI, hasta el silencio de quienes, en importantes puestos dentro de la iglesia, han abandonado de repente su afición a citar al Papa a tiempo y a destiempo y se hacen a los desentendidos aun cuando las predicaciones del Pontífice en la capilla de Santa Martha parecieran ser alocuciones dirigidas directamente a ellos.

Entre nosotros, en México, el ejemplo mayor quizá de esta silenciosa y soterrada oposición a Francisco sea el desdén. Por primera vez en muchos años, solo para poner un ejemplo, un Papa propone un modelo distinto de santidad al elevar al altar como beato a Monseñor Óscar Arnulfo Romero. Haciendo el tránsito de la piedad individual al compromiso con la justicia, de una iglesia encerrada en sus devociones a una iglesia compasiva con los pobres y crítica ante las estructuras que producen la pobreza, la beatificación de Romero en San Salvador era una ocasión propicia para acuerpar a los obispos en torno a la reforma de Francisco y su propuesta de iglesia abierta al cambio. La representación de obispos mexicanos en la misa de beatificación de Romero fue verdaderamente exigua: sólo se alcanzó a reconocer a don Raúl Vera, obispo de Saltillo. Una representación honrosa, es cierto, pero que no evitó la sensación de que una buena oportunidad había sido desperdiciada.

El Papa ha decidido aceptar la invitación de visitar México. Ya no es sorpresa que el Papa salga de sus fronteras. Inaugurada por Pablo VI y llevada a niveles apoteósicos por Juan Pablo II, la costumbre de viajar de los Papas se ha vuelto algo frecuente y permite al Pontífice y a los fieles encontrarse y alimentarse mutuamente. Ha escogido algunas sedes conflictivas para su comparecencia ante los fieles mexicanos: Morelia, capital de un estado con regiones sumidas desde hace lustros en altísimos niveles de violencia; Chiapas, un estado que simboliza el quiebre de un país que ha querido construirse a espaldas de su pasado indígena; Ecatepec y sus altísimos niveles de pobreza urbana y hacinamiento; Ciudad Juárez, capital de los feminicidios y espejo de la dolorosa realidad de la migración en nuestros tiempos… Todos ellos lugares que, en sí mismos, marcan el rumbo de las reflexiones que el papa hará sobre la problemática que aqueja a México y a nuestro continente.

A poco menos de un año después de haber publicado un documento de intenso vigor profético, la Encíclica sobre el Cuidado de la Casa Común, será interesante escuchar qué es lo que el Papa dice sobre la ecología en un país que, justo en estos días, está a punto de comenzar a formar parte de un tratado comercial que terminará por despojar a los pueblos indígenas del control de sus propias semillas, someterá las decisiones del país a tribunales comerciales internacionales y continuará con la promoción de la devastación ambiental propia de la economía extractivista. Será apasionante escuchar las palabras que Francisco dirigirá sobre la corrupción, en un país en el que los gobernadores que han desbancado los erarios de sus estados tienen que salir al extranjero para ser tocados con el pétalo de una rosa, mientras en México la justicia les condona todos sus abusos. Será aleccionador escuchar las palabras del sucesor de Pedro y su defensa de la vida en una nación en donde los estudiantes desaparecen así, como por arte de magia, y las instituciones encargadas de procurar y administrar justicia no son capaces de ofrecer ni siquiera una explicación plausible de los acontecimientos muchos meses después.

No es menor la expectativa. Queremos escucharte, Francisco.

Iglesia y Sociedad

El temblor del atole (cuento)

25 Ene , 2016  

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La mujer maya está sentada delante del Padre Zacarías. Tiene el cabello canoso y el rostro transido por un rictus de tristeza. Cuando la luz del sol vespertino le pega en la cara, de repente, su ceño se frunce y las arrugas que pacientemente se han formado a lo largo de setenta años parecen hacerse más profundas. No es una confesión, dice, solamente vengo a contarle cosas que desde hace muchos años no me dejan dormir en paz. Cada vez que me confieso siento que quiero decirlas, pero no me había atrevido hasta ahora que, no sé por qué, usted me inspiró confianza. Mientras ella habla, el padre Zacarías le contempla las manos callosas que, con cierta gracia y apacibilidad, descansan sobre el albo hipil. Son las cinco y cuarenta y cinco de la tarde y aún faltan quince minutos para que la Misa comience.

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Miguel termina de envolver el frijol. Entrega el envoltorio de papel de estraza a la clienta que le ha pedido medio kilo. Ve pasar, mientras recibe el dinero del pago, a doña Imelda, la esposa de Gumersindo, el que se fue a trabajar a la zona chiclera. Es un secreto a voces que doña Imelda, cargada de tres chamacos, no encuentra su esquina para sostenerlos. Gumersindo está lejos, trepado allá en los cerros de Tzucacab, y rara vez encuentra quien salga de la selva para mandar con él algo de dinero para Imelda y sus hijos. El sol está que parte piedras, ¿qué buscará doña Imelda dándole vueltas a la manzana? Ya van dos veces que Miguel la mira asomarse a la puerta de la tienda y seguir después de largo.

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Fili abre los ojitos. No es fácil despertarse a las seis de la mañana para irse a la escuela. Ayer anduvo corriendo mientras jugaba busca-busca. Cuando después de desperezarse termina de vestirse, siente que el estómago le punza de hambre. Ayer no cenó. Su madre se acerca a componerle el cuello de la camisa para que el remiendo no se le note. Aprovecha decirle que no hay nada para desayunar, pero que no se preocupen, que seguramente cuando regresen de la escuela les esperará algo sabroso, que ella va a conseguirlo durante la mañana. Fili se agarra de la mano de su hermano mayor y sale para la escuela. Las punzadas en la barriga no lo abandonarán durante todo el día.

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Doña Ausencia anda buscando el saco de las naranjas. No quiere que su marido la descubra. Al fin, en la puerta de la cocina, camino al patio trasero, encuentra el saco gris. Entre las frutas, amarillas y olorosas, doña Ausencia coloca rápidamente los dos kilos de arroz que compró en la tienda de la esquina, los esconde bajo algunas naranjas y cierra de nuevo el costal. No puede dejar de pensar en su amiga Imelda, sola con tres chamacos y con el Gumersindo que sabrá Dios por dónde anda. Mateo, el esposo de Ausencia, ha pasado también largas temporadas en los campos chicleros, así que Ausencia sabe bien lo que se siente no tener ni un bocado para llevar a la boca de los hijos. Mañana por la tarde llevaré el costal a la casa de Imelda, piensa para sí doña Ausencia, no creo que Mateo se moleste porque yo le lleve algunas frutas, al fin que aquí en el patio tenemos tanta…

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Fernando sale apresurado del salón. Fili ya debe andar desesperado porque hace casi media hora que terminó su clase y con el hambre que se carga el canijo… Mañana, Fernando tratará de buscarse algunos centavos. Es sábado, así que podrá preguntarle a don Eusebio si quiere que le desyerbe el patio, o a la señora huachita que vive en el centro si no desea que le lave la camioneta. Hace tanto tiempo que no ve a su papá y que anda sufriendo los apuros a causa de la falta de dinero, que Fernando no entiende por qué su mamá se empeña en que siga yendo a la escuela y no se decide a dejarlo trabajar. De todos modos, mientras va por su hermanito Fili, Fernando piensa que apenas termine el cuarto año se va a amachar con su mamá para que ésta le permita trabajar. Así, Fili podrá terminar toda la primaria completita. Cuando, a lo lejos, Fernando mira a Fili sentado en el banco, casi puede escuchar el chillido de sus tripas. ¿Ya nos vamos? pregunta el chiquito, mientras a Fernando se le hace un nudo en la garganta.

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Miguel aprovecha que en ese momento no hay ningún cliente en la tienda y se asoma a la puerta. Ya son tres veces que Imelda pasa delante de la puerta sin entrar. Apenas está llegando Miguel al umbral cuando Imelda aparece en el quicio de la esquina. Miguel la saluda y la invita a pasar a la tienda. Imelda entra con la cara enrojecida de vergüenza. No he podido conseguir la despensa que cada mes me entregaba el padrecito, susurra Imelda, por eso le vengo a suplicar que me venda usted dos kilos de maíz, yo le aseguro que apenas pueda le saldo todo lo que le debo, ya me avisaron que Gumersindo vendrá pronto para estar en la fiesta del pueblo… Miguel pasa detrás del mostrador y, mientras envuelve los dos kilos de maíz impide que Imelda siga con sus justificaciones metiéndole conversación acerca de los juegos mecánicos que han llegado ya para la feria de Santa María Magdalena, patrona de la población. ¿Ya los vio usted qué bonitos? Nomás que comiencen a funcionar me manda usted al Fili, ya ve que no tengo hijos, así que con mucho gusto lo llevaré a que se divierta en los juegos… ¡Y nada de pretextos! Ya sabe usted cómo quiero a ese chamaco inquieto, y no se preocupe por los dos kilos de maíz, yo se los voy a apuntar a su cuenta y ya me los pagará cuando don Gumersindo llegue. Imelda voltea a ver para otro lado porque descubre que los ojos se le llenan de lágrimas y no quiere que Miguel la vea llorar.

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La puerta está entreabierta. Doña Úrsula es la señora que cada mes entrega las despensas que la iglesia reparte entre las familias necesitadas. Desde hace varios meses Imelda se ha apuntado en la lista de las beneficiarias, casi todas ellas esposas de chicleros. Imelda no entiende por qué hoy el padre Alejandro le ha pedido que pase hasta su cuarto. Como no ha encontrado a doña Úrsula en la sacristía, Imelda supone que no ha podido venir hoy. Entonces entra al cuarto del padre Alejandro con cierta sensación de que pisa un lugar sagrado. El padre Alejandro se levanta de su escritorio para saludarla. Junto a la puerta se apilan las bolsas con las despensas. De pronto el padre Alejandro, después de cerrar la puerta, se acerca a Imelda más de lo acostumbrado. Imelda, asustada, siente el olor de su aliento y la mano del padre hurgando bajo su hipil. Estoy muy solo, Imelda, igual que tú… dice el padre hablando bajito. Imelda retira la mano que el padre ha colocado sobre su pecho y arrebatándose alcanza a decir, ¡ay no, padrecito, si yo solamente vine por la despensa! antes de salir corriendo. El padre solamente acierta a decir ‘regresa por tu despensa’ mientras mira a Imelda marcharse sin voltear atrás.

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Imelda escucha que llaman a la puerta. Son las nueve de la noche y prefiere abrir el postigo para ver quién llega a esa hora y qué es lo que se le ofrece. La sonriente cara de Ausencia aparece entre los barrotes e Imelda se apresura a abrirle. Cuando Imelda se escapó de su casa con Gumersindo, todas sus antiguas amigas le retiraron su amistad, todas menos Ausencia que, desafiando a su familia, no dejó nunca de tratar con Imelda y de visitarla. Cuando Ausencia entró a la casa lo hizo cargando un saquillo de naranjas. Ya sé que es muy tarde, pero aproveché que los juegos mecánicos acaban de comenzar a funcionar para llevar a los chamacos para que los vieran. Claro que no se podrán subir ahora, sino hasta el sábado que su papá de ellos me dé algo de dinero, pero aproveché que están embebidos con los juegos para venir a verte y traerte este regalito. Son naranjas de mi patio para que le hagas unos juguitos a tus chamacos… y adentro le puse dos kilos de arroz, dice Ausencia hablando bajito, como si quisiera ocultar una travesura. Imelda le cuenta rápidamente que ayer no pudo darle a sus hijos más que una taza de atole de maíz, y cuando siente que la voz está a punto de quebrársele, abraza a Ausencia mientras ésta le susurra al oído, ya llegará Gumersindo, ya verás, segurito que para la fiesta lo tendremos por aquí. Es que estoy muy endeudada con Miguel, el de la tienda, dice Imelda. Pero Ausencia le dice, estrechándola aún más fuerte, mira que ese Miguel sí que es una buena persona, de las que no hay muchas en este pueblo tan lleno de prejuicios y de falsedades. Y qué importa que digan que es un maricón, que ya está grande y no ha querido casarse, si lo que Dios ve es el tamañote de corazón que Miguel se carga en el pecho. Mientras a lo lejos escucha la música de la feria, Ausencia continúa acariciando la cabeza de Imelda hasta que ésta para de llorar.

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Fernando atraviesa la oficina de la iglesia que está vacía. Desde el campo de fútbol alcanzó a mirar a su mamá y, dejando el juego, vino para ayudarla. Seguramente viene por la despensa que regala el padrecito, piensa Fernando, y pide a sus amigos que haya cambio, que entre a jugar Papaya, que él ya tiene que irse. Un chamaco de rostro risueño se prepara para entrar a la cancha mientras grita, sólo porque me vas a dar chance de jugar no te doy un madrazo, ya te dije que no me gusta que me digan Papaya. Fernando se aleja del campo de juego rumbo a la iglesia, pero al llegar no encuentra a su mamá por ningún lado. De repente oye el ruido de unos pasos que se alejan corriendo y alcanza a ver la espalda de su mamá que camina rápido, como si hubiera visto a un fantasma. Fernando quiere seguirla cuando escucha un sonido que no alcanza a distinguir. Viene del cuarto del padre Alejandro. ¿Será que este mes no alcanzó para las despensas? piensa Fernando mientras se acerca a la puerta del cuarto. De pronto se para en seco: lo que escucha es el ruido de un chicote. Sigiloso, Fernando se sube en un pretil alto y delgado para asomarse por la ventana del Padre Alejandro. No entiende lo que mira: el padrecito está hincado delante de un crucifijo, tiene la parte superior de la sotana abierta y las mangas le caen por la cintura. La espalda desnuda del padre está llena de marcas. Antes de caerse del pretil, Fernando alcanza a ver cómo el padre dirige el latigazo a su espalda ya enrojecida. El ruido de la caída de Fernando es apagado por el chasquido del látigo. Fernando se va corriendo lleno de miedo de que alguien pueda descubrirlo espiando. Mientras escapa, Fernando piensa que ni de loco se metería de padrecito, y entre jadeos se jura a sí mismo que no contará a nadie lo que acaba de ver.

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Ay padrecito, ya estará usted aburrido de tanta pena que vine a contarle. Gracias a Dios son cosas del pasado. Pero nada me quita de la mente aquel día en que Miguel, el de la tienda, me dio aquellos dos kilos de maíz. Había yo salido con sólo diez centavos en la bolsa. No había nada que se pudiera comprar con tan poquito dinero. Cuando andaba pensando angustiada qué iba a hacer para darle algo de comer a Fernando y a Fili cuando regresaran de la escuela, escuché las campanadas de la iglesia. Ya había tenido aquella mala experiencia con el padre Alejandro, pero no le guardé rencor al pobrecito… estaba tan solo el pobre…, además, no era tiempo de repartición de despensas… el caso es que me metí a la iglesia cuando ya iba a comenzar la santa Misa. Por un momento pude olvidar la angustia que me cerraba la garganta, de manera que cuando pasó la Úrsula para hacer la colecta, no dudé ni un segundo en poner en la canasta los diez centavos que llevaba. Al fin que nada se podía comprar con ello. Fueron diez centavos entregados a Dios por una hora de tranquilidad. Pero cuando salí de la iglesia, estaba sin un solo centavo. Si no hubiera sido por la generosidad de aquel don Miguel… seguro que usted no lo conoció padrecito, era un muchacho muy bien parecido que quién sabe por qué no se casó y que hace algunos años murió de una extraña enfermedad… bueno, fue su generosidad la que me salvó aquel día.

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Gumersindo pasa lentamente los ojos sobre las casas de su pueblo. Le parece que todo ha cambiado. No está arrepentido de haber pasado tanto tiempo en tierra de chicleros. Dios sabe que no había otro remedio, con lo difícil que está encontrar una manera decente de ganarse el pan. Le duele no haber visto algunos de los mejores momentos de Fernando y de Fili. Cuando Gumersindo se fue a los montes de Tzucacab, Fili no caminaba todavía y hoy está ya en tercero de primaria. Y Fernando… tan chambeador como su papá, ya anda comenzando la secundaria. Y todo por la bendita terquedad de su mamá, que prefirió ver cómo hacerle, pero que no permitió que Fernando dejara la escuela. Después de rechazar la cuarta cerveza que su amigo le ofrece, ‘no seas culero Gumersindo, si tienes a tu vieja como reina, te mereces un momento de respiro’, Gumersindo siente que el corazón se le estruja cuando piensa todas las veces en que Imelda tuvo que salir del paso sin dinero. Se despide del amigo insistente, se levanta de la mesa de la cantina y toma el camino a su casa. No volverá a irse otra vez.

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Corrí hasta la casa, padrecito. Eran ya las nueve de la mañana. No quedaba mucho tiempo antes de que los chamacos regresaran de la escuela. Puse a cocer el nixtamal y mientras se enfriaba corrí a pedir prestado el molino de mano que tiene Ausencia… sí padre, la misma Ausencia que ahora es ministra de la Eucaristía… ¡Ay Dios, nos conocemos desde niñas…! Entonces molí el nixtamal y preparé atole. Cuando los niños llegaron estaba yo terminando de servir las tazas. Puse también en el comal unas tortillas. Cuando Fili tomó, con las manos temblorosas del hambre, los primeros sorbos del atole, yo sentí que se me partió el corazón. ¿Por qué lloras mamá? Si está muy bueno el atole y las tortillas están muy sabrosas… Cállate, replicó Fernando a su hermanito, y tómate tu atole despacio, que te vas a atragantar. ¡Ay padre! Fue un día terrible. Hubo muchas veces más en que el hambre tocó a las puertas de nuestra casa, pero esa imagen de Fili con el atole temblando entre sus manos al recibirlo como primer alimento del día todavía tiene el poder de revolverme las entrañas. Gumersindo ya está aquí, es cierto, y que las cosas han mejorado también es cierto, pero… ¡Ay padrecito, es terrible la pobreza! Disculpe que yo le cuente estas cosas, pero con alguien tenía que desahogarme. Y ya le dejo en paz, porque ya es hora de que salga usted a la Misa.

Iglesia y Sociedad,U Yits Ka'an

Oración Kaqchikel

12 Ene , 2016  

Imagen de @aleserrano

Imagen de @aleserrano

Para José Ángel Koyoc, con afecto

El altar está en el centro de la asamblea. Es redondo, como el planeta. Está equilibrado, como el universo mismo. Hemos construido entre todos/as este altar. Hemos traído flores, frutas, plantas medicinales, plantas comestibles, productos cultivados en cada una de las regiones de quienes estamos participando en esta oración Kaqchikel.

Tinita resplandece en su atuendo maya. Inicia la oración explicándonos por qué el altar es como es, de qué manera está el universo todo representado en el altar: plantas, animales y la humanidad entera. Todo es un canto de acción de gracias universal a Aquél, Aquélla, que es el Corazón del Cielo y Corazón de la Tierra.

El día es propicio. En el calendario maya quiché es el 13 Ix, día para sentir, percibir y contemplar la energía y la fuerza vital de la Madre Tierra. Es día propicio para interiorizar la fuerza de la sabiduría, de la astucia en el trato con los demás y con la naturaleza toda.

Terminada la introducción nos colocamos todos/as en torno al altar. En cada uno de los cuatro rumbos (Lajk’in, Chik’in, Xaman y Nojol) hay un recipiente con agua. El altar representa el cruce de la realidad divina y la humana, del Corazón del Cielo y del Corazón de la Tierra. De oriente a occidente va el camino de Dios. Del norte al sur va el camino del ser humano. En el centro, las dos realidades se encuentran, se entrecruzan, conviven. El altar es un icono de nuestra relación con Dios.

Comenzamos mirando hacia el oriente. Encendemos la vela de color rojo, color del nacimiento de la vida. Mirando todos/as hacia donde sale el sol, contemplamos la naturaleza toda como una obra de vida, como brotes de esperanza. Todos los días la naturaleza nace. Todos los días tenemos nuevos retoños. Una persona enciende la vela roja que mira al oriente. Coloca algunas plantas medicinales como ofrenda. Dirige una oración emocionada de acción de gracias por el nacimiento, hace veinte años, de la Escuela U Yits Ka’an, por sus muchos brotes, por la dispersión de su semilla en los cuatro rumbos de la península, por su extensión hasta otras latitudes: Japón, Alemania, Colombia… pero sobre todo por los hijos e hijas que la Escuela va sembrando en todo el territorio maya. Hacemos todos/as una reverencia profunda hacia el oriente para agradecer la vida que nace.

Nos volteamos todos/as hacia el poniente, lugar donde se esconde el sol, donde Dios descansa. En silencio hacemos memoria de nuestros momentos de dificultad, de incertidumbre, de muerte, de lucha, los momentos difíciles que nos han ayudado a mejorar y a ir cambiando nuestro ritmo y nuestro estilo de vida. Para vivir se necesita morir. Alguien enciende la vela negra que mira hacia el poniente. Coloca las semillas que guardan la vida, pero que solamente la entregarán cuando mueran debajo de la tierra. Dirige una oración para agradecer las dificultades por las que ha pasado la Escuela en estos veinte años: las incomprensiones y los desprecios, los tropiezos que nos han hecho crecer. La oración tiene aire de esperanza: 20 años de dificultades nos confirman en este camino, nos hacen sentir que no andamos tan perdidos, que nuestro rumbo es cierto. Hacemos todos/as un profunda reverencia hacia el poniente, para agradecer los obstáculos que nos han hecho madurar.

Nos volteamos todos/as hacia el norte, lugar que nos recuerda nuestros orígenes, nuestras raíces, las abuelas y a abuelos que nos han precedido y a quienes les debemos rumbo. Hacemos memoria agradecida por todos los dones recibidos de la cultura en la que hemos nacido, de la herencia sagrada que nos han transmitido. Recordamos las generaciones que nos anteceden y que han cuidado amorosamente nuestra comunidad, nuestra milpa, nuestras montañas, nuestros bosques y nuestros manantiales y cenotes. Una persona enciende la vela blanca y coloca una ofrenda de frutas que comparten con nosotros su olor, su color y su sabor. Dirige una oración de agradecimiento por las abuelas y los abuelos con quienes estamos en impagable deuda. Agradece a las y los primeros fundadores de la Escuela, primeros alumnos, primeros promotores. Su testimonio sigue animándonos, sea el de quienes aún viven, sea de quienes, ya muertos, guardamos en nuestra memoria colectiva. Desgranamos en el silencio de nuestro corazón esa lista de nombres de quienes nos han precedido. Hacemos una reverencia profunda hacia el norte, lugar de nuestros ancestros.

Nos volteamos todos/as hacia el sur, lugar que nos refiere a los retoños, a las niñas y niños, a las y los jóvenes de nuestras comunidades, aquellos a quienes debemos una herencia de vida digna, de alimento sano, de vida armónica y feliz. Mirando al sur recorremos con la mente a las nuevas generaciones de nuestros pueblos, en cuyos corazones tenemos que sembrar la búsqueda de alternativas, a quienes les debemos eso que ahora llaman “justicia intergeneracional”, es decir, justicia para las generaciones venideras que también tienen derecho a disfrutar de este planeta cuando los que ahora rezamos ya no estemos en él. Una persona enciende la vela de color amarillo y coloca una ofrenda de coloridas flores. Su aroma se extiende por todo el recinto y sus colores llenan de vivacidad el altar. Son la promesa del fruto futuro. Hacemos una oración por nuestros niños y niñas, por nuestros/as adolescentes y jóvenes. Nos comprometemos en el silencio de nuestro corazón a no defraudarlos, a dejarles cimientos firmes frente a un mundo que se desmorona. Hacemos una profunda reverencia hacia el sur, lugar de los retoños.

Nos colocamos mirando hacia el centro del altar, en el cruce de lo humano y lo divino, de Dios Corazón del Cielo y Corazón de la Tierra. Una persona coloca en el centro del altar la ofrenda de una jícara del agua que da vida y enciende la vela azul. Da gracias a Mamá Papá Dios por su presencia, por su aliento que sentimos en el viento que nos roza, por su voz que oímos en el murmullo de las hojas y en el canto de los pájaros, por su caricia que experimentamos en la lluvia que moja nuestros campos. Agradece a Dios, Corazón del Cielo. Otra persona coloca en el centro del altar la ofrenda del incienso y enciende la vela azul. El humo del copal se dirige de la tierra al cielo y su perfume nos invade y nos subyuga. Dirige una oración para agradecer por la tierra que es acariciada por nuestros pies. Pide la gracia de no perder nunca el piso, la dirección, el rumbo. Lamenta en desastre que hemos hecho con la Madre Naturaleza y ofrece el compromiso de las hijas e hijos de U Yits Ka’an de trabajar para sanar la Tierra de sus heridas. Agradece a Dios, Corazón de la Tierra. Hacemos todos/as una reverencia profunda hacia el centro del altar.

Para terminar Tinita nos invita a tomar todos una vela y sembrarla dentro de uno de los cuatro recipientes de agua que marcan cada rumbo en el altar, aquel rumbo al que se incline nuestro corazón, que sintonice más con la experiencia que estamos viviendo ahora. Se reparten las candelas y cada uno, cada una, siembran su vela y se arrodillan para besar el altar. De rodillas ante el altar yo rehago mi compromiso, renuevo mi entrega. Terminamos danzando todos en círculo alrededor del altar. Nuestros pies acarician a la Madre Tierra mientras la música kaqchikel inunda el ambiente. Es el momento cumbre en que todo el cuerpo ora, no importa si sabemos bailar o no.

Al terminar la danza, Tinita nos invita a hacer una última reverencia saludando a Dios y a reverenciarnos unos a otros inclinándonos frente al que está a nuestro lado derecho y a nuestro lado izquierdo. Después todos nos damos un abrazo. Yo termino esta Eucaristía Caqchikel con el corazón henchido. No me hace falta nada más: tengo combustible para otros veinte años.

Iglesia y Sociedad,U Yits Ka'an

U Yits Ka’an: 20 años de sembrar vida digna

8 Ene , 2016  

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El 11 de enero de 2016 se cumplen 20 años de existencia de la Escuela de Agricultura Ecológica ‘U Yits Ka’an’: Un katún de caminar junto a las y los campesinos mayas de la península de Yucatán para promover la producción de alimentos limpios, para fortalecer la soberanía alimentaria de las familias y los pueblos, para hacer crecer la conciencia ecológica, para construir oportunidades de vida digna para cientos de familias mayas.

No dejo de agradecerle a Dios por haberme llamado a participar de este trabajo. Mis aprendizajes al lado de las familias campesinas son innumerables. Es una fortuna inmerecida haber encontrado en mi camino esta manera inusual de vivir el ministerio de presbítero y abrevar de la sabiduría de los pueblos originarios. La bendición ha sido, debo reconocerlo, por partida doble: trabajar en el equipo de derechos humanos Indignación AC, organización que este año cumplirá 25 años, complementa a la perfección las dos aristas que han marcado mi vida: promover la producción de alimentos sanos y la conciencia ecológica, por un lado, y promover y defender los derechos humanos del pueblo maya, por el otro, apuntando de manera inequívoca a la construcción de su autonomía y su libre determinación. No puedo más que agradecer esta acción de la Gracia de Dios en mi vida.

Son muchos los sentimientos que se me agolpan en estas fechas. Por eso no diré aquí nada nuevo. Repetiré, mejor, un texto que ya les habia compartido en este mismo sitio: las palabras de bienvenida que dirigiera yo a las y los campesinos reunidos en la sede central de Maní en el más reciente Intercambio de Saberes, Semillas, Animales e Instrumentos de Labranza, en abril de 2015, en su quinta edición marcada por el entonces reciente fallecimiento del entrañable escritor uruguayo Eduardo Galeano. Quizás este breve discurso me permita compartir el nudo de emoción que hoy llena mi garganta.

“Bienvenidas y bienvenidos a nuestro quinto intercambio de saberes y semillas. La familia U Yits Ka’an está de fiesta y nos alegramos porque estamos juntos y juntas hoy, como todos los años, quienes creemos que el futuro de nuestra alimentación debe estar en nuestras manos y no en aquellas de las compañías transnacionales que quieren adueñarse de la industria alimentaria.

“Este encuentro lo dedicamos, desde lo más hondo de nuestros corazones, a recordar a Eduardo Galeano, el uruguayo universal recientemente fallecido que visitó esta escuela en el año de 2010 y cuya palabra resuena todavía en este patio central. Galeano es un personaje raro, como un mago, un brujo que adivinaba nuestros pensamientos colectivos y los pasaba al papel. A Galeano le apasionaba el medio ambiente. Por eso se sintió en su casa cuando visitó esta escuela. En uno de sus muchos libros, uno que se llama “Úselo y tírelo”, Galeano expresó: «Este sistema de vida que se ofrece como paraíso y que está fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo. Las empresas transnacionales decretaron cuál era, según ellos, la solución del problema del desarrollo: Extirpación del comunismo, implantación del consumismo. La operación ha sido un éxito, pero el paciente (que es la especie humana, que es la naturaleza entera) se está muriendo». A Galeano, pues, por estas y otras muchas lúcidas palabras, le dedicamos esta edición de nuestro intercambio.

“Estamos aquí para intercambiar materiales que puedan servirnos en nuestra vida de campesinos y campesinas. Nos reunimos por nuestra propia voluntad. En este tiempo en que los de arriba marcan el calendario con las elecciones y los partidos reparten un dinero que no es suyo en regalos que envenenan la convivencia en nuestras comunidades, nosotros reconocemos que para salvar nuestras vidas, para construir nuestro pueblo, para vivir dignamente como mayas, contamos solo con nosotros mismos. Nos une el amor a nuestra Madre Tierra. Nos une el rechazo a verla convertida en una simple mercancía.

“En el futuro, el panorama no es alentador. Muchas nubes oscurecen el horizonte de nuestros pueblos. Pero mientras los gobernantes de los grandes países le dan la espalda a su propia especie y se niegan a trabajar en el mejoramiento del clima, nosotros, campesinos y campesinas mayas, miembros de la familia U Yits Ka’an, no nos dormimos. Sabemos que la alimentación pasa por nuestras manos campesinas. Sabemos que cada planta, cada animal, cultivados y cuidados con respeto, son la fuente de vida que brota de la Madre Tierra. Son el alimento que sostendrá a nuestras familias.

“Pueden las grandes compañías pretender llenar nuestros campos de agroquímicos, con falsas promesas de producción abundante. No les creemos. Sabemos que esa abundancia no es más que veneno para nuestros hijos e hijas, veneno para nuestra Madre Tierra. ¡Que con nosotros no cuenten! Aquí están nuestras manos y nuestras trojes. En ellas resguardaremos las semillas nativas, las que cultivaron los abuelos de nuestros abuelos, las que garantizarán nuestro futuro y nuestra sobrevivencia. Las semillas criollas, mejoradas con nuestro trabajo, son un tesoro que nos comprometemos a conservar y aumentar.

“Lo nuestro es el intercambio, no la compra-venta. No sólo de semillas, sino de saberes, de conocimientos ancestrales, de pasión por la vida. Intercambiamos porque creemos que los productos naturales no tienen precio, que el trabajo humano no puede reducirse a lo que se cuenta con monedas. Pero intercambiamos, sobre todo, porque necesitamos reconstruir la soga, el cuxan suum, la soga viviente. Necesitamos creer en nosotros mismos, organizarnos con nuestros propios modos y formas, rescatar nuestra dignidad del futuro de humillación y olvido al que quieren condenarnos.

“Cada quien trae hoy el fruto de su trabajo, de sus horas al sol trabajando la tierra, de su fatiga y de sus esfuerzos. Los queremos compartir porque compartiéndolos, como hizo en otros ayeres un campesino judío, los multiplicamos. Hoy nos decimos los unos a los otros, en presencia del corazón del cielo, del corazón de la tierra, que aquí estamos dispuestos a dar la batalla por la soberanía alimentaria, por ser un pueblo libre que pueda vivir con dignidad. Las semillas que intercambiaremos son semillas de resistencia cultural, de autonomía, de vida digna para todas nuestras familias y nuestras comunidades. Comencemos la fiesta”.

Hasta aquí el texto que quería compartirles. ¡Larga vida al pueblo maya!